No seamos idiotas

Foto: Maxi Luna/ema/ para Télam.

Hay desempate señoras y señores. Vamos a penales. Nos queda fumarnos el alargue más largo de la historia. Casi un mes de declaraciones rimbombantes vacías; fórmulas vaciadas de contenidos, pero efectivas (algunas más que otras, claro).

Nos guste o no, el 22 de noviembre próximo, la Argentina tiene una muy importante decisión que tomar: o elige el optimismo y la fe o elige el amor y los abrazos. O celeste turquesa o azulino jade… Sugus anaranjado o Sugus amarillo. En fin, la cosa es que hay ballotage o balotaje, según el hashtag de Mauri (y sí, por las dudas hay que empezar a quererlo, no sea cosa que…).

¿Cómo llegamos a esto? No sé, y no tengo porqué saberlo. Yo soy el que escribe boludeces. Si quieren leer un buen análisis político sobre esta nada vayan a leerlos a Nieva o Pascual, a mí no me jodan. “Pero alguna idea debés tener sobre…”. No, no la tengo. Lo que tengo es la paciencia al dente y la intolerancia a flor de piel contra los intolerantes que subestiman el voto del que no vota como los Iluminatis electorales votan… y de eso preferiría ocuparme en los siguientes renglones.

¿Hasta cuándo vamos a seguir creyendo que el votante de Macri es bruto o garca? No digo que no haya alguno que lo sea. Brutos y garcas hay en todos lados, así que alguno que vote a Mauri habrá… también a Scioli y a Del Caño. Pero basta de renunciar a la reflexión por un prejuicio absurdo cuya más elocuente evidencia es que gane el macrismo.

Lo mismo pasó en las provinciales de Santa Fe… dos veces. Explicar que Del Sel (y haciendo retrospección, debería decir que la sacamos baratísima los santafesinos) casi gana dos veces porque “no se puede creer que la gente vote cualquier cosa” es, como mínimo, el análisis politológico más parecido a “la cualquier cosa” que conozco. Me imagino a uno de estos votantes pensando cada vez que lo tildan de ignorante “¿Así que soy bruto? Mirá el bruto cómo sabe a quién quiere votar”. Es exactamente lo mismo que creer que quien vota al kirchnerismo lo hace para no quedarse sin “el plan”, ¿o no?

Por cierto, Reutemann renovó otra vez su banca de senador por Santa Fe. ¿Otra vez el síndrome de Estocolmo? Binner, fijate el favor que te hiciste y le hiciste a los inundados por decir semejante barrabasada.

Un amigo, a quien gradualmente voy apreciando cada vez más, me dijo (desde una camilla en la que está haciendo su tratamiento de kinesiología) que “la intolerancia le niega a los otros la legitimidad de su pensamiento”.

[quote_box_right]¿Hasta cuándo vamos a seguir creyendo que el votante de Macri es bruto o garca? No digo que no haya alguno que lo sea. Brutos y garcas hay en todos lados, así que alguno que vote a Mauri habrá… también a Scioli y a Del Caño.[/quote_box_right]

Hermoso y certero. Bien apuntado. Pero también le niega a uno mismo la posibilidad de un pensamiento legítimo. La intolerancia tiene como fundamento el prejuicio y, en consecuencia, la renuncia a la autocrítica, fundamento del pensamiento. El otro también juega y define, tanto como yo, la resolución de la contienda. Y si vota como vota, tendrá sus motivos.

¿De dónde saca esos motivos? De todos lados. Hasta del detalle más inverosímil se puede construir una razón para definir una conducta. Y en el caso del acto electoral, mientras esa razón no traspase los límites de la legalidad, es válido. Guste o no guste. Incluso, es muchísimo más válida esa conducta que el despreciar, subestimar y desconocer las virtudes del contrincante.

