Argentina volverá a recibir dólares prestados del FMI. Pero eso no es gratis (y no sólo por los intereses leoninos). En diciembre de 2017 el organismo hizo su informe anual sobre Argentina. Analizamos en detalle sus sugerencias (que ahora son requisitos). El ajuste recién empieza.

El gobierno nacional anunció el retorno al FMI a través de un discurso grabado del presidente de la Nación, seguido de una breve conferencia de prensa del ministro de Hacienda Nicolás Dujovne. El monto del préstamo esperado, según trascendió, alcanzaría los 30 mil millones de dólares. Esta nueva versión del blindaje de 2001 (que fue por 40 mil millones) se da en el marco de una corrida cambiaria en la que se evaporó el 10% de las reservas del Banco Central, que debe afrontar el 15 de mayo la renovación de su deuda en Lebacs por más de 650 mil millones de pesos. Esa cifra equivale a más de la mitad de las reservas actuales. Para ello, subió su oferta de tasas a casi el 40% el viernes 4, pero los especuladores reaccionaron demandando más dólares.

Ante el apuro, se lanzaron las negociaciones con el organismo financiero internacional. Los desequilibrios de la economía argentina son históricos: la fuga de divisas, el ingreso de capitales especulativos, el déficit en la cuenta corriente (todos los dólares que entran versus los que salen), y en particular el déficit en el comercio exterior (sólo lo que corresponde a importaciones y exportaciones) se encuentran en niveles récord, tanto como el feroz peso de los intereses para pagar la deuda externa, que supera por lejos el ahorro producto del importante ajuste fiscal –despidos, reforma previsional, paritarias a la baja, tarifazos– de los últimos años. La sequía, conjugada con la falta de liquidación de divisas del agro, y la suba de las tasas en Estados Unidos –que absorbe dólares de todo el mundo– son los únicos condicionantes que el gobierno no generó, gracias a haber levantado los encajes y controles sobre los dólares de la timba, haber disuelto los controles sobre las importaciones, haber inflado una deuda impresionante en pesos para la bicicleta financiera (Lebacs) y en dólares para mantener el tipo de cambio. Cabe señalar que, como sucedió en el 2001 con el blindaje, nada garantiza que esos supuestos 30 mil millones se queden el país y no se vayan rodando a pura bicicleta financiera.

La asignación universal para los ricos no frenó el dolar ni la inflación

Pasó el anuncio, también histórico, de la vuelta al Fondo y el dólar siguió reptando en la jornada. Una economía desendeudada a fines de 2015 llega con la lengua afuera ya a comienzos de 2018. ¿Qué pedirá el FMI a cambio de su ayuda?

Culo y calzón

“Estamos hablando de un FMI muy distinto al que conocimos hace 20 años”, dijo Dujovne. “El Fondo ha aprendido de las lecciones del pasado”, prometió.

Desde que el gobierno rehabilitó a fines de 2016 el control del FMI sobre la economía argentina, el organismo trajo su pack de sugerencias –imposiciones, si hay préstamos de por medio– bajo el brazo. La primera sugerencia, de fines de 2016, que se tomó a pie juntillas fue la de la baja de las prestaciones de la seguridad social y el aumento de la edad jubilatoria. Fue literalmente adoptada en la reforma previsional.

El último –y elogioso– informe del FMI se produjo en diciembre de 2017. Dujovne dice la verdad cuando pondera que el FMI “Ha apoyado el programa gradual de la Argentina”. La propia titular del FMI, Christine Lagarde, exaltó en su visita al país en marzo pasado que había llegado antes de la fecha estipulada para “disfrutar de la belleza de este país y para ver por mí misma las reformas y la profundidad del compromiso que tiene este gobierno de llevar el país adelante”.

La frase se pronunció en la Universidad Di Tella, donde Lagarde dio una conferencia junto al ministro Dujovne. También resaltó que “No hay gradualismo”. Se puede coincidir en eso. Y agregó “las autoridades están atacando el problema con mucha decisión. No es a medias tintas, es en base a la profundidad de las medidas que se toman, de manera sustancial y sostenible con el transcurso del tiempo”.

“No vine a negociar ningún tipo de programa ni tampoco prestar porque Argentina  no lo necesita”, afirmó Christine Lagarde hace menos de dos meses, en nuestras caras.

