Acero, el indicador clave del suicidio industrial

Con las últimas cifras publicadas de la Cámara Argentina del Acero (CAA), se reveló que, en los últimos 15 años, 2016 fue el segundo peor año del sector, detrás de 2009, año en el que impactó la crisis económica internacional.

¿Cómo se replican los efectos locales de un terremoto económico mundial, que fue comparado con la crisis de 1930? En un año de nuevo modelo económico, el sector del acero sufrió por el parate local –sobre todo en los automotores y la construcción privada– lo mismo que por la crisis internacional de 2009. Este singular logro se traduce en las últimas cifras, correspondiente a diciembre de 2016, que cierran un año para el olvido.

Tantas son las similitudes que diciembre de 2016 sólo tuvo mejor performance que diciembre de 2008, cuando comenzó la serie de meses en los que el capitalismo mostró su última explosión. Ya en agosto de 2009 la producción de siderúrgica local había logrado superar la situación: la comparación del período que va de agosto de 2009 a diciembre de 2009, respecto de igual período de 2016, es ruinosa. Nada indica que la situación cambie.

En concreto, la producción siderúrgica en 2016 cayó un 18% respecto de 2015. En cada uno de sus productos, las mermas son distintas, pero ninguno zafó. Desde los que tienen mayor valor agregado, como los laminados en frío (caída del 3,9%), pasando por los laminados en caliente y el acero (caídas del 15,6% y 17,9%), hasta la rudimentaria producción de hierros (caída del 26%).

La nula demanda de la industria local –que cierra, suspende operarios o decide importar bienes finales para consumo y no invertir en intermedios para producción– está paralizada por la caída vertical del consumo, que provocó un impacto similar al que vino del exterior con la crisis mundial de hace 8 años. Sin embargo, en ese entonces la recuperación fue muchísimo más rápida. Hoy, un solo sector es destacado por la CAA como un pobre sostén actual: la producción de maquinaria agrícola. También, mencionan que la obra pública está volviendo a demandar insumos. Como sea, se ve a las claras que el famoso dinamismo del campo alcanza apenas para superar en un 3% las peores cifras de la siderurgia en 15 años.

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