La destrucción del desarrollo nacional se puede observar con un indicador directo: la cantidad de trabajadores registrados en la industria es hoy menor a la que había en julio de 2010. El sector es el más afectado con el nuevo modelo financiero.

Los datos oficiales del Ministerio de Trabajo muestran que desde el cambio de gestión en diciembre de 2015 perdieron su trabajo registrado industrial unas 68.962 personas. El último registro corresponde a febrero de 2018 y no es el peor: el declive máximo es de enero de este año, cuando la merma llegó a 69.243 personas. Los trabajadores del sector industrial, en comparación con los de todos los otros sectores, son los más afectados por el nuevo modelo de excluyente renta financiera y extractiva que lleva adelante Cambiemos.

El Ministerio de Trabajo ofrece datos sobre empleo registrado privado desde enero de 2009. Con esas cifras en mano, se puede ver cómo en febrero de 2018 la cantidad de trabajadores registrados de la industria llega a 1.187.478 personas. Es uno de los sectores más importantes de toda la economía, tanto por su volumen como por su capacidad de poner en movimiento a todo el resto de la sociedad. Pues bien, el empleo industrial registrado cayó en picada durante la era Cambiemos y hoy apenas supera los 1.187.431 de junio de 2010. Seguramente hoy, mayo de 2018, ya son muchos menos.

El dato que resta proporcionar para el sector es que desde diciembre de 2015 se destruyó el 92,45% del trabajo industrial que se creó entre enero de 2009 y noviembre de 2015. Seis años de esfuerzo para desarrollar el sector se están disolviendo en poco más de dos añitos.

El mercado laboral se convirtió en una torre de Jenga a punto de derrumbarse. En los primeros 27 meses del período macrista la generación de empleo registrado global cayó de un promedio de 23.632 nuevos trabajadores registrados por mes (entre 2012 y noviembre de 2015) a 10.005, menos de la mitad. Lo más tenebroso es que del total de nuevos trabajadores registrados en la era Cambiemos, el 69,1% son monotributistas. Dicho de otro modo: siete de cada diez nuevos trabajadores registrados desde diciembre de 2015 están signados por la fragilidad del facturero.

 

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