Las ventas de vino al mercado interno están en el peor momento de su historia. No es una tendencia de largo plazo: en 2015 el consumo del elixir de uva había marcado una fuerte suba. Menos de tres años después, la merma es del 19,18%.

El Instituto Nacional del Vino publica los datos oficiales sobre toda la industria vitivinícola. Sus registros comienzan en 2009, año de la crisis mundial. Pues bien: 2016, 2017 y lo que va de 2018 fueron rompiendo los récords negativos en lo que refiere a ventas al mercado interno. Cada vez se consume menos vino. Las explicaciones más benévolas hablan de un pasaje a la cerveza. La correlación con otros consumos –cada vez se consume menos carne, leche y cigarrillos– habla de los efectos de la malaria.

El último dato, correspondiente a abril, indica que fue el peor abril desde que hay registro. Se encuentra un 3,35% abajo de abril de 2017 y un 22,61% abajo de 2015. Es decir: en menos de tres años casi un cuarto de los bebedores de vino dejaron de darse ese gusto. En términos acumulados, la merma en el primer cuatrimestre de 2018 respecto a igual período de 2017 es del 1,64%. No parece ser mucho, pero en 2017 ya se había registrado una caída de 5,92% y en 2016 del 12,67%. En conjunto: la merma en la comparación del acumulado enero-abril de 2018 versus 2015 es del 19,18%. Son cifras de quebranto.

 

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