Fútbol sin estrellas

Federico Peretti es fotógrafo y cineasta. Descubrió a los
sacrificados del ascenso y unió un libro de fotos con un documental: “El otro
fútbol”.
Por Gastón Chansard
“Es más que un libro de fotos de fútbol. Es un libro sobre
personas y sobre los lugares a los que van cada sábado para encontrarse con su
familia, sus amigos, sus colores, su pasado. Es una mirada silenciosa a un
mundo que es imposible de comprender a menos que se lo viva”. Con estas
palabras Federico Peretti, el autor, sintetizó su mirada sobre El otro fútbol y
todos los que forman ese sentimiento genuino y pasional en donde confluyen
cientos y cientos de hinchas, jugadores, técnicos y dirigentes anónimos de esa
enorme periferia futbolera que late en cada rincón del suelo argentino.
Sin financiamiento de privados ni organismos estatales y un
similar amateurismo económico al de las divisiones menores del asenso, Peretti
le dio forma a su objetivo y El otro fútbol, tímidamente, llegó a algunas
librerías porteñas en noviembre de 2011. En diálogo con Pausa contó que desde
siempre estuvo vinculado al fútbol, primero como un “enfermo” hincha de River y
desde hace cuatro años como reportero gráfico (revista Ascenso). “Nunca me voy
a olvidar de la primera cobertura en la revista, Liniers – Riestra, Primera D,
en La Matanza. Nada
de lo que había visto en la tele, nada de lo que imaginaba, ni nada de lo que
me contaba un amigo hincha de Colegiales era comparable con ese mundo tan
precario. Las canchas rotas, la señora atendiendo el buffet con el objetivo de
juntar plata para pintar la tribuna, la voz del estadio que en realidad es una
sola persona que da la formación, lee las publicidades, maneja una consolita
muy vieja y después pone un tema de Sandro, la amabilidad de los presidentes,
de los técnicos que te daban las formaciones de los equipos como si nada, la
sinceridad en el sentimiento de los jugadores y de esos pocos hinchas que
llevan años y años sin tener grandes alegrías, apenas festejar que no lo
desafiliaron de la D
o algún que otro ascenso a la C.
En fin, un montón de cosas que no había visto nunca”. Además,
narró que le gusta más “llegar dos horas antes, para hacer fotos de todo lo que
rodeaba a ese mundo del ascenso, que el trabajo de sacar la foto del gol, de la
hinchada y capturar un par de jugadas. Todo eso me llamó mucho la atención y
empecé a sacar fotos en una cámara de rollo, porque me parecía que iba en
sintonía con todas esas canchas viejas a las que no les hacen arreglos desde
hace 20 o 30 años. Hasta que un día decidí revelarlas y me encontré con fotos
muy interesantes”. Desde ese momento, Peretti se dio cuenta que había logrado
una coherencia entre lo que había descubierto y las fotografías, “las empecé a
seleccionar, a poner en carpetas especiales y ahí se me ocurrió que algún día
podía hacer un libro con ese material”.
La tapa de la obra es el ascenso en estado puro. La cámara
tomando la imagen desde afuera, en la calle, como quien estudia cómo colarse, y
desde ahí el disparo fotográfico para inmortalizar un sábado cualquiera en los
viejos tablones del estadio de Central Córdoba de Rosario. Y los pocos hinchas
ahí, sentados, de espalda a ese lente, de frente a la misma pasión de siempre.
La foto de la contratapa es la vieja platea techada de Sarmiento de Junín, tres
viejos megáfonos y un micrófono que cuelga, de esos que te llevan el clima de
cancha cuando pegas la oreja a la radio. Y adentro del libro conviven más de 70
fotografías, que van desde el deteriorado Estadio Único de La Quiaca, pasando por las
paredes que enseñan el camino hacia el campo de juego de Excursionistas, el
solitario hincha de Armenio, una camiseta número 2 de Kimberley de Mar del
Plata colgada como bandera, hasta el Estadio Municipal de Ushuaia, una
verdadera postal que conjuga los tablones de madera con los picos nevados de la
ciudad más austral del mundo.
El libro se hizo documental
“Empecé a ver un montón de cosas que con la fotografía no
alcanzaba, no las podía contar en imágenes. En una foto puedo describir al club
despojado de recursos, a un solo hincha en toda una tribuna y otras tantas
cosas, pero comencé a descubrir historias que eran imposibles de mostrar en
fotos, y ahí fue donde le comenté a Fernando Prieto, uno de los directores de
Ascenso, sobre la idea de hacer un documental”, destacó.
Federico Peretti, además de ser fotógrafo, tiene experiencia
en el mundo del cine, por lo tanto comenzó a planear El otro fútbol versión
audiovisual. Al igual que con las fotos, al principio comenzó a grabar sin
demasiada seriedad en las canchas de Capital Federal y el Gran Buenos Aires,
pero cuando se detuvo a ver todo el material, se dio cuenta que “estaba bueno y
se podía hacer algo interesante, además nunca lo habíamos visto en otro lado”.
Luego llegó la presentación del proyecto en el INCAA y un mes después un
llamado de la casa madre del cine argentino para comunicarles que eran uno de
los ganadores del subsidio, por lo tanto iban a contar con recursos para
comprar una mejor cámara, viajar al resto del país y hasta contar con algún
sonidista en determinadas ocasiones.

