Antes de presentar “El hombre nada” en La treinta sesenta y ocho, charlamos con Andy Chango.

Este jueves Andy Chango va a conocer Santa Fe (“ya quiero decirle a Fito que es mejor que Rosario”), se alegra de tener una cumbia en su show y, mientras charlamos de cómo surgió El hombre nada, cuenta que lo que a él lo hace reír es el escabio: “tres copitas y prendo la máquina de hacer amigos”. Por lo menos diez años adelantado al debate público por la despenalización y el uso recreativo de la marihuana, rápidamente fue catalogado como un falopero perdido por haber detallado sus consumos.

La irreverencia que mostraba su Chango Feroz y la presunción de que siempre estaba puesto hicieron de sus apariciones televisivas algo de lo que se arrepiente no por el aspecto limado que dan unos pelos desfachatados y una dicción calamaresca: “Sí que la gente me paraba en la calle para decirme que se cagaba de risa y estuve nominado al Martín Fierro, creo que como personaje ese Andy cumplió su objetivo pero para mí fue un laburo muy agitado. Miles de notas por semana a personajes que no conocía y con la directiva de la productora de que yo medio me tenía que burlar de los entrevistados. A esta edad digo que sí hubiera preferido hacer un trabajo más respetuoso y tranquilo”.

Renunciado a las noches de bares y quilombos derivados por los consumos y vínculos problemáticos, Andy eligió volver a vivir en España para vivir con su hija, Ada: “Estar en Argentina me pone más ansioso y frenético que lo que soy en España. Allá por lo general estoy de lunes a viernes en mi casa con mi hija, cocinando, camino por las montañas. Solo los findes salgo a trabajar, el Andy de Superchango hubiera pensado que soy un careta o un viejo choto”, dice antes de toser una carcajada.

— Sos muy de decir que no te percibís como rockero, ni comediante, ni actor, ni escritor, ¿cómo describir entonces tu necesidad de manifestarte?

— En realidad, siento que no soy ninguna de esas cosas, tampoco me siento argentino ni español, ni de River. Estoy en una etapa en la que me defino por lo que no soy, lo que no quiere decir que no haya disfrutado el último concierto que organicé hace unos meses o que no adore actuar, me gusta la Argentina y prefiero que gane River. Lo que busco para mí es no estar determinado por la geografía o el tiempo en el que nací. No me gusta eso de que si naciste en Oriente sos del Islam, los hindúes budistas y los españoles cristianos. Prefiero alentar mi personalidad con cosas distintas a las predeterminadas.

— ¿Tiene algo que ver con esa idea de evitar las zonas de confort o algo de eso?

No necesariamente, sí esto que estoy haciendo ahora tiene muy poco que ver con el ambiente del rock, ando tranqui de jean, camisita y un tecladito a pilas. Y me gusta, es más humano porque me puedo quedar charlando y tomando unas copas, atender a las caras que hace la gente cuando me burlo de la policía, del rock mismo, del Alzheimer. Para mí es muy nuevo esto de tener que aprenderme un texto y tal, estoy más vulnerable que nunca básicamente porque no salgo en pedo. Ahora que tengo un director aprendí que los actores aparentemente trabajan con el cuerpo así que me estoy amoldando a eso. Interesantísima experiencia esta de actuar sobrio, me acuerdo de todo.

Para ir al show

Será este jueves desde las 21 en La treinta sesenta y ocho (San Martín 3068). Las entradas anticipadas se consiguen a 250 pesos a través de Preventa Online (www.entradasclandestinas.com) y en la boletería de la sala (todos los días de 16 a 20).

Sin comentarios

Enviar comentario