“Las palabras que quiero decir, las digo desde la emoción. Estos tres días que viví fueron increíbles, yo no sabía lo que aprendí en la mesa de feminismo sobre el aborto, y les quiero decir compañeras: son increíbles, cuenten conmigo, saquemos ese colectivo para Buenos Aires, ahora esta es mi lucha” dice Cintia de barrio Chalet, Santa Fe, en una ronda antes de subir al colectivo luego de haber frenado en una estación de servicio a cargar docenas de termos, gastados de tantas charlas que se daban en el transporte de La Poderosa de Barrio Chalet. En el viaje se escuchaba “queremos otro mundo, un mundo sin opresión”, “varones, queremos que no solo vean sus privilegios”, “queremos otro feminismo, uno menos paki, donde los nombres de las y los trans aparezcan gritando vida no solo cuando su nombre sea seguido de muerte”, “queremos un feminismo barrial, queremos entrar todes”, queremos, queremos y queremos querer sin permiso, desear sin culpa, satisfacernos sin miedo.

Tanta energía de organización viene de la mecha que prendieron tres días del congreso barrial denominado Cumbre de Base organizado por La Garganta Poderosa, organización barrial nacida en Zabaleta, un villa del Gran Buenos Aires, gestada en un partido de fútbol que se politizó con una pregunta: ¿por qué necesitaban un árbitro? Ahí se empezó a ver la primer llama de este mar de fueguitos que incendió Porto Alegre con la presencia de 96 asambleas barriales de 12 países.

La Poderosa, se llama, en honor a la moto que transportaba a Alberto Granados y Ernesto Guevara. Ese ciclomotor Norton 500, hoy se transformo en 96 colectivos.

En los tres dias en Porto Alegre se debatió sobre feminismo, gatillo fácil, narcotráfico, comunicación popular, tierra y vivienda, educación y derechos humanos y todas las ramas que de los temas nombrados salgan. Vinieron como invitados mas de 60 medios de comunicación y referentes como Perez Esquivel, Concheiro, Boulos, Pedro Brieguer, Sergio Maldonado, Monica Benicio (compañera de Marielle Franco) madres de víctimas de gatillo fácil, familiares de lxs 43 normalistas de Ayotzinapa y más.

Volviendo al final que es siempre un comienzo, en el viaje de vuelta, las palabras de Cintia: “Me llamó mucho la atención verlo al hermano de Santiago Maldonado con nosotros en La Pode, agitando, saltando, fue muy buena esa experiencia y también el panel de feminismo que me encantó. La lucha no se termina nunca, sigamos luchando”.

Sergio estuvo y no sólo eso, sino que saltó y canto con todes les pibes: “Olé olé, olé olá, somos Santiago, vamos a gritar, Patricia Bullrich va a tener que renunciar”.

En el viaje de retorno, otros integrantes de La Garganta de Chalet contaron sobre qué había en ellxs del encuentro. 

Mauro, conocido como Junior, es de Santa Rosa pero milita hace unos meses en La Poderosa de Chalet. Mientras, el más pequeño de La Poderosa le hace fotos expresa: “de este encuentro me llevo mucha experiencia, fue bueno compartir, fue un gran viaje, nunca había viajado fuera de Argentina, me encantó la cultura brasileña. Aprendí mucho y me voy con una re manija. No sé cómo explicar, es algo maravilloso lo que pasó y está pasando, tengo los mejores compañeros, tengo una emoción muy grande”.

–¿Algún aprendizaje? 

–Aprendí mucho, de Lula, de Marielle, de acá veo más clara la realidad en la que estamos… Quiero decirle a los pibes de otros barrios que se unan que esto está bueno, que esto les puede llevar a ver mejor la realidad y que les esperamos en La Pode si quieren.

Rosa es de Chalet, es tímida pero devuelve una sonrisa luminosa a quien la mire, forma parte de uno de los espacios motor de La Poderosa, la cooperativa de cocina. Lo primero que dice es que esta sorprendida con el baile, una danza que nunca había visto,“Yo quería bailar así pero los pasos no me iban a salir” dice entre risas. Sobre el encuentro agrega que “fue una gran experiencia porque escuchamos a las otras compañeras, que le faltan hijos, que le asesinaron hermanos. Yo desde Santa Fe no entendía bien estas luchas ahora entendí todo, que a otras personas les pasa lo mismo que nos pasa a nosotros en el barrio, entonces así vamos a luchar con todas y todos”.

En otra butaca viene sentada Teresita, también de barrio Chalet. Sobre la Cumbre de Base suma que “fue una experiencia nueva, todavía no puedo caer en donde estuvimos, mi familia me apoyó, yo lo disfruté mucho. Me emocionaron muchas cosas, las chicas que están desaparecidas, toda la información que tuvimos del aborto, del gatillo fácil. Yo tengo una nena y me hace ponerme en el lugar de las madres que perdieron una hija, ni imagino cómo debe ser. Yo admiro que lo puedan contar, yo me muero al lado de mi hija si le pasa algo. Me dan ganas de seguir luchando y apoyando a otras compañeras luego de este encuentro.”

