Las violaciones en la dictadura son delitos de lesa humanidad

La Mesa Ni Una Menos Santa Fe manifestó su repudio al fallo del 2×1 de la Corte Suprema de la Nación y recordó que «la violencia de género perpetrada por los genocidas es una forma específica de delito de lesa humanidad que no prescribe».

Desnudez forzada, violaciones sexuales reiteradas, violaciones grupales, penetraciones con armas de fuego y otros objetos en la vagina, ano o boca, partos en cautiverio y bajo tortura física, torturas durante el embarazo, teniendo como resultado bebés con malformaciones o abortos espontáneos, abortos inducidos por decisión de los militares, torturas en los genitales, apropiación de bebés, masturbación de torturadores durante la tortura, limpieza del sitio de parto inmediatamente tras el mismo y en estado de desnudez. Estos fueron algunos de los crímenes sistemáticos contra las mujeres perpetrados por los represores durante la última dictadura, enumera la Mesa Ni Una Menos Santa Fe.

«Un indulto encubierto a genocidas que han perpetrado sistemáticamente acciones de violencia de género en todas sus modalidades, no sólo a las prisioneras sino hacia las mujeres en general implantando por la fuerza disciplinamiento y subordinación de género». Así evaluó la Mesa Ni Una Menos de nuestra ciudad el fallo de la Corte Suprema de Justicia que abrió el camino para que los genocidas se acojan al 2×1.

«Manifestamos que la violencia de género perpetrada por los genocidas es una forma específica de delito de lesa humanidad que no prescribe y que, de ninguna manera, es equiparable con un delito común porque igualarlos implica romper impunemente los lazos comunitarios que como sociedad tanto nos cuesta sostener y porque los de las mujeres también son derechos humanos que hoy, como en los ‘70, se vuelven a violentar», consideraron desde la Mesa. También señalaron que las mujeres constituyeron el 33% de los desaparecidos y que casi en su totalidad tenían 30 años o menos. El 10% de las mujeres estaba embarazada al momento de desaparecer.

También recordaron que «los genocidas no sólo ejercieron violencia de género en los CCD (Centros Clandestinos de Detención) sino que la misoginia castrense supo replicarse en los abusos hacia las mujeres voluntarias en Malvinas. Esas violaciones son delitos asociados al poder, con un particular ensañamiento contra las mujeres».

Por todo ello, la Mesa exige «a la Suprema Corte de Justicia de la Nación que de una vez por todas comprenda de qué hablamos cuando decimos #NiUnaMenos»

 

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