El rojo en el comercio exterior ya supera un 111% al de 2017

A ponerse

El informe de 2017 del FMI, publicado en diciembre del año pasado, da cuenta de las conversaciones de los directivos del organismo con las autoridades locales, del análisis técnico que realizan sobre la economía nacional y de las propuestas sugeridas. Con mediación de préstamos, esas sugerencias pasan a ser imposiciones. Ensayaremos la traducción del inglés de lo que ahora son requisitos para el blindaje.

En términos generales, consideran que:

“Las prioridades incluyen un sistema impositivo menos distorsionado, un sistema de regulaciones laborales más balanceado, mayor competencia en los mercados domésticos, confrontar la corrupción y eliminar las barreras al comercio y la inversión exterior”

“El gasto primario del gobierno seguirá siendo alto en comparación con los niveles regionales, concentrado sobre todo en salarios, pensiones y transferencias sociales. Tal nivel de gasto no es sustentable, impide la reducción de impuestos y es un impedimento para la inversión, la competitividad, la creación de trabajo y el crecimiento”.

En particular, apuntan directo a:

“Reducir el empleo público” por medio de “una política para reemplazar sólo la mitad de los empleados públicos que se retiren”. “Una estrategia de mayor reducción se puede basar en congelar el ingreso de empleados públicos durante los próximos dos años”.

“Proveer una transferencia no contributiva a los viejos pobres –elderly poor, en el original– complementado con una pensión contributiva, financiada por impuestos corrientes”. Esto es sustituir la jubilación por una asignación universal al viejo pobre. Además, señalan “Más ahorro inmediato se puede conseguir mediante la indexación de las contribuciones por inflación, junto al incremento de la edad de retiro de 60 a 65 años para las mujeres”. Eso fue la reforma previsional: una idea del FMI.

“Recortar los gastos en bienes y servicios en transferencias a provincias y municipalidades, tanto como a empresas públicas”. Y, lo que sería un sablazo: “Retrotraer esos gastos a los niveles de 2006”.

El FMI propone que el incumplimiento de la Ley de Responsabilidad Fiscal por parte de las provincias debe penalizarse severamente. “Una posibilidad puede ser que las provincias en violación de la ley sean automáticamente excluidas de recibir transferencias discrecionales por parte del gobierno nacional”. Esa discrecionalidad està vigente en los ATN, pero por color político.

“El empleo público del gobierno nacional cayó un 4% en 2017, pero todavía hay lugar para racionalizar más, sobre todo en las provincias”.

“Bajar las contribuciones patronales”, porque eso supondría “desalentar el empleo informal, sobre todo para los trabajadores de bajos ingresos o con dos trabajos”. Se aconseja llevarlas al 10% del salario. La Anses, chocha.

En razón de los menores ingresos para las cargas patronales, el FMI recomienda “Incrementar el impuesto a las ganancias para que llegue al menos al primer quintil de ingresos”. O sea, el 20% de quienes tienen ingresos registrados.

“Es preferible una eliminación total del impuesto a las transacciones financieras”.

Para el mercado laboral son precisos: “simplificar los procedimientos de despidos y reducir la incertidumbre respecto de los costos de despidos; bajar las indemnizaciones; simplificar los procedimientos de despidos masivos; facilitar los contratos temporarios, incluyendo pasantías, y arreglos de medios tiempo”

Un punto aparte: “limitar la extensión de la cobertura de los convenios colectivos de trabajo más allá de los firmantes directos y dar un mayor lugar a las cláusulas particulares más allá de lo que acuerden los sindicatos”. Eso es la demolición de la negociación colectiva anual de salarios y condiciones de trabajo y del sentido de los sindicatos.

“Elevar el salario mínimo indexado con la meta de inflación”.

“Reducir barreras al comercio y la inversión externa”, por medio de “reducir el nivel promedio y la dispersión de tarifas de importación; reducir más las licencias no automáticas para importaciones, hasta un mínimo (por seguridad nacional o razones de seguridad pública”; trabajar con el Mercosur para negociar mayores reducciones en las barreras al comercio”.

No es opinión. Estas son las propuestas del FMI para nuestro país. Más importaciones, salarios más bajos, peores jubilaciones, destrucción de la legislación laboral, ajuste para las provincias, despidos y achicamiento del Estado. Una entrega sin nada, nada, nada de amor.

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