Tus datos están listos para el timbreo

Emilio Basavilbaso, el actual hombre fuerte de la Anses.

Personalizar la comunicación parece ser la estrategia de gobierno nacional. Crece la polémica por el uso de datos sensibles. ¿Sabés qué saben Facebook y Google sobre vos?

El gobierno nacional avanza en su estrategia de personalizar su contacto con el ciudadano mediante los medios digitales. A partir de una resolución firmada por el jefe de Gabinete Marcos Peña, la Secretaría de Comunicación podrá centralizar las bases de datos de la Anses, el Pami y la Afip.

El objetivo es armar un listado único con los datos personales de todos los habitantes registrados en el país. Es decir, desde ahora el Estado podrá tener una nómina de argentinos en la que se especifique su nombre y apellido; DNI; Cuit/Cuil; domicilio; teléfonos; correo electrónico; fecha de nacimiento; estado civil, estudios e historia laboral. Si a esto se le suman los registros de Facebook, la configuración de los perfiles de usuario es casi perfecta. Vale recordar que el actual gobierno tiene muy buena relación, que se manifiesta, por ejemplo, en la incorporación de la aplicación “Facebook at Work” en las oficinas públicas.

Debido a que Mauricio Macri considera que las cadenas nacionales huelen a populismo, su equipo apunta a la personalización de los mensajes. Por eso, el gobierno quiere unificar la información de sus potenciales receptores y sistematizar su estrategia de comunicación basada en Internet. En efecto, esta es la primera gestión presidencial que planifica desde y para las redes sociales. De hecho, en el superministro Marcos Peña se conjugan la jefatura de gabinete y las campañas de prensa.

Esta estrategia comunicacional no es nueva. El antecedente inmediato es la campaña presidencial de 2015. El PRO sabe muy bien cómo diagramar campañas de social media con ideas simples y pegadizas para apuntalar un candidato o imponer un argumento.

Polémicas excusas

La resolución establece que la Secretaría de Comunicación “debe mantener informada a la población a través de diversas modalidades”, que incluyen “desde las redes sociales y otros medios de comunicación electrónicos, hasta el llamado telefónico o la conversación persona a persona, de forma de lograr con los ciudadanos un contacto individual o instantáneo”. Según el titular del organismo previsional, Emilio Basavilbaso: “estamos compartiendo la información básica con la Jefatura de Gabinete: el nombre y apellido, DNI y contacto, mail o teléfono. (…) No tenemos intención de propaganda sino comunicar los beneficios que tiene Anses”.

La decisión trajo la polémica, ya que se implementa sin el consentimiento de los involucrados, quienes quedan indefensos ante esta situación. Al respecto, vale decir que la Ley de Protección de Datos Personales (que fue sancionada en el 2000 y pide a gritos su actualización a los tiempos digitales) establece que si se realiza una cesión de datos entre dependencias públicas “no se requerirá el consentimiento previo del titular de los mismos”. En esos intersticios de la normativa el gobierno justificó su decisión. Pero esta interpretación laxa de la ley resulta cuestionable y es probable que organizaciones que defienden los derechos civiles reclamen un amparo judicial. Básicamente porque, por ejemplo, las personas brindaron sus datos al Pami para poder cobrar la jubilación cerca de su casa y no para recibir mensajes oficiales en su casilla de e-mail. Esto es, la Secretaría de Comunicación utilizará datos confidenciales para fines que no fueron previstos inicialmente.

Falacias

Luego de conocida la resolución del 21 de julio firmada por Marcos Peña, se sucedieron diferentes excusas y falacias para defender la medida. Vale detenerse en algunas de ellas.

La falacia más utilizada fue “somos buenos, no haremos el mal”. Los funcionarios aseguran que este gobierno no tiene malas intenciones y que en esta medida “no hay una vocación de utilización política o electoral”. Es llamativo que los funcionarios del PRO afirmen esto sabiendo que Macri estuvo procesado por montar una oficina clandestina de escuchas ilegales con el propósito de espiar a políticos opositores mientras era Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Y, casualmente, fue sobreseído por el juez Sebastián Casanello apenas asumió la presidencia.

