Los gustocks, en vida

¡Vuela, vuela llevado por las masas que coparon la noche de Arroyo Leyes, bendito Abuelo Hugo, viejo demente y desaforado!

Fiesta de doce horas en Arroyo Leyes, junto a Hugo y Los Gemelos.

El sábado 11 se llevó a cabo Me quiero dar un Gustock, festival a beneficio de la radio Voces de la Costa en Arroyo Leyes. La grilla incluyó una variada propuesta musical brasilero-argentina y tuvo un cierre deluxe: Hugo y Los Gemelos.

El milagro de Jodurcha

La misma noche que el Indio Solari se presentaba en Olavarría, cientos de jóvenes se dieron un Gustock en Arroyo Leyes. Desde redes sociales se anunciaba que el festival iba de 6 PM a 6 AM. Flotaba en el ambiente un tufillo a despedida. Para cuando empezó Hugo y Los Gemelos eran las 3 y el clima se reponía de una lluvia tenue pero persistente. Ya habían tocado Pedro Pagés, Motta, dos agrupaciones brasileras (Yatho y Leza), ññññ y Palmonte.

Gustavo Jodurcha, pastor brasilero de FM trasnochada, inauguró el ritual desde el público y llevó al escenario, su prédica: ocurrió el milagro y la lluvia desistió. Luego de la primera intervención del multifacético Lautaro Ruatta, los músicos ejecutaron en tándem el funk con toques andinos “Espejo humeante” y “Salto dimensional”, rock tex mex con aires a “Desfachatados” de Babasónicos y a Havanna 3AM (el proyecto post The Clash del bajista Paul Simonon).  

En la cantina-barra (atendida por artistas locales como Claudio Chiuchquievich y Pacho Geller), detrás de la consola o en torno al par de fogones improvisados para combatir el frío, se fue arrimando gente al escuchar las voces de una pareja conflictuada. Chunchuna (Ruatta) y Osvaldo (Javier Bonatti). Como telón de fondo de la bossa “Los malvestidos” se filtraban sus gritos y susurros intercalando expresiones del imaginario político-mediático de la Argentina agrietada. La lluvia retornó, en forma de aplausos, cuando Chunchuna le dejó en claro a Osvaldo: “Vamos a volver”.

Una gran familia

Hugo y Los Gemelos es la personificación multiartística de don Hugo Horacio Dobler, abuelo de Lautaro Ruatta y de Martín “Brujo” Pedretti (voz, guitarra, armónica). En la noche del sábado los acompañaron: Facundo Gemignani (ukelele), Mariano Filosi (voz, percusión y accesorios), Nicolás Serrano (trompeta), Martín Testoni (saxo soprano), Francisco Cecchini (saxo tenor), Sebastián Villar (congas, bongo y accesorios), Carlos “Pinky” Baima (djembé), Lucas Fornillo (guitarra) y Gonzalo Goitía (bajo, en reemplazo de Nicolás Bordón).

Yocasta y su gallina Turuleca vinieron del norte a cantar una baguala en honor al Gustock. Un abrazo simbólico a todos aquellos que dijeron presente para colaborar en la causa de contribuir a la compra de una nueva antena para la radio comunitaria de Arroyo Leyes. Tras su ofrenda, Los Gemelos interpretaron “La ley del tiempo”. El happening teatral, musical y psicoanalítico que por comodidad literaria llamaremos espectáculo continuó con una nueva intervención a cargo de Juan Corazón Milonga (Ruatta) y Finito (Bonatti). Al mejor estilo programa televisivo de sábado por la tarde, la dupla incursionó en el territorio de la música tropical, incluyendo una versión cumbiera con toques humorísticos de una popular canción de Sig Ragga (“En el infinito”). “La cumbia” y la ranchera “Gualeguaychú” pusieron el broche de oro a uno de los segmentos más bailados de la noche.

En toda gran familia, la mesa no es un mero mueble, sino más bien un horizonte impreciso que se amplía con cada nueva visita. Li Sergia (interpretada por la reconocida Silvana Montemurri) se sumó al espectáculo con sus historias de hippismo y su doctorado en sustancias. El abrazo con Tincho Carpincho removió las fibras más sensibles de la infancia y casi invisibilizó la nueva presencia gemela con la pieza musical “Tantrágico”.

De alta

Fresca pero seca, la noche en Arroyo Leyes. Todo transcurría, como dijera Jodurcha, entre el arroyo que fluye y las leyes que lo marcan. Ruatta en escena era el espermatozoide que fecundaría al niño que, más tarde, sería novio de Patricia, y al final, el padre y tal vez el abuelo que pedirá un poco de tiempo para disfrutar más su vida. Acto seguido, morirá. La performance trágica dará paso a “Enanos mágicos”. Más tarde, el psicólogo Juan Ángel, como su alter ego Ruatta, dirá: “Damos por concluida la terapia”. Al alta seguirá la asociación libre. Los Gemelos, astutos, asociarán al analista con el padre de la disciplina con su himno “Sigmund Freud”.

En minutos concluirá la celebración. Hugo dirá presente. Alma mater de Los Gemelos, de latiguillos memorables (sssatamente y bueeeno), con sus anteojos y su camiseta blanca a tono con el grupo. Hugo, recuerdo y recreación, cerró la noche con “El flautín de los cuises” y el Jijiji gemelero “Barranquitas Soho”. No había noticias de lo sucedido en Olavarría, mientras tanto en Arroyo Leyes la multitud cumplía su propio rito, siguiendo el calendario maya. Antes del final, el Abuelo se dirigió a los asistentes y en complicidad con la luna exclamó: “Gracias solares”.

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