En Alemania, los moyanos son muchísimo más picantes

La Unión Industrial de Trabajadores del Metal logró que en su convenio colectivo se reduzca la jornada laboral a 28 horas a la semana. Para hacerlo, pararon la producción metalúrgica y automotriz por semanas. La cereza: además lograron un aumento salarial.

En el capitalismo alemán los barbáricos sindicatos se levantaron en huelga para laburar menos horas y, además, ganar más dinero.  Y enfrente no es que habían pichones: la medida arrancó en las fábricas de Porsche, Daimler, Bosch y otras empresas automotrices, de autopartes y eléctricas, como Siemens y AEG. El resultado: IG Metall (la Unión Industrial de Trabajadores del Metal) logró un convenio que les permitirá trabajar 28 horas a la semana. En un comienzo, esta medida beneficiará sólo a dicho rubro y en una región específica, pero se espera que sea adoptada en toda Alemania.

El acuerdo beneficiará a más de 900 mil trabajadores de la industria metalúrgica en el estado de Baden-Württemberg, donde están las firmas de mayor prestigio. Los cambios fueron impuestos a partir de este año, comenzarán en abril. En las medidas de fuerza participaron 1,5 millones de trabajadores, paralizando la producción durante tres semanas. Los empleadores obtienen su beneficio: podrán ofrecer mayor cantidad de contratos de 40 horas a otras personas, dando mayor flexibilidad laboral.

Con el acuerdo además viene un alza en los salarios de los trabajadores del 4,3% (en una economía con inflación casi nula), además de primas mensuales por un monto que llegará a los 400 euros. Inicialmente, el acuerdo será por dos años de duración, tras esto, el empleado tendrá la oportunidad de negociar la extensión de este o volver a la antigua jornada de 35 horas (otro logro de la IG Metall).

Todos los empleados a tiempo completo tendrán derecho a una reducción de su semana laboral a 28 horas para poder cuidar a sus hijos o familiares ancianos o enfermos. Esa reducción podrá aplicarse durante un máximo de dos años. Por las medidas de fuerza, se estima que el costo para las empresas, que incluye automotrices como Audi, Porsche, Mercedes Benz o BMW, implicó una pérdida de 200 millones de dólares. Sin embargo, por medio del convenio colectivo firmado, vigente hasta el 31 de marzo de 2020, el sindicato tiene prohibida la realización de nuevas medidas de fuerza.

El acuerdo se da en un marco de fuerte recuperación económica y el más bajo desempleo desde la reunificación alemana. “El convenio colectivo es un hito hacia a un mundo laboral moderno y autodeterminado”, dijo el presidente de IG Metall, Jörg Hofmann (o sea: Jorge Hofmann). IG Metall es uno de los mayores y más poderosos sindicatos del mundo: tiene cerca de tres millones de afiliados.

Seis horas para salvar el capitalismo

La reducción de la jornada de trabajo –manteniendo el poder adquisitivo de los trabajadores– es al mismo tiempo un proceso que salva el mercado interno y a la vez ajusta la productividad que el desarrollo tecnológico aumenta en el proceso de trabajo. De aquí se desprende que sea a la vez un logro sindical (sin lucha obrera no hubiera habido reducción de las 16 a las 12 a las 10 a las ocho horas de trabajo actuales) y un beneficio para el capital, que obtiene mayores franjas de población con capacidad de consumo.

En palabras de Valter Sanches, secretario general de IndustriALL, la central mundial de trabajadores industriales de la cual Hofmann es presidente:

“En el pasado, las empresas exigían flexibilidad a los trabajadores, no al revés. Esto ha cambiado totalmente. Conceder a los trabajadores el derecho a reducir sus horas de trabajo y a determinar su propio equilibrio entre la vida laboral y personal es una excelente respuesta sindical a Industria 4.0.

La nueva tecnología significa que la productividad sigue aumentando, sin crear necesariamente nuevos empleos. El derecho a trabajar menos horas, sin dejar de ganar lo suficiente, es una respuesta esencial. La mayor productividad de Industria 4.0 debe compartirse con la sociedad y los trabajadores, y la reducción del tiempo de trabajo es una forma de evitar una mayor concentración de la riqueza en los bolsillos de unos pocos.

El aumento salarial también estimulará a la economía alemana desde abajo.”

 

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