De los sacudones al reordenamiento

Miguel Lifschitz y José Corral se midieron minuciosamente. La primera escaramuza dio tablas.

El Frente Progresista pasó el mes más duro desde que llegó al gobierno. La presión del PRO sobre la UCR, los amagues del Grupo Universidad y un acto para reagrupar la tropa.

El 28 de mayo el jefe de Gabinete de la Nación Marcos Peña y el ministro del Interior Rogelio Frigerio vinieron a Santa Fe, recorrieron obras con el intendente José Corral y lo elogiaron ante los medios: “Es un ejemplo para el país”. Dos días más tarde, el gobernador Miguel Lifschitz debió aclarar que el Frente Progresista no corría riesgos: “No creo que lleguemos a rupturas como vaticinan algunos”. Desde entonces, mucha agua corrió bajo el puente de la coalición que gobierna la provincia.

La visita de Peña y Frigerio, enviados por el presidente Mauricio Macri, fue leída como el punto de partida hacia la constitución de Cambiemos en Santa Fe; los posteriores movimientos del radicalismo local alentaron esa hipótesis. El PRO sumó presión y trató de apurar una definición por parte de la UCR; el socialismo se movió rápido y desactivó la movida.

Sin embargo, los acuerdos más añejos –como los 21 años del Frente Progresista en la provincia– y los más recientes –como la alianza Cambiemos– están atados a la coyuntura; de la suerte de Lifschitz y Macri depende la configuración futura de las fuerzas políticas. El radicalismo mira en ambos sentidos. ¿Hasta cuándo? Hasta las elecciones intermedias de 2017: allí se resolverá no solo la segunda mitad de las gestiones sino, también, la pole position para 2019.

Todos coinciden: falta mucho. Pero todos están mirando de reojo.

La unidad radical

En mayo, los tres sectores del radicalismo santafesino –Grupo Universidad, NEO y MAR– eligieron al diputado Julián Galdeano como nuevo presidente partidario a nivel provincial. En sus primeras declaraciones, Galdeano planteó sus horizontes políticos (“encaminar al radicalismo a un proceso de adaptación de los tiempos políticos que corren en el país”) y confirmó que la UCR competirá en las legislativas nacionales de 2017 aliada al PRO dentro del Frente Cambiemos.

Para Galdeano, es “compatible” la doble pertenencia a Cambiemos y al Frente Progresista: “Yo estoy conforme con la gestión de Lifschitz y estoy más que conforme con la gestión de Macri. En el primer caso se expresa una gestión con un nivel de acción permanente en la provincia a pesar de que el frente está hace muchos años en el gobierno y eso genera algún desgaste. Y en el caso del gobierno nacional, se está haciendo, con un gran esfuerzo del pueblo argentino, un sinceramiento de una política de ocultamiento y poca transparencia donde no había federalismo, estábamos aislados del mundo y las variables de pobreza e inflación se escondían”.

[quote_box_right]El radicalismo mira en ambos sentidos. ¿Hasta cuándo? Hasta las elecciones intermedias de 2017: allí se resolverá no solo la segunda mitad de las gestiones sino, también, la pole position para 2019.[/quote_box_right]No todos en la UCR comparten la postura de Galdeano, uno de los líderes del MAR junto a Santiago Mascheroni. El Grupo NEO –encabezado por el vicegobernador Carlos Fascendini, el ministro Maximiliano Pullaro y el senador Felipe Michlig– sostiene la pertenencia al Frente Progresista y rechaza cualquier tipo de acuerdo, en la provincia, con el PRO. A diferencia del MAR y del Grupo Universidad, NEO tiene desarrollo en todo el territorio provincial, algo que animó al senador Michlig a desafiar a sus correligionarios: “Más del 90% de los radicales estamos convencidos de que tenemos que consolidar el Frente Progresista”.

En ese debate, la posición de Corral es dual. El 6 de junio, una semana después de la elección de Galdeano, el intendente santafesino vaticinó que “si se constituye Cambiemos en la provincia, no habrá Frente Progresista”. Ese día Corral ratificó: “Nosotros estamos ayudando al presidente Macri porque estamos convencidos de que este proyecto vale la pena y hay un gran trabajo que está haciendo el presidente. Estamos muy convencidos de que hay que apoyarlo. Nuestro partido lo ha decidido orgánicamente”.

Para el intendente, el debate no es ideológico: “Nosotros no creemos que el gobierno de Macri sea neoliberal, ni de derecha, ni todas esas etiquetas. Cuando uno se olvida de las etiquetas, los preconceptos y los prejuicios, mira los problemas y trata de buscar soluciones, hay mucho más acuerdo”.

Mientras los radicales debatían sus internas en los medios, en forma orgánica el PRO les pidió que se integren al interbloque de Cambiemos en la Legislatura provincial. Actualmente, los 11 diputados radicales están divididos en dos sub-bloques dentro del Frente Progresista, que tiene 28 bancas en total, mientras que los seis senadores radicales también pertenecer al bloque del oficialismo.

