Hablar de dinero

Hablar de dinero

Juanca me explica que usar un saco es muy importante porque da presencia. No es lo mismo trabajar con un saco que no tenerlo, afirma. Hace un tiempo que sabe que su trabajo corre peligro. Lustra zapatos en calle San Martín. Las personas ya no usan zapatos y quienes lo usan no los lustran. Mi caso es un ejemplo, no uso zapatos desde que iba a la escuela primaria. Los dos estamos sentados en un banco de la Peatonal. Somos espectadores del ingreso de muchos al Mc Donalds. El sol es menguante, muy tímido pero alcanza para estar de observadores. No hay mucho movimiento. Hay varios locales que ofrecen ofertas por cierre, dos zapaterías ofrecen todo al 50% de contado. Donde había una galería con locales, se ven carteles de inmobiliarias. Si yo tuviera 10 mil las cosas que haría, hemos hablado varias veces y el número es siempre el mismo. Ves este pianito, lo encontré tirado, me contó hace unos meses. Hay dos teclas que no funcionan bien, las limpié… si lo vendiera sacaría unos 10 mil. También podría hacer una canción. Oferta, saldo, descuento y cierre dicen algunos vidrios, algunos con más diseño otros con ingenio.

Yo intento que mi hija aprenda a dibujar bien, ahí está el secreto. La mirada católica es un tamiz de esperanza. ¿Por qué? Mirá esto, me dice mientras me muestra un billete de cinco pesos. Es cuestión de dibujarlo bien y hacemos 10 mil. Hablamos de dinero. Aunque todos creamos en él como en un Dios: “In God We Trust”. Pienso en Arlt y el aburrimiento se pasea junto a los maniquíes. Las pantallas pueblan la vidriera, en todas hay resultados. Un economista habla y muestra cómo funciona el Banco Central, el zócalo cita: “El problema es que sepamos tres cotizaciones en un día siendo trabajadores”. Nos acostumbramos a especular.

No está mal, es el mensaje. Al lado de la casa de sepelios, hubo una efímera verdulería. Hoy hay un cartel que reza: “Alquilo cochera x día x hora”. A la vuelta brotó un limpi-shop que también vende guantes mágicos, no pican y se ajustan a cualquier mano. Me gusta hablar, es un placer heredado. La cajera me cuenta que se quedan hasta las 4 am, hoy hacen inventario. Al guardia no le gusta que hable, siempre me miran los guardias. Es lo que pienso. La salida es otro ingreso. Un tipo vende pan de zapallo, una piba extiende la mano y un pibe toca el bandoneón. No es una intervención urbana, todo es falso en la economía. El tipo del mostrador me cuenta que gente entra, pero deja cosas que quería llevar. No alcanza.

En la cuadra los trapitos rotan, ya no está Jesús. Fue trasladado, me comenta el Chino. Jesús rapeaba, cantaba lindo. La última vez que hablamos quería incorporar un posnet, para brindar un mejor servicio. El futuro es una moneda ficticia.

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