Tiritas rojas, cábalas y pensamiento mágico

Por Adrián Brecha

–Desde tiempos inmemoriales, el número 13 ha sido funesto. Esto se debe, principalmente, a la muerte violenta que sufrieron varios dioses decimoterceros de la Antigüedad. Súmele a eso la suerte del decimotercer invitado en la Última Cena, que alimentó todo tipo de supersticiones. Por otro lado, el viernes adquirió en el mundo sajón su reputación de día nefasto porque tal día murió Jesús. Obviamente, la coincidencia del número 13 y del día viernes no puede ser de peor agüero.

–¿No le parece que guiarse por supercherías no tiene mucho sentido a esta altura? Si no, pregúntele al Coco Basile…

–Hasta el más racional hace uso de una batería de antídotos para no caer en desgracia: están los que no abren un paraguas en un espacio cerrado y los que cruzan los dedos cuando hay tiro libre para el equipo contrario; están los que rinden siempre con la misma corbata o ropa interior y los que no nombran a músicos por su mufa. Y se agregan los que esquivan escaleras, gatos –negros– o bien los que dicen “¡Salud!” cuando alguien estornuda.

–¿Qué tiene que ver el estornudo?

–Al parecer, los egipcios y griegos veían en el estornudo un augurio. Según se ha visto, era bueno estornudar por la tarde, mientras que hacerlo al levantarse de la cama o de la mesa podía ser funesto. Aquel que había estornudado al nacer era considerado dichoso. El estornudo hacia la izquierda era un signo de mal agüero, en sentido contrario era seña de buena suerte. Los griegos exclamaban «¡Vivid!» y «¡Que Zeus te conserve!». Ante la misma circunstancia, los romanos decían «¡Salve!». Durante la epidemia de peste que hubo en Roma en el año 591 los afectados morían estornudando, y que de tal contingencia proviene el «¡Dios te bendiga!», que más tarde y por una economía del habla –sobre todo con el aumento de la polución ambiental–, se simplificó diciendo «¡Salud!».

–¡Pero eso no alcanza para zambullirse en el pensamiento mágico!

–No me lo diga a mi: en nuestras pampas más del 90% de la población confiesa creer en Dios, el 70% confía en que tirar el cuerito cura el empacho y 6 de cada 10 aseguran que el mal de ojo existe. Además, la mitad cree en el destino, el 40% sigue las revelaciones o sugerencias del horóscopo y el tarot, y el 30% cree en la lectura de manos y los libros de predicciones. Como si esto fuera poco, la mayoría cree que TN es un canal de noticias.

–Bueno, pero si sigue así va a terminar ofrendándose a San Expedito o al Gauchito Gil (el último es más popular, beneficios de no estar institucionalizado).

–Llámele creencias alternativas, complementarias o populares. Puede ser un curandero, un psicoanalista o Deepak Chopra. Pero desde que me puse a escribir sobre el número 13, me caí de una escalera, me corté el dedo rayando zanahorias y escuché a Cacho Castaña pidiendo pena de muerte.

–Creer o reventar.

Publicado en Pausa #32, 13 de marzo de 2009.
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