Maggiolo, el seminarista de Storni que nunca vio nada

El cura Walter Maggiolo.

“Tenés la edad de mi papá”. “Pero no soy tu papá”. Este es uno de los intercambios de un perfil de Instagram que identifica al presbítero Walter Maggiolo y la cuenta de una menor de Monte Vera. Hace 15 años, cuando era seminarista y ante la Justicia, Maggiolo desconoció los abusos de Edgardo Storni.

«Las testimoniales aportadas por Walter René Maggiolo, Marcelo Cristian Mendoza, Carlos María Francisco Aguirre, y Leonardo Mauricio Mathieu no revisten datos de interés a la causa ya que en general declaran no haber tenido conocimiento de las conductas aludidas a Storni, ni de tratos preferenciales con algunos seminaristas; aunque resultan poco convincentes los testimonios de Mendoza y Maggiolo, ya que Descalzo asegura haberlos vistos ser tocados exageradamente por Monseñor, además de haberse percatado de ciertos amaneramientos de los mismos. Sin duda los dichos de estos testigos generan sospechas en relación a su veracidad porque indudablemente el haber admitido esas conductas sería totalmente contrario a lo que manda la Institución Católica en personas que estaban a punto de ser ordenados sacerdotes». Así se refiere a Maggiolo en el fallo que en 2009 condenó al arzobispo Edgardo Storni, el famoso «Rosadito», a ocho años de cárcel por haberlo hallado culpable del delito de abuso sexual agravado. Maggiolo saltó a una triste fama ayer, sindicado como acosador virtual de una menor de Monte Vera a través de la red social Instagram.

La historia de Storni es conocida. Las primeras denuncias fueron de 1993 y desencadenaron una investigación interna de la Iglesia, cuyos resultados prácticos fueron nulos. Recién en 2002, a instancias del escándalo público que suscitó el libro Nuestra Santa Madre, de Olga Wornat, se abrió una causa judicial. En esa causa declaró Maggiolo, quien era seminarista de Nuestra Señora, el seminario que dirigía el perverso arzobispo. Quizás esos antecedentes escandalosos –u otros desconocidos– expliquen por qué el Arzobispado reaccionó de una forma tan excepcional –en menos de 24 horas– a lo que, en los hechos, fue un escrache virtual y mediático que todavía no alcanzó una instancia judicial.

Arancedo separa al cura de Monte Vera sindicado como acosador

Según consta en el fallo, Maggiolo contó en su testimonial que «cuando ingreso [al Seminario Nuestra Señora] contaba con la edad de 16 años y que el arzobispo vivía en el arzobispado pero no recordaba la fecha en la que fuera rector del mismo y manturviera varias conversaciones con Storni veces en el living y otras en sus aposentos pero nunca hubo una comunicación insinuante o del estilo, añadiendo que lo recibía en zapatos, pantalón estilo gaucho y camisa y que no pudo advertir actividad homosexual durante su estadía en el seminario y que tampoco fué convocado por Arancibia en la investigación que llevaba, conocía de esas actuaciones».

Otro seminarista, Leonardo Mauricio Mathieu, también refiere a Maggiolo: «En Calaumuchita [Storni] ocupaba un departamento aparte, en el que había una pieza apartada donde vivía su madre o el diácono que le manejaba el auto y que los seminaristas que eran convocados lo hacían de mañana y de tarde y que no le consta que Marcelo Mendoza y Walter Maggiolo hayan sido convocados en forma más asidua que otros seminaristas».

Comunión, vergüenza y liberación

Lo cierto es que a los ojos de la Justicia, las declaraciones de Maggiolo «resultan poco convincentes» y «generan sospechas en relación a su veracidad» a la hora de contar los hechos sucedidos en el seminario santafesino y en el retiro de Calamuchita, donde el Rosadito gustó de aprovecharse de sus discípulos espirituales.

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