UTN Santa Fe: “No recibimos partidas en 2018”

Entrevista a Rudy Grether, decano de la UTN Regional Santa Fe: las declaraciones de María Eugenia Vidal, la situación presupuestaria y los recortes que se vienen en la educación superior.

—¿Qué opina de las declaraciones de María Eugenia Vidal?

—Cuanto menos, me parecen absolutamente desafortunadas. Responden a una concepción de país que tiene la gobernadora. Hay datos objetivos que refutan sus dichos. Hay un documento que firmaron 27 rectores de universidades nacionales (ver al lado), en respuesta a esos dichos, donde se demuestra que son inexactas las manifestaciones de la gobernadora. Ahí hay datos que son muy contundentes respecto del acceso de los sectores populares a la universidad, donde se demuestra la movilidad social que se ha producido, que hay muchos estudiantes que son primera generación de universitarios, donde además se ha permitido el acceso de grupos o colectivos que tradicionalmente están en desventaja como las mujeres o las personas mayores. Se acortó la brecha entre estudiantes ricos y pobres. Negar la posibilidad de los sectores más vulnerables de acceder a la universidad es una aseveración bastante temeraria.

—¿Cómo es la situación del estudiantado en la UTN Santa Fe?

—Siempre hemos estado preocupados por el acompañamiento de los estudiantes que provienen de sectores de menores ingresos a través de becas de servicios o de ayuda económica. No es solo una cuestión económica, sino de acompañar, de ir siguiendo, de ir sosteniendo al estudiante, que a veces tiene un contexto que no es el más favorable. Tenemos muchos estudiantes que provienen de sectores populares, muchos se han graduado y han avanzado. Los datos muy finos no son sencillos de relevar, pero lo podemos palpar en las aulas: tenemos estudiantes que provienen de esos sectores y que acompañamos en sus estudios a través del área de orientación educativa y de tutorías.

—El recorte de 3.000 millones de pesos al presupuesto universitario, ¿es un hecho?

—Es un hecho. Nosotros como UTN, y en particular nuestra facultad, tenemos un retraso significativo en las partidas que no están viniendo. Simplemente, a título ilustrativo, hemos recibido los fondos de funcionamiento y gastos hasta diciembre de 2017. Todavía no recibimos ningún tipo de partidas en 2018.

—¿Y cómo pagan la luz?

—Con propio producido tratamos de pagar la luz y los servicios en general. Tenemos gas y algo que es fundamental para la universidad, como el acceso a internet. Estamos desfasados seis meses en los pedidos de fondos. Esto nos exige tener que ir haciendo una economía muy austera. El producido propio también ha ido mermando. Hay una retracción en la actividad económica, muchos de los servicios que prestamos a través de convenios son con el Estado en sus diferentes niveles y eso se ha retraído significativamente, también los servicios tecnológicos que prestábamos a empresas e industrias. Pero es lo que nos permite ahora seguir funcionando. Si no tuviéramos producidos propios, no podríamos abrir la facultad.

—¿Y en qué se recorta?

—Tenemos datos extraoficiales de que vamos a tener recortes en las partidas destinadas a proyectos de investigación. Se espera que tengamos partidas a valores nominales del año 2017. Con una inflación rayando el 30%, significa tener de movida un tercio menos de recursos que le año pasado.

—¿Cómo era la situación presupuestaria antes?

—Sin una valoración subjetiva, en el período 2003-2015 tuvimos los niveles de aporte en términos históricos y relativos más significativos. Es palpable ver la obra pública que pudimos hacer. Pudimos construir obras que hacía muchos años que no teníamos: la culminación de la torre administrativa, donde está el gobierno de la universidad, que teníamos parada desde hace 40 años.

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