Otra falacia es “¿para qué vamos a comunicar mensajes específicos a todo el mundo?”. Con este interrogante quieren defender el hecho de que la Secretaría de Comunicación va a unificar todas las informaciones personales para segmentar y definir quién recibe cada mensaje. Sin embargo, por ahora, este argumento únicamente convenció a Alejandro Fantino. Por lo menos hasta el mes pasado, mal o bien, los departamentos de prensa y de relaciones públicas de Afip, Pami y Anses funcionaban. En todo caso, habría que mejorar la comunicación de cada una de las dependencias antes que un secretario disponga de todas las bases de datos.

Finalmente, la falacia más resonante es “Google ya sabe todo de vos”. ¡Como si eso lo eximiera al Estado de algo! Está claro que compañías transnacionales como Google o Facebook conocen tu ubicación, amigos, gustos, preferencias, lugares donde estuviste, etc, etc. Pero vale decir que cuando un usuario comienza a utilizar estos servicios tiene que aceptar unas bases y condiciones. En este caso, el Estado va a usar datos personales que no fueron brindados para fines propagandísticos.

Identificar y persuadir

Algunos dirigentes políticos plantearon que esta decisión puede dar lugar a un Estado policial. Ingenuos. Las tareas de inteligencia están muy bien aceitadas desde mucho antes de esta resolución de Marcos Peña. Por caso, recordemos que está vigente la ley antiterrorista sancionada en 2007.

Ahora bien, a lo que da lugar esta medida no es sólo al control de los ciudadanos, sino fundamentalmente a la segmentación de públicos o, mejor dicho, la identificación de potenciales votantes. De manera que el gobierno se prepara para tener un acercamiento a las personas con el propósito de vigilarlos, pero también para persuadirlos. En ese caso, quizás sería más adecuado hablar de un Estado pospolicial para dar cuenta de este tipo de prácticas.

Debido a la digitalización de los soportes de almacenamiento, la información privada y los movimientos públicos que efectúan las personas se convirtieron en una gigantesca masa de bits acumulada por distintas oficinas estatales y empresas privadas.

Mediante esta resolución ministerial, el gobierno podrá conocer los contactos que realizan, los lugares donde circulan, sus patrones lingüísticos y modos de uso de las redes sociales. Tecnológicamente hablando, hacer este dirty work es un tanto engorroso, pero posible. Y tomaron la decisión política de hacerlo.

A partir del entrecruzamiento registros y de un minucioso trabajo de minería de datos se puede segmentar los sectores sociales en función de su lugar de residencia, edad e ingresos declarados.

A partir de ahora el Estado podrá tener un monitoreo de todos los habitantes del país mediante la unificación de sus datos personales con sus identidades digitales. Bingo. En efecto, podrán tener un conocimiento más correcto de las personas para diseñar sus estrategias de comunicación.

O en términos del PRO: los votantes-consumidores son un perfil de usuario que se puede convencer o monetizar.

Un solo comentario

  1. Identificar y persuadir. Seek and destroy. Efectivamente la data está lista para ser cosechada con muy poco esfuerzo hace un tiempo largo. El hecho de que lo instrumenten acusa un pensamiento estratégico filoso, a ser admirado y temido.
    La precipitación de la vigilancia de estado me produce por un lado optimismo: cuanto más oscuro el túnel, más brillante la luz al final. En mi imaginario esa luz sería la organización paraestatal y horizontal del consumo (un antecedente fuerte serían los mercados de trueque que emergieron después del corralito). Idealmente por medios criptográficos a manera de protección contra el boicot y el desmantelamiento forzoso (como sucedió eventualmente con dichos clubes de trueque).
    Por otro lado, pesimismo: lo cierto es que la minería de data y la persuasión uno a uno son muy efectivas. La mayoría de los cerebros no solo pueden ser lavados sino que además quieren serlo.
    Creo que necesito un abrazo.

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