Beatriz viene de hace varias horas mirando por la ventana mientras sus compañeras duermen. Cuenta que siente “mucha emoción porque es la primera vez que viajo a un lugar tan lejos. Mi marido conoce toda la Argentina porque era camionero, yo quiero hacer eso también”. “Del encuentro me emocionó mucho la charla que tuvimos con la chica que le mataron la mamá, porque a mi también se me murió mi mamá”, señaló en referencia al panel donde estuvo la hija de Berta Cáceres, la líder indígena y feminista de Honduras.

Beatriz, de La Poderosa Chalet.

Beatriz estaba sorprendida de ver tantas personas en las calles de Porto Alegre: “A mi me rompe el alma, se sufre mucho en la calle. Yo lo pasé. Cuatro años en la calle hasta que tuve un techo, yo vivía abajo del puente”. “Yo estoy acá por el apoyo de mi marido y toda mi familia. Mis hijos me dicen: tanto que vos luchaste por nosotros ahora nosotros vamos a luchar por vos, y me ayudaron a juntar la plata para el viaje. Disfrutalo mami me decían, porque vos nunca saliste de Santa Fe. Dios me esta dando una mano para que yo me una a mis compañeras y conozcamos otro país, es lindo. Y emociona mucho encontrarte con una persona que vos no conoces, que no es de tu pensamiento, que tiene otra forma y vos con esa misma persona podes aprender lo que no sabes, vos saber lo de tu lugar pero no lo de otros lugares, y conocer te hace aprender. Y vos le das una mano contándole tu país, tu lugar. Así se une la gente. Mi pensamiento es ese”.

–¿Quién es La Negra Albornoz?

–La Negra es una vecina del oeste –responde María Claudia La Negra Albornoz–, nacida en barrio Chalet hace 53 años, un barrio empobrecido sin siquiera agua potable (en ese momento). Una mujer que aprendió que la lucha colectiva es la que nos salva, la que trae obra publica y mejoras en el barrio.

Le tocó aprender quizás de la forma más dura, ya que expresa que comprendió con mayor claridad que había que luchar luego de que su casa fue tapada por el agua en la inundación del 2003. “Casi cinco metros de desidia”. La Negra desde hace un tiempo le agregó a su placa de lucha el feminismo, dice que fue cuando entendió que habían más derechos que habían sido negados. El maldito gobierno también se llamaba patriarcado.

María Claudia Albornoz, de La Poderosa Chalet.

La Negra Albornoz es el resumen de muchas luchas, de muchos aprendizajes y muchos dolores. Aun recuerda los momentos en que fue discriminada por haber nacido en el oeste. Eso que generaba dolor se convirtió en lucha, y hoy es una de las referentes de La Garganta Poderosa en barrio Chalet. Esa identidad discriminada es hoy el arma desde donde salir a luchar y gritar hasta el cansancio lo que los gobernantes se niegan a escuchar.

La Garganta hoy es el fuego de aquella mecha prendida en unos primeros encuentros, recuerda La Negra: “Funcionábamos primero en mi casa y luego pudimos alquilar una casa y proyectar más actividades, la crisis cuando se agudiza hace que haya más motivos para luchar”. “Nos encamimos a que La Poderosa en Chalet sea un lugar propositivo de encuentro, donde podamos contar lo que nos pasa en el barrio, lo que sucede en nuestras casas, en nuestras vidas cotidianas y entre todas y todos poder armar estrategias conjuntas. Hoy lo más necesario es el trabajo, por eso mientras ideamos y pensamos una cooperativa donde ofrecer servicios gastronómicos, nos vamos contando experiencias, hablando de la violencia machista, de la desigualdad, de la economía; inclusive de política internacional, que sucedió mucho en el foro de Porto Alegre: cómo entender desde tu casa, desde un lugar pequeño, cuáles son los sufrimientos que pasamos y padecemos, donde están las causas, un potencial enorme. Discutimos todo el tiempo política, pretendemos de manera maravillosa un gran sueño, cambiar el mundo”.

“El encuentro me dejó una enorme alegría, porque te encontrás con personas que pasan por las mismas situaciones que nuestros barrios, y ayuda a entender esas situaciones no sintiéndote sola. Es lo más grandioso, porque nos ayuda a encontrar una salida colectiva protagonizada por aquellos y aquellas que vivimos con las patas en el barro”.

“Chalet tiene mucho agite, eso se notó en el foro, y volvimos con más pilas y fuerzas aun, desde el colectivo ya veníamos craneando y viendo qué íbamos a hacer… Ahora ya tenemos muchos proyectos más”.

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