El peronismo lame sus heridas

Buenos Aires, 9 de diciembre de 2015. Cristina se despide en la Plaza. ¿Adiós o hasta luego?

ANUARIO 2015 | En el balotaje se impuso el cambio y el PJ quedó en una situación que no conocía desde la primera elección democrática. El dificultoso camino de la resistencia a la reorganización.

La vieja estructura del peronismo, una entente entre el ejecutivo bonaerense, los intendentes del conurbano, los líderes sindicales y los landlords provinciales, enfrenta una situación inédita: carece del Estado nacional, capitalino y bonaerense. Al mismo tiempo, los representantes de las centrales gremiales –como Hugo Moyano– dieron el visto bueno para una paritaria que ronde el 28% de aumento y que contemple la productividad, tal como lo solicitó el ministro Jorge Triaca. La pérdida de salario real se notará como nunca. O como en los viejos tiempos de enfriamiento de la inflación por vía de contracción de la demanda. En castizo: que los precios no suban mucho sencillamente porque no habrá plata de los trabajadores para comprar cosas.

[quote_box_right]El lifting político les será saludable, siempre que no caigan en la reactiva lógica de la mera resistencia. La buena porción de representantes K en el Congreso tiene la responsabilidad de crear un nuevo horizonte de avances, una nueva agenda. [/quote_box_right]

Mientras el gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey, se hace el chispita y pide internas en el peronismo, de cara a las legislativas de 2017, la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner se despidió de su mandato con una formidable movilización a Plaza de Mayo y con la lealtad de los congresales del Frente para la Victoria, el día después. Aparte de Santa Cruz, el kirchnerismo apenas retuvo algunos ejecutivos del conurbano (La Matanza entre ellos). El dato es que, a diferencia del peronismo modelo Duhalde, Menem o Cafiero, el Frente para la Victoria amalgama una serie de movimientos que no son nuevos, pero que cualitativamente presentan características inéditas. La Cámpora, Kolina, Miles, la Corriente Nacional de la Militancia o el Movimiento Evita –Unidos y Organizados– son algunas de estas expresiones que, dado el contexto, perderán una buena cuota de arribistas y entenados. El lifting político les será saludable, siempre y cuando no caigan en la reactiva lógica de la mera resistencia. La buena porción de representantes en el Congreso –CFK metió la lapicera en todas las listas provinciales– tiene la responsabilidad de crear un nuevo horizonte de avances, una nueva agenda, que suponga para el kirchnerismo superar con imaginación la letanía de repetir los hitos de un tiempo que se fue.

Publicada en Pausa #167, miércoles 16 de diciembre de 2015

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