El pozo sin fondo

Escena del film Manekineko.

Se estrena Manekineko, un nuevo film santafesino.

El Cine América (25 de mayo 3075) estrena otro largometraje de producción santafesina: Manekineko, un film llevado a cabo por El Triángulo Producciones (al comando de Baltasar Albretch, Alejandro Carreras, Juan Pablo Arroyo y Gastón del Porto). Seis historias cruzadas conforman una película que se anima a recorrer las más hondas vivencias de vecinos del mismo barrio: El Pozo, que se inmortalizará en pantalla grande el viernes 30, desde las 20.15, con entrada libre y gratuita.

Ni el zumbido de la heladera ni la pisada tronante del colectivo interrumpen la siesta. Una cortina roja entibia todavía más el lecho, ocupado por un par de sombras que se frotan mientras reciben la gracia de un ventilador. A un metro y medio, tres varones observan esa cama agazapados atrás de la cámara. De la ventana para afuera, otras dos hileras de torres (no monoblocks) configuran la postal tridimensional del barrio El Pozo, el escenario soñado por Alejandro Carreras, Juan Pablo Arroyo y Gastón del Porto: desde 2011 hasta este mes, el trío de directores caminó el vecindario golpeando las puertas de casas con vistas para aprovechar en procura de filmar Manekineko, un largometraje con locación en uno de los barrios más característicos de la ciudad.

Allá por 2007, a través (y a pesar) del Canal 13 se podían ver las secuencias del primer trabajo de los varones conformados como El Triángulo Producciones. Ese proyecto se llamó InfraRojo y ya daba sobradas muestras de calidad, aunque “dolía hacer televisión en ese entonces, ya que el canal te cobraba bastante dinero para estar en su pantalla, razón por la cual dejamos de hacerlo, antes de quedar en la ruina y solos. No alcanzamos a arruinarnos del todo, pero sí quedamos solos. No todo estaba perdido, ahí apareció en nuestras vidas Baltasar Albrecht, el cuarto integrante del equipo. Juntos hicimos dos cortometrajes para Canal Encuentro y participamos en los concursos que financiaba la provincia”, recuerdan en charla con Pausa.

 

Historias al cruce

Las historias corales (que narran el transcurrir de varios personajes) no son un fenómeno propio de la ficción tanto como de la vida misma (si bien otro modo de fábula, no viene al caso): “cuando fuimos al barrio a recorrerlo y hacer unas fotos, había algo que nos llamó poderosamente la atención: es una ciudad dentro de la ciudad. Eso terminó por convencernos de que ahí haríamos la película. Ya con el equipo conformado, empezamos a filmar Manekineko los últimos días de octubre de 2011. Por cuatro meses, estuvimos conviviendo con vecinos del lugar. Estábamos muy entusiasmados, con muchas ganas de filmar y terminar el rodaje. Después de esos meses, algunas complicaciones demoraron el rodaje, pero no nuestras ansias de estar cerca del final.” Aunque los premios que ganaron no llegaron a cubrir el costo real de una producción completa, la película se llevó adelante lo mismo. Era la primera vez que ganaban algo, tenían que arrancar con lo que hubiere.

Ale, que envuelve las milanesas, y la mamá de Moncho, que acomoda el porrón en el bolso, se asombran de un equipo de filmación con cámaras y micrófonos al hombro que pasa por la puerta del kiosco de la manzana 18. Brunito y Poti sentados en una mesita del Club de Bocha, se toman un porrón haciendo de extras. Flor habla con su vieja a ver si pueden filmar un plano desde la ventana de su pieza, que tiene la vista justa y necesaria. Toma a toma, El Triángulo sabía que lo que estaba buscando ya estaba hecho: “un barrio en las afueras de la ciudad, donde las ventanas de sus edificios funcionan como pequeñas pantallas que nos muestran fragmentos de la vida de los vecinos. Engaños, amistad, sueños, amor, desencuentros, pasión y muerte, son algunos de los elementos que marcan la delgada línea que existe entre el mundo real y el que imaginamos. Es ahí donde dejamos de ser simples espectadores y nos convertimos en sus verdaderos protagonistas”.

Una nueva oportunidad para ver a una Santa Fe de película se hará efectiva este viernes 30 en el mismo cine de siempre. El lugar será testigo una vez más de un desfile de trabajadores y entusiastas no sólo del arte, sino del arte local, que por fin está pudiendo mostrarnos que no son los destinos lejanos los que aseguran situaciones y personajes maravillosos.

El poster del film cuyo nombre refiere a los graciosos gatitos chinos.
El poster del film cuyo nombre refiere a los graciosos gatitos chinos.

 

Sinopsis

Así describen la peli sus realizadores: “Un hombre desocupado que invierte los ahorros de su mujer en un negocio absurdo, un titiritero sordomudo que divierte a los niños de la torre de enfrente mientras soporta el maltrato de su madre, un carnicero obsesionado con su sobrina, una madre soltera que debe trabajar la noche para alimentar a su hijo, una piba estudiante y su novio ausente, una pareja de nenes ilusionados con llegar a China haciendo un pozo en la tierra, todos respirando la sordidez del barrio y la ilusión de escapar de ellos mismos”.

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