En los últimos cuatro años el autor destacó que estuvo en
algo más de 500 partidos, vio jugar a 140 equipos, tiene 300 horas de filmación
(el documental es de 90 minutos) y viajó de Ushuaia a La Quiaca y de Corrientes a
San Juan para plasmar pequeñas historias de un gran sentimiento: el fútbol del
ascenso.
“El libro es la primera fascinación que tuve por el ascenso
y el documental es la maduración sobre el tema. Me di cuenta de que si esto
está bueno acá (en Buenos Aires), mucho mejor debe estar en la B de Corrientes”. Con la
atracción por este fútbol sin los grandes medios de prensa atrás, el cineasta y
fotógrafo emprendió un largo camino que lo llevó por las más remotas canchas
del país. En ellas encontró “expresiones de juego que van de la mano con el
modo de vivir de cada región e historias de vidas que se transformaron a partir
de un equipo de fútbol o del fútbol”. Peretti subrayó algunas, como la de un
jugador de Kimberley de Mar del Plata que clasificó para jugar la semifinal del
Argentino C y, en vez de salir a festejar con sus compañeros, se fue a manejar
un colectivo: su regocijo más importante era que algún pasajero le pregunte
cómo habían salido. Otra, cuenta la intervención en la Liga Campanense de
un equipo de presos y agentes penitenciarios que se formó en la Unidad 21 y en la 41 de
Campana: “los muchachos primero ganaron el campeonato jugando siempre adentro
del Penal y después clasificaron al Argentino C. Tuvieron que salir de la
cárcel para jugar y cada vez que lo hacían montaban un operativo de seguridad
impresionante”. También destacó la historia de un hincha de Muñiz (Primera D)
que, de tanto ver a su equipo, lo convocaron para ser el DT. Ese año, como
tantos otros, su amado club descendió, que en la D significa una temporada desafiliado. “Fernando
Ramos trabajaba en una cochera de noche, los domingos era seguridad en las
puertas del estadio de River y buena parte de 2009 dirigió a su querido Muñiz”.
Entre tantas historias, el documental tiene imágenes
inéditas del escándalo que se desató el día que Atlético Rafaela ascendió en el
15 de Abril y se apagaron las luces del estadio de Unión. “Eso fue lo último
que grabamos y entró en el film. Me fui del campo de juego con los jugadores de
Rafaela y en la zona de los vestuarios había un quilombo impresionante, ligué
un botellazo, pero me fui de Santa Fe con un buen material”.
En síntesis
Un libro que lleva el prólogo del periodista Alejandro
Fabbri, un cuento que evoca a la gloriosa infancia del barrio (La canchita) y
75 fotos de 53 equipos diferentes. Y como si esto fuese poco, a fin de mes se
estrena el documental que habla de simples mortales, con el fútbol como
principal excusa. El otro fútbol en sus dos versiones son imágenes, voces e
historias que, como dice el coautor del documental, “en Primera y en Europa no
se consigue”.
Publicada en Pausa #93, miércoles 9 de mayo de 2012

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