Los trabajadores de Conectar Igualdad sí fueron despedidos y el programa está en efectivo desguace. Hoy se movilizan en el Palacio Pizzurno. La inquietud también recorre a los equipos territoriales.

Cuando la semana pasada se supo que la ola de despidos iba a arrasar el Programa Conectar Igualdad y el Plan Nacional de Inclusión Digital Educativa, el ministro de Educación Esteban Bullrich salió rápido con una desmentida a través de un comunicado de prensa y de su cuenta de Twitter. Sin embargo, hoy a las 15.00 los trabajadores de Conectar Igualdad se concentran en el Palacio Pizzurno: los 60 empleados que hacían la coordinación nacional de Conectar Igualdad sí fueron despedidos, no cobran desde enero y denuncian el desarme del plan.

«Exigimos la continuidad de nuestros puestos de trabajo para seguir garantizando y ampliando la inclusión digital educativa en todas las escuelas públicas de nuestro país. Este equipo está formado por expertos en tecnología y educación”, explicitan los miembros del equipo nacional de Conectar Igualdad.

El Programa Conectar Igualdad funciona desde 2010 y el equipo central del Ministerio de Educación y Deportes de la Nación ha sido el responsable de construir –junto a los equipos en las jurisdicciones– las estrategias educativas para el aula en función de la distribución de más de 5 millones de netbooks para todas las escuelas públicas del país. La correlación entre el trabajo territorial y la coordinación nacional es lo que le da efectividad y unidad al programa, como política pública nacional.

Los estudios realizados por universidades nacionales –quienes también pronunciaron su apoyo al programa– muestran que la combinación entre la nación y las provincias es una clave, ya que así se evita la “desarticulación y fragmentación educativa y la profundización de las desigualdades regionales”, uno de los resultados de la descentralización de la educación efectuada en el menemismo. La coordinación nacional del programa no deja librada su implementación a los vaivenes y capacidades de cada provincia particular.

“Las clases empezaron pero el Programa y los trabajadores que él se desempeñan no tienen tareas asignadas ni autoridades asignadas”, reza el comunicado de prensa de los trabajadores, quienes además ponen en duda la continuidad de otros mil empleados del programa en las provincias, quienes también están en la misma angustiante incertidumbre.

«Cuando las netbooks llegan a la escuela comienza nuestra tarea. El Conectar Igualdad no es repartir computadoras; es poner al servicio de la inclusión educativa una herramienta tecnológica de la que se vienen apropiando docentes y alumnos», dijo Javier Castrillo, quien fuera coordinador de Investigación y Desarrollo del programa, y agregó sobre los equipos técnicos y pedagógicos territoriales que «durante seis años sostuvieron el funcionamiento técnico pedagógico de las netbooks, el desarrollo de software libres y de código abierto como Huayra y Huayra Primaria».

Que sí, que no, que sí

Como se vio en innumerables registros –en la Secretaría de Comercio, en la de Agricultura Familiar o en el Inadi, por ejemplo–, los despidos que viene efectuando el gobierno nacional casi nunca se ajustan a regla. Correos electrónicos, llamadas telefónicas, circulares administrativas, policías impidiendo el ingreso, listas leídas a viva voz protagonizan momentos de profunda angustia en los empleados, quienes además quedan en la incertidumbre. Como los procedimientos no se ajustan a la normativa del derecho laboral, no hay fehaciente prueba del despido y, entonces, quedan flotando en un limbo. En el peor de los escenarios, la táctica fomenta tanto el individualismo de cada trabajador –que busca congraciarse por la suya, a ver si detiene la llegada del telegrama–, como la estigmatización pública y el temor generalizado a la intemperie: a todos les puede tocar, sin razón, sin causa, sin justificativo alguno excepto el del ajuste.

La desmentida del ministro Bullrich no implica la continuidad de los trabajadores de Conectar Igualdad, ni tampoco de las características del programa. Los rumores cunden: desde la intromisión del Grupo Clarín –que lleva adelante la misma política en la Capital Federal, por un costo mucho mayor– hasta la entrega del paquete tecnológico a Facebook. Lo cierto es que son falsos tanto los tuits como el comunicado de prensa, que expresaba “Hoy en día trabajan y lo seguirán haciendo 1.500 personas en todo el país en el Programa Conectar Igualdad”.

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