Usted todavía no terminó de pagar el regalo del Día del Padre y ya llega el Día del Amigo. Pero, qué se va a hacer… nos encantan los festejos, cualquier excusa nos viene bárbaro y, de todos los días inventados, éste es el que más nos gusta.

Ahora, díganme la verdad, ¿alguien me puede explicar qué carajo tiene que ver que un tipo con escafandra y vestido de astronauta pise territorio lunar con la amistad? Perdone el exabrupto, es que uno no sale del asombro de que esto también sea un invento argentino. Seguramente lo habrá escuchado o lo habrá visto en algún programa, ¿no? Bueno, entonces me veo en la obligación de contribuirle con un dato de efeméride.

Cuando alunizó el Apolo XI (todavía no había Internet y los chascarrillos contra los profesores no podían ser colgados en youtube), un tal Enrique Febbraro, tipo leído, profesor de psicología, filosofía, historia, músico y odontólogo, estaba en su casa de Lomas de Zamora viendo la tele como, cualquier hijo de vecino, y notó que, por una vez en la vida, todo el mundo estaba unido (los rusos no estaban muy contentos, pero este detalle no hace al cuento), por lo que envió 1.000 cartas a 100 países y recibió 700 respuestas. (Las 300 faltantes eran de la vieja URSS).

A partir de ese momento, fundó el Día del Amigo. Sí: así de simple, y por la ocurrencia de este buen hombre, el domingo los celulares se llenarán de mensajes y habrá reuniones bien adobadas y con brasas que armonicen el encuentro.

Por lo pronto, en un arrojo de sapiencia, tomamos algunas artes del profesor Lotito y le dejamos unos tentempiés para un domingo ciento por ciento“friendly”.

1. Reúnase, pero no intente dilucidar si existe el amor entre el hombre y la mujer. No llegarán a ningún terreno.
2. Trate de que la reunión sea mixta. De última, apriete durante los abrazos.
3. Por ningún motivo utilice la canción de Los Enanitos Verdes ni vaya a poner “Friends will be friends” de Queen. Mire si aparece Carlín al grito de “¡Péndex!”.
4. El amigo invisible es un juego impropio para cierta edad, salvo que quiera declararse y sea muy tímido. De todas maneras es muy patético: consúltelo nuevamente con su analista y no le diga “feliz día” a él. No es su amigo, por algo le cobra cada sesión.
5. Descóquese: mañana será un día ideal para tafiroles por exceso de martinis.

Publicado en Pausa #10, 18 de julio de 2008

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