Manifiesto de los ateos por Colón


Por Adrián Brecha
Cuando las cosas son tratadas de manera poco seria, no solo se convierten en un inmejorable material de la comedia sino también en una inmensa parodia. Sinceramente, en un principio no le di mucha importancia al retiro-traslado de la estatua de la Virgen de Guadalupe de las plateas altas del Cementerio de los Elefantes. Me pareció absurdo responsabilizar por las carencias deportivas a una imagen de material de 2,55 metros de altura que representa una creencia religiosa, aunque seguramente con esa altura quizás podría rechazar los centros en varios corners y asistir a Pellegrino.

Siguiendo la corriente de las cábalas y las mufas, me permitía ironizar con algunos simpatizantes del equipo sabalero conque “La virgen de Guadalupe” no se encarga de generar juego en la mitad de la cancha o hacer buen pressing a los rivales. Pero las cosas lamentablemente tomaron un carril inesperado: quedé pasmado ante el tratamiento que le dieron al tema, tanto los cronistas locales como los capitalinos. El punto de inflexión lo sufrí el viernes por la tarde mientras intentaba no hacerme mal a la vista con el magro espectáculo deportivo que estaban dando el sabalero y el diablo de Avellaneda. El relator de la TV pública ocupo varios minutos de su relato para pedir fervientemente que los dirigentes de Colon recapacitaran y exclamó: “Ojalá la virgen vuelva”, denotando su viva intención de que algo suceda utilizando el termino árabe hispano law šá lláh, que significa: “Si Dios quiere”. Esta situación, sumados los comentarios radiales, las notas gráficas, los posteos de internet y Colón replegado en el fondo de su campo despertó en mí una pequeña ira, la cual derivó en una serie de insultos al relator público. De pronto me comenzaron a invadir las preguntas: ¿por qué nadie se pregunta o preguntó qué hace la imagen de la virgen en un estadio de fútbol? ¿Batistuta será qué cosa? ¿No habrá sido más mufa la presencia de Monseñor Storni pisando el estadio para bendecir la estatua? ¿Existen los extraterrestres? ¿Siendo ateo, debo ser ecuménico y tolerante con las imágenes de creyentes en espacios de acceso masivo? ¿Por qué hay casitas de las vírgenes en las plazas y plazoletas? ¿Y si fuera evangelista y de Colón? ¿Otros credos pueden sumar sus rituales a la cancha? Por ejemplo, si existen 7.000 hinchas que creen en el umbandismo y deciden regalarle al club la figura de Lemanja, ¿pueden entronizarla? Supongo que no, y en caso de ser posible, no sería bien visto. Cada cosa en su lugar, decía mi maestra de prescolar; la virgen en la Iglesia, los hinchas en las canchas, los jugadores... Bien, gracias.
Publicado en el último Cocoliche, Pausa #83, fresquito en los kioscos!

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