«Rosatti, basura, vos sos la dictadura» y una declaración de persona no grata. La movilización santafesina contra el 2×1 fue la más numerosa que se haya realizado en la ciudad, desde la vuelta de la democracia.

Muchos lo esperaban, no por eso se regocijaron menos en su sorpresa. Hoy tuvo lugar la movilización más grande que se haya visto en las calles de nuestra democracia reciente. Sucedió en Tostado, sucedió en Reconquista, en Rosario, en la Capital Federal. Siete cuadras llegó a tener la columna santafesina, que salió de la plaza del Soldado, pasó primero por el Tribunal Oral Federal y ahí ya hizo retumbar el “Rosatti, basura, vos sos la dictadura”.

Luego avanzó hacia plaza de Mayo. Pero allí ya estaba cubierto un tercio de la manzana. Casi una hora demoraron todas las columnas en entrar. La falta de una experiencia equivalente sirvió para darle intensis al ánimo: cada agrupación, al llegar a la esquina de San Jerónimo y General López hizo su pequeña demostración. “A pesar de las bombas, los fusilamientos, los compañeros muertos, los desaparecidos, no nos han vencido”, gritaban los peronistas, los del Birri le dieron durísimo al candombe, las izquierdas (todas, del MST al Partido Obrero) esperaron que se extinga el humo rojo de una bengala, ondeando sus banderas, los sindicatos entraron caminando fuerte con su “Unidad, de los trabajadores, y al que no le gusta, se jode”…

Presentación e ingreso. Por primera vez en las últimas décadas, no había lugar en la manzana frente a la Casa Gris para albergar a todos. De a poco la gente se fue amuchando, las banderas bajaron y el acto en contra del 2×1 a los genocidas pudo comenzar.

No faltó nadie de los que no podían faltar. Sólo no estaban los que alguna vez, en los 90 por ejemplo, estuvieron, y ahora quedaron por todos lados en orsai. Estuvieron los sindicatos y los centros de estudiantes, las organizaciones de Derechos Humanos, los partidos de izquierda se unieron también, como en todo el país. También estuvieron los partidos y sus agrupaciones, desde el socialismo hasta La Cámpora. Las organizaciones sociales y culturales llegaron en bloque, la bandera de La Dignidad era gigantesca. La súper disciplinada CCC llegó con su potente columna con los vecinos de los barrios más alejados del centro. “Por el Ruso”, rezaba una bandera celeste y blanca que recordaba al radical Sergio «Ruso» Karakachoff. Ingresaron a la plaza con Jorge Henn arengando y un canto que hacía mucho que no se escuchaba en un 24 de marzo: “Somos la vida, somos la paz, somos el Juicio a la Junta Militar”. Cuadras completas de santafesinos sin ninguna bandera también se sumaron a la plaza.

El acto

Claudio Cherep llevó las riendas en el escenario. Se leyó un documento por parte de la CTA y CGT Santa Fe, con José Testoni y Claudio Girardi. La Mesa Ni Una Menos Santa Fe también leyó un documento y, finalmente, se cerró con el texto de los organismos de Derechos Humanos. Los asistentes se pusieron el pañuelo en la cabeza –tres Madres de Plaza de Mayo estuvieron presentes, Queca Kofman no asistió por el frío– ­ y escucharon atentamente el discurso principal:

• Se intenta implementar una amnistía encubierta que viola los pactos internacionales que la Argentina suscribió. Cuando los jueces hablan de aplicar la ley más benigna no pueden desconocer los standards internacionales aplicables a los delitos de lesa humanidad.

• La Corte no puede desconocer toda la jurisprudencia acumulada durante todos estos años de juicios a los genocidas y las políticas de Estado que proyectaron a la Argentina como ejemplo y referencia de justicia a nivel internacional

• Con este fallo la Corte ha desnaturalizado las condenas por delitos aberrantes

• Estos hechos se dan en el marco de un gobierno negacionista, donde el propio presidente habla del curro de los Derechos Humanos y no sabe cuál es el número de los desaparecidos y una Iglesia Católica cuya jerarquía llama nuevamente a la reconciliación, que rechazamos y repudiamos ya que nadie puede hablar en nombre de quienes fueron asesinados y desaparecidos sus cuerpos, menos aún para perdonar a sus verdugos.

• El 2×1 forma parte de una decisión política del gobierno nacional, la alta jerarquía de la Iglesia Católica y la Corte.

La primera rechifla fuerte llegó cuando se mencionó al “ex intendente reutemanista Horacio Rosatti”, por su fallo a favor de los genocidas y se recordó cómo se lo había impugnado, junto a Carlos Rozenkrantz, desde el Foro Contra la Impunidad y por la Justicia. Y apuntaron directamente: “Pedimos a la Universidad Nacional del Litoral que se pronuncie expresamente sobre esto, ya que desde la misma se juntaron avales para que este abogado esté sentado hoy en el organismo máximo del Poder Judicial de la Argentina”. Y la plaza irrumpió en aplausos, que se volvieron una ovación: “Pero hoy en esta plaza, nosotros declaramos persona no grata en Santa Fe a Horacio Rosatti”.

A partir de ahí llegaron los últimos puntos:

• ¡Quieren obligarnos a convivir nuevamente con quienes cometieron los crímenes más horrendos y atroces, crímenes que la humanidad toda repudia!

• Luego de 30 años de impunidad, y unos pocos años de condena, que los genocidas vivan en sus casas de lujo es una burla. El único lugar para un genocida es la cárcel.

• Porque luchamos por más democracia pedimos desde esta plaza el juicio político y la remoción de la Corte de aquellos que con su voto han consumado tamaña infamia.

• Exigimos, como siempre, cárcel común, perpetua y efectiva. Ni un solo genocida por las calles argentinas. Señores jueces: Nunca más.

 

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