De bananeros: deportan en Ezeiza a un líder internacional noruego de ATTAC

Petter Slaatrem Titland. Foto: Terje Pedersen

Un escándalo internacional que involucra al gobierno, la Organización Mundial de Comercio, Noruega y la Unión Europea se desató ayer con la detención y deportación de Petter Slaatrem Titland, de ATTAC Noruega. Irritación de las autoridades con las que quiere congraciarse el gobierno.

Petter Slaatrem Titland venía de Brasil a Argentina para participar de una de la Conferencia Ministerial de la Organización Mundial de Comercio, que se desarrollará en nuestro país entre el 10 y el 13 de este mes, de cara a la Cumbre del próximo año. Titland es uno de los directivos de la Asociación por la Tasación de las Transacciones financieras y por la Acción Ciudadana (ATTAC), con presencia mundial y reconocimiento de la Unión Europea y de la propia OMC, que incorpora en sus actividades a las organizaciones que son críticas respecto de sus propios lineamientos. Sin embargo, una lista negra que elaboró el gobierno nacional para evitar el ingreso de ONG internacionales de cara a la Cumbre generó este altercado internacional: Titland fue detenido ayer a la noche en el aeropuerto de Ezeiza y retenido para su deportación a Brasil.

“Me detuvieron en el puesto de control de pasaportes en el aeropuerto cuando llegué a Buenos Aires el jueves por la noche y entré a una habitación durante dos horas”, expresó a ABC Petter Slaatrem Titland. Luego quisieron que firme documentación escrita en castellano, que no comprendía, a lo que se negó. Titland también agregó: “el comisionado de la Unión Europea, Cecilia Malmström, anunció que las organizaciones de los países de la UE no son violentas ni amenazan la seguridad”. ATTAC recibe financiamiento del propio gobierno noruego.

Detenido por la Dirección Nacional de Migraciones, a Titland se le dio como justificación que no estaba acreditado. Sin embargo, además se lo detuvo y deportó. Una exclusión similar de los representantes de la sociedad civil nunca antes había sucedido en la historia de la OMC, afirma ATTAC, que ahora pide al Ministerio de Asuntos Exteriores y la Embajada de Noruega que resuelva el caso, señala el portal Hegnar. El Centro de Estudios Legales y Sociales (Cels) tomó nota del caso e interpuso recursos judiciales.

Desde la Fundación Vía Libre, Beatriz Busaniche informó además que se impidió la acción legal de un abogado representante y de la propia Embajada de Noruega.

De cara a un bochorno

La participación de ONGs en las Cumbres de la OMC forma parte de la actividad institucionalizada del organismo. Argentina, no obstante, ya informó que estuvo stalkeando redes sociales para prohibir el ingreso de 64 personas. “El equipo de Seguridad de la organización de esta Conferencia Ministerial anticipó a la OMC la existencia de algunos inscriptos, registrados por dicha Organización en nombre de algunas ONG´s, que habían hecho explícitos llamamientos a manifestaciones de violencia a través de las redes sociales, expresando su vocación de generar esquemas de intimidación y caos”, dijo el canciller argentino Jorge Faurie.

Es decir: son inscriptos por la propia OMC. Titland fue el primero en sufrir la primitiva restricción. Sin embargo, en la lista hay otros organismos de relevancia internacional. ATTAC, por caso, es la ONG mundial que difundió la idea de cobrar un impuesto a la renta financiera. Pero también está restringido el ingreso de los peligrosísimos ambientalistas mainstream de Friends of the Earth International y de Oxfam, la organización que estudia la desigualdad en el mundo y que tiene extensas redes de voluntariado y ayuda para países con hambre.

El propio Clarín informa que Cecilia Mälstrom, comisaria de Comercio de la Unión Europea, se manifestó “muy preocupada por la decisión de Argentina de rechazar el acceso” a la reunión ministerial cumbre “de numerosas organizaciones de la sociedad civil”.

Malmström presentó una carta a la cancillería el propio 7 de diciembre, pidiendo que el gobierno dé un paso atrás con su medida de restricción y deportación. Cabe destacar: cualquier acuerdo que Argentina quiera trabar con la OMC –guste o no guste esa línea de relaciones internacionales– tiene que pasar por manos de Malmström. La respuesta del gobierno argentino a una de las máximas autoridades de la Unión Europea y de la OMC fue deportar ese mismo día a un ciudadano noruego. Titland tenía su visado en regla y sus antecedentes penales completamente limpios.

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