Brutal caída de las ventas de los minoristas: 8% en agosto

Foto: Mauricio Centurión.

De los 33 meses que lleva la era Macri, 29 tuvieron retracciones en las ventas de los comercios minoristas. La merma de agosto es la peor de 2018. La baja acumulada en los primeros ocho meses del año ya es de 3,7%.

Las quiebras se ven en la calle. Locales en alquiler o vacíos, liquidaciones en cualquier época del año, descuentos absurdos. El comercio minorista está viviendo días horribles desde el inicio de la era Cambiemos. Como en los meses anteriores, agosto fue tan malo que tuvo ventas –medidas en unidades– más bajas que en 2009. La caída respecto de agosto de 2017 es del 8% y respecto de julio pasado es del 11,2%, según los datos de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (Came).

De los 33 meses de Cambiemos, en 29 los comerciantes tuvieron caída de ventas (y se contabiliza diciembre de 2015, que fue positivo, como parte de la era Macri). En agosto,  el 68,4 % de los comercios consultados por Came tuvo descensos anuales en sus ventas, solo 23 % creció y el 8,6 % se mantuvo sin cambios. Es decir, casi el 70% de los comerciantes estuvo para atrás. Así, en los primeros ocho meses del año se acumula una caída del 3,7% de las ventas.  Agosto de 2016 ya había tenido una caída de 7,4% respecto de agosto de 2015, mientras que en agosto de 2017 la caída fue de 0,3% respecto de agosto de 2016. La merma acumulada desde el inicio de la era Cambiemos se encuentra, entonces, en el 19,2%.

Todos los rubros relevados por Came descendieron en la comparación anual. Los declives superaron al 10 % en siente de los 17 grandes ramos medidos, siendo especialmente profundos los desplomes  en Textil-Blanco (12,4% para atrás, Materiales eléctricos y ferreterías (13%) y Electrodomésticos (11,1%).

Particular atención merece para el informe de Came lo que sucede en Alimentos y bebidas: “las ventas a precios constantes bajaron 4,8 % anual y suman un achicamiento del 1,9 % en los primeros ocho meses del año. La gente va más al negocio de barrio, compra lo que necesita para uno o dos días y vuelve. Busca terceras marcas, comidas más económicas, prescinde de la bebida y de los productos complementarios. Muchos locales aumentaron la venta fiada con sus clientes más conocidos, frente al rebote de las tarjetas por falta de fondos”.

 

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