El último abril positivo fue el de 2015. En abril de 2016 la caída fue de 6,6%, en 2017 de 3,8% y ahora, en 2018, llega al 3%. Gravísima situación del comercio minorista, que tuvo todos los meses negativos, excepto tres, desde enero de 2016.

Las ventas minoristas de los comercios finalizaron abril con una caída de 3% frente a igual mes del año pasado, medidas a precios constantes. Los primeros cuatro meses de 2018 están 1,9% abajo de los primeros cuatro meses del 2017.  “Sólo el 32,8% de los negocios medidos tuvieron alzas anuales en sus ventas. En cambio, el 61,4% tuvo variaciones negativas y el 5,8% se mantuvo sin cambio”, informa la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (Came).

Una muy sombría advertencia se está volviendo realidad y hasta la Came, de suicida e inconmovible oficialismo, lo deja ver: “El mercado de consumo se mantuvo retraído, afectado por la incertidumbre cambiaria, el menor poder adquisitivo de las familias y los altos niveles de endeudamiento con tarjetas de crédito. Según informaron los comercios consultados, los rechazos por falta de fondos se volvieron más frecuentes. Lo mismo que el desglose de pagos entre dos o más tarjetas”. El endeudamiento se está comiendo la clase media.

Los rubros con mayores derrumbes fueron Indumentaria y Textil Blanco, con bajas anuales de 6,3% y 6,5% cada uno. También, la venta de Bijouterie se retrajo 5,7%, Marroquinería 4,7%, Joyería 4,4% y Electrodomésticos y Artículos Electrónicos 3,4%. Alimentos y bebidas volvió a caer, 2%. De 19 rubros relevados, 17 cayeron en la comparación anual, y dos crecieron (Jugueterías y Librerías y Neumáticos).

Como si estuvieran narcotizados, repitiendo la actitud que Came releva todos los meses, “el 50,5% de los comercios consultados se mantienen optimistas y esperan que en los próximos meses las ventas se recuperen”.

Desde que en enero de 2016 arrancó la malaria, el comercio minorista marcó un récord histórico de caídas consecutivas, que recién se detuvo con el alza de ventas de 1,6% en octubre de 2017. Las cifras positivas duraron apenas tres meses y la malaria retomó su consolidado camino.

 

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