“En el PRO opinamos que la UCR debe definir dónde va a estar, no sólo en el plano nacional sino también a nivel provincial”, señaló la diputada nacional Gisela Scaglia al diario El Litoral. “Hay una apuesta a construir Cambiemos en Santa Fe y ahí vamos a poner todo el esfuerzo; después, de cada lado (UCR y PRO) tiene que haber una réplica. La idea es dialogar y empezar a discutir con la UCR una posición”.

La reacción socialista

Las primeras respuestas del socialismo fueron desde el ámbito legislativo. El ex gobernador y actual presidente de la Cámara de Diputados, Antonio Bonfatti, indicó que “mucho más allá de posiciones a nivel nacional, seguimos gobernando Santa Fe en el Poder Ejecutivo y en el Poder Legislativo con representantes de los ocho partidos que forman el Frente Progresista”, entre ellos la UCR. En idéntico sentido se expresó el jefe del bloque de diputados socialistas Rubén Galassi: “Aún falta mucho para llegar a los comicios de 2017, hoy la prioridad pasa por gobernar Santa Fe”.

Sin embargo, los socialistas no rehúyen a la discusión electoral. “No me sorprendería que a la hora de tomar decisiones de a quién apoyar en las autoridades nacionales futuras no vayamos juntos, pero vamos a seguir defendiendo al Frente Progresista en la provincia”, señaló Bonfatti.

Batahola de declaraciones

El tema se nacionalizó y en Buenos Aires muchos dieron por muerto al Frente Progresista. Fue en ese momento que el PRO tomó conciencia del riesgo que supone, para sus propios intereses, dejarle el centro del campo a Corral y los radicales afines a Cambiemos. El diputado macrista Federico Angelini les mandó un mensaje: “Deben dejar de cobrar por las dos ventanillas; por un lado forman parte del gobierno nacional y por el otro son socios del gobierno más opositor a Macri”, en referencia a la provincia de Santa Fe.

[quote_box_right]Para el intendente, el debate no es ideológico: “Nosotros no creemos que el gobierno de Macri sea neoliberal, ni de derecha, ni todas esas etiquetas».[/quote_box_right]Para tratar de cortar el asunto, desde la UCR frentista señalaron la misma contradicción. El diputado y ex vicegobernador Jorge Henn les sugirió a los radicales que apoyan a Macri que renuncien a los cargos que lograron en la provincia dentro del Frente Progresista: “Si yo pertenecería al grupo interno del radicalismo que cree que el futuro es Cambiemos, renunciaría a los cargos en la provincia porque estaríamos ocupando cargos en un gobierno en el que no creemos”.

Las divergencias en la UCR no son nuevas: comenzaron en marzo de 2015 cuando la conducción nacional resolvió, en la convención de Gualeguaychú, conformar Cambiemos junto al PRO y la Coalición Cívica. En la provincia la UCR sigue formalmente dentro del Frente Progresista, aunque la intención de Corral y Galdeano en el mediano plazo sea otra.

“No se puede decir tan liviano de cuerpo que ya no importan las ideas o que el rechazo a ciertas políticas neoliberales son prejuicios”, le contestó Henn a Corral. “Nosotros venimos diciendo desde antes de Gualeguaychú que el acuerdo con el PRO significó un retroceso grave en la identidad del radicalismo, que hoy aparece como parte de una gestión que sólo ha tomado medidas que perjudican a los pequeños empresarios, a los trabajadores y a los sectores más postergados”.

Calma por ahora

El siguiente paso fue orgánico y lo encabezó el gobernador Lifschitz al reunir en un acto público, el lunes 13 en Luz y Fuerza, a todos los socios políticos. El mandatario abordó “el tema que más ruido hace” en el gobierno: la doble pertenencia del radicalismo al Frente Progresista y a Cambiemos. “No es un problema insalvable”, evaluó. “Este es un frente plural y tenemos que respetar las decisiones de los otros partidos”.

En una indirecta al PRO, el gobernador llamó a sus socios de la UCR, el PDP, la Coalición Cívica y las otras fuerzas aliadas a “no hacerles el juego a los que quieren pescar en la pecera del Frente Progresista”. A un año de las elecciones intermedias, propuso: “Tengamos paciencia. ¿Para qué apurar los tiempos? Hay que avanzar con cuidado, sin hacer cambios bruscos”.

El acto sirvió para reordenar a la tropa. Corral confirmó que no habrá ruptura en el Frente: se comprometió a “ayudar” a Lifschitz y a Macri “con la misma convicción”. Pasada la tormenta, el intendente santafesino negó cortocircuitos con Lifschitz: “A veces tenemos alguna discusión por algún tema, pero son miradas en torno a los mismos objetivos, que compartimos”.

Socialista y disidente

El diputado socialista Rubén Giustiniani, históricamente enfrentado a la corriente Binner-Bonfatti-Lifschitz, opina que el Frente “está en crisis” ya que “uno de los partidos principales, el radicalismo, está con un pie en cada lado”.

Para Giustiniani, “las cartas están echadas. El socialismo nunca acompañaría su integración a Cambiemos y el radicalismo, por convención nacional, está integrado a Cambiemos, una contradicción que no tiene solución. El interrogante es si se puede separar la provincia de la Nación, sobre todo en las elecciones de medio término”.

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