Estaría buenísimo (otro Deja Vú) que en vez de no querer ver ni siquiera la paja en el ojo ajeno por tildarlo de despreciable, prestemos atención a qué quiere el otro, qué nos está diciendo, qué desea, qué lo lleva a actuar de la manera que lo hace. Es en el otro que, además, vamos a encontrar los fundamentos de nosotros mismos. La conciencia se construye por contraste, junto al otro. La conciencia es dialógica. No se puede vivir sin el otro, el distinto, el extranjero, el diferente, el que no piensa como yo; no se puede. Es socialmente imposible y, para el caso del zoon politikon, es el peor error que puede cometer: el otro me habla y yo hablo solo porque el otro me habló.

Esto no es una oda a la tolerancia, porque hay personas a las que no debemos tolerar. Los nazis, los xenófobos, los homofóbicos, los esclavistas, todos tipos que niegan la existencia del otro… pero nunca jamás a un tipo que no piensa como yo. Nunca. Sobre todo si lo vamos a despreciar antes de escucharlo. Sobre todo si son votantes como yo, y eligen quién nos va a gobernar, a ellos, a mí y a todos.

El otro existe. Y no es un idiota. O sí, pero no por lo que nosotros creemos que lo es.

Basta de escuchar a los que solo nos confirman el prejuicio. Basta de escuchar solo lo que nos gusta escuchar. El otro (lo que no queremos escuchar) también nos habita, nos construye y vaya si nos condiciona. Basta de autocomplacernos y aplaudirnos a nosotros mismos. Es hora de dejar de ser, al menos, por un ratito, tan idiotas.

 

Publicada en Pausa #164, miércoles 28 de octubre de 2015

8 Comentarios

  1. Ramiro, te estás poniendo facho, ¿cómo que perdiste los prejuicios del modelo y pretendés instalar un diálogo auténtico entre las personas?
    Jaja, fuera de broma, muy buena nota. Hace falta un poco de reflexión sobre lo que estamos haciendo y en qué nos estamos convirtiendo políticamente, de cada lado de la grieta, adentro y en la metagrieta también. Si nos hacen perder la sensibilidad y la reflexión, estamos fritos. ¡Saludos!

  2. Buenísimo, comparto casi todo….solo me detengo a no coincidir en que «el votante de Macri es bruto o garca»….precisamente este candidato gana en Capital Federal donde el electorado es lo mas culto del país. En todo caso los brutos votarán en el otro sentido. La pregunta mas profunda del porqué se vota a Macri quizás, entre otras miles de cosas, es producto de una Argentina cíclicamente pendular. Nos asqueamos de tanta izquierda y ahora entonces vamos desesperadamente en la búsqueda de conseguir lo opuesto. Y cuando nos desilusionemos de esto, quizás nos vuelva a enamorar la izquierda, y así vamos haciendo «Eslalon»por décadas

    • Muchas gracias Jorge. Quiero aclarar que lo que entrecomillás no es algo que yo pienso, sino tal como, de manera muy simplista, creo se caracteriza al votante de Macri. Algo similar al simplismo con el que se define al que vota al kirchnerismo: «por el plan». Muchas gracias por leer y por el comentario crítico. Saludos.-

  3. Me gustó mucho tu artículo, además es la primera vez que te leo, por lo tanto te descubro. Yo creo que la gente se cansó no de la izquierda, sino del bolazo que le quisieron meter como izquierda. Pero tanto unos como otros tienen sus razones sumamente respetables para votar. Te felicito.

  4. Lamento discrepar. Partiendo de la siguiente hipótesis, dando por sentado que un eventual triunfo Pro implica el regreso a políticas de ajuste, de endeudamiento externo, depresión del mercado interno, baja del salario real, aumento de tarifas, etc. En definitiva, el manual básico de los planes económicos del neo liberalismo implementados por la Dictadura, después por el menemismo y la alianza con el resultado final conocido. Nadie podrá hacerse el distraído. Ergo, si votás a Macri, sos bruto, o garca

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