Las mujeres en bicicleta

Foto: Mujeres sin Frenos.

Acoso callejero, verbal y físico, violaciones, burlas sobre la forma de conducir, son algunas de las formas de violencia que las mujeres ciclistas sufren en sus desplazamientos diarios. Este fue uno de los debates que tuvo lugar en el Primer Foro Argentino de la Bicicleta que se desarrolló en la ciudad el jueves 7 y viernes 8 de septiembre.

“Cuando las mujeres se mueven transforman las ciudades”, comenzó diciendo Marcela Espíndola de Ciclofamilia. “El primer colectivo social que hizo de la bicicleta una herramienta de transformación y empoderamiento, fueron las mujeres sufragistas, que lucharon no sólo por el derecho al voto, sino por el derecho a la educación, a la salud, el acceso al espacio público, a una vida autónoma”.

La salida a la calle de las mujeres para reclamar por sus derechos, desde las sufragistas hasta el más reciente Ni Una Menos, ha planteado una lucha por ese espacio público, reservado históricamente para los varones.

Mujeres Sin Frenos, de Buenos Aires, y Mujeres Bici-Bles, de Salta, son dos colectivos de mujeres ciclistas que se juntan a intercambiar conocimientos y compartir el amor por la bici. Ir pedaleando a las marchas Ni Una Menos, pedalear juntas de noche, incentivar a mujeres mayores que jamás aprendieron a andar en bicicleta a que lo hagan, son algunas de las acciones que ambos grupos impulsan. “Entendermos a la bici como elemento emancipatorio de las mujeres, por la posibilidad que nos da de apropiarnos del espacio público, que suele ser muy hostil hacia todos los ciclistas, pero aún más para nosotras, por ciclistas y por mujeres”, sintetizó Daiana Glizer, de Mujeres Sin Frenos.

En el cierre, Marina Scialla, del Ente de la Movilidad de Rosario (EMR), expuso algunos datos respecto de cómo se desarrolla la movilidad por género en esa ciudad. De las encuestas y análisis sobre el sistema de bicicletas públicas, Scialla comentó que 6 de cada 10 viajes no obligados –por ejemplo, llevar hijos a la escuela o hacer compras– recaen sobre las mujeres; que las mujeres son las que más usan la infraestructura ciclista, de hecho se mueven muy poco donde no la hay y restringen su circulación a calles transitadas e iluminadas, sobre todo en el área central de la ciudad. Los varones, en cambio, usan en igual proporción las calles con y sin infraestructura, y sus desplazamientos son más amplios, saliéndose del área central de la ciudad.

 

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