Desde que asumió la gestión presidencial, el PRO está cuestionando el proceso de memoria, verdad y justicia que se viene realizando desde hace más de tres décadas en nuestro país.

Cada vez que son consultados, los funcionarios del partido gobernante expresan su interpretación sobre lo sucedido durante la última dictadura militar (1976-1983). Cada vez que pueden, dejan en evidencia cuál es su visión sobre lo acontecido durante de la última dictadura militar.

Decisiones

Recordemos.

El 24 de marzo de 2016 Mauricio Macri invitó al entonces presidente de Estados Unidos, Barack Obama, a visitar nuestro país.

En enero de 2017 intentaron que el feriado nacional del 24 de marzo (Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia) sea movible. Luego de las críticas generalizadas, se rectificaron.

Declaraciones

Recapitulemos.

El 25 de enero de 2016, el ex Ministro de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires, Darío Lopérfido, afirmó que «en Argentina no hubo 30 mil desaparecidos«.

El 10 de agosto de 2016, el presidente Mauricio Macri llamó «guerra sucia» a la última dictadura. Y agregó que no sabe si fueron 9.000 o 30.000 los desaparecidos porque esa «es una discusión que no tiene sentido».

El 29 de enero de 2017, el titular de la Aduana Juan José Gómez Centurión afirmó que no comparte la idea de que la dictadura de Videla haya sido un plan genocida, sino que se trató de «un plan caótico» porque hubo «una guerra». Y luego añadió: «no es lo mismo ocho mil verdades que 22 mil mentiras».

Tras expresar estas declaraciones, los protagonistas tuvieron que disculparse o algún vocero oficial tuvo que desligar al gobierno de los dichos. Aseguran que ninguna de estas afirmaciones expresan el pensamiento del gobierno. Pero, entonces, ¿cuál es el pensamiento del gobierno?

Memoria, Verdad, Justicia

Entonces, las declaraciones de Lopérfido, Gómez Centurión o del propio presidente no son aisladas, sino que forman parte de un modo de entender la historia. Es una versión que ya conocemos: es el mismo argumento que esgrimen los represores desde hace más de treinta años, pero que ahora también lo repiten los miembros de un gobierno elegido democráticamente.

Pero lo que es más grave aún es decir que estos dichos son la opinión legítima de una persona. Es decir, aceptar estas declaraciones como opiniones válidas es un modo de abrir la puerta para rediscutir sobre el proceso de memoria verdad y justicia que se llevó a cabo por más de 30 años. Y ese es justamente el propósito del PRO: rediscutir el pasado e imponer una visión trunca de los hechos.

Porque vale recordar que, tanto la publicación del Nunca Más como la sentencia del Juicio a las Juntas Militares desarrollado durante 1985, han comprobado que la dictadura diseñó e implementó un plan criminal sistemático para el asesinato y desaparición de personas.

Es más, recientemente, los numerosos juicios realizados a partir de 2005 a militares por su accionar durante el gobierno de facto dejaron en claro que los delitos de lesa humanidad fueron efectuados en el marco de un genocidio perpetrado por el Estado.

En concreto: un grupo de militares y civiles tomaron el Estado por asalto y destinaron sus recursos humanos, logísticos y financieros para perseguir, torturar y matar. Que yo sepa, esa no es la definición de “guerra”.

La Justicia ya dictaminó: la última dictadura militar llevó a cabo un genocidio. Y eso ya es una verdad histórica y, por lo cual, no es una cuestión opinable. Hablar de guerras sucias o negar el número de víctimas implica contradecir acontecimientos ya probados.

Vos sos la dictadura

Algunos dicen que la frase “Macri, basura, vos sos la dictadura” es errónea o exagerada. Quizás tenga razón. Tal vez lo correcto sea decir “Franco Macri, vos sos la dictadura”.

Es de público conocimiento que las empresas del Grupo Socma, creadas por Macri padre, tuvieron un rol destacado durante ese periodo. Gracias a sus contactos con la cúpula militar, obtuvo grandes negocios que les permitieron crecer exorbitantemente: en 1973 disponían de siete empresas; ya en 1983 tenían 46.

Este Grupo fue uno de los principales exponentes de la “patria contratista” durante el último gobierno de facto. ¿Acaso, entonces, Franco Macri era el Lázaro Báez de Jorge Videla?

 

Pero no sólo eso. En 1982 el entonces presidente del Banco Central, Domingo Cavallo, estableció la estatización de las deudas privadas contraídas por las grandes empresas, entre ellas Pérez Companc, Bridas, Sideco Americana S.A y Socma. Dicha deuda fue valuada en al menos 6000 millones de dólares y considerada por varios analistas económicos como el resultado de «créditos fraudulentos y de dudosa legalidad» adquiridos durante la última dictadura cívico-militar.

Por lo tanto, los principales beneficiados por las políticas y las prebendas de los militares son los que actualmente los reivindican y defienden.

Problemas con los aliados

Esta decisión política del PRO de rediscutir la historia reciente cada vez que puede produce complicaciones con sus socios electorales.

La Unión Cívica Radical reivindica la restauración de la democracia y del Juicio a las Juntas como banderas propias. Son su capital político. Pero actualmente es dañado cada vez que sus aliados expresan su pensamiento.

Esta situación ha generado que, por ejemplo, la UCR tenga que decir que Gómez Centurión no es un funcionario “trascendente”. O que vuelva a reivindicar los juicios a los militares.

Seguramente las discusiones dentro de Cambiemos, y en la sociedad en su conjunto, van a continuar. Porque el PRO está dispuesto a rediscutir la memoria para reivindicar la dictadura. La construcción del pasado es una disputa del presente.

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