“El poder se expresa en el sentido común de manera directa”

Darío Sztajnszrajber vuelve a Santa Fe para presentar dos funciones de su espectáculo “Salir de la caverna: filosofía & rock”, junto a Lucrecia Pinto. La cita es por duplicado: el sábado 13 de octubre en el Centro Cultural Provincial a las 21 (entradas agotadas) y 23:30.

Tras la exitosa gira de su obra “Desencajados”, Sztajnszrajber ahora propone un recorrido filosófico sobre los avatares de nuestra vida cotidiana, a partir de la reflexión sobre la alegoría de la caverna de Platón.

Antes de su visita a la ciudad, Pausa conversó con él sobre su nueva obra, la condición de la filosofía y la situación del feminismo en la actualidad.

-¿De qué trata “Salir de la caverna”?

-Es un desarrollo de la alegoría de la caverna de Platón que busca ayudarnos a pensarnos a nosotros mismos en nuestra cotidianidad. Es un recital, más que un espectáculo teatral. Y mientras trabajamos los conceptos, voy interactuando con el público, vamos dialogando, les hago preguntas. Y todo sucede en un encuentro con una banda de rock en vivo que va ejecutando temas conocidos por todos, de [Luis Alberto] Spinetta, Charly García, Los Redondos y Soda Stereo, que ayudan a comprender mejor esas categorías.

-¿Por qué eligió el recital como formato para presentar cuestionamientos filosóficos?

-Es un espectáculo que mezcla la filosofía y la música. No es un espectáculo musical estrictamente, sino que es un recital de filosofía y música. Yo expongo la alegoría de la caverna, pensándola en función de que cada uno puede apropiarse de ella para pensar sus propias limitaciones. Mientras tanto, la música va invadiendo esa exposición a partir de un repertorio de canciones que de algún modo tienen una afinidad conceptual con los temas que vamos tratando.

-Las canciones colaboran con la exposición…

-Claro, la banda en vivo colabora con el lenguaje de la divulgación. Ayuda a que uno esté en ese momento como público pensando lo que se está diciendo en el escenario, pero al mismo tiempo la presencia de la música lo pone en un lugar más emotivo y más estético. Eso para nosotros ayuda a que los conceptos se comprendan, porque no se comprende sólo con la razón sino también en la medida en que no genere una disposición afectiva, es decir que uno se coloque en un lugar de apertura. La música es clave para generar este tipo de apertura, y más si son canciones que escuchamos tantas veces.

-¿Cuál es el rol del pensamiento filosófico? ¿Se trata de profundizar la crítica y la reflexión sobre la política y el poder o también se trata de intervenir en ella?

-Bueno, ahí vos ya partís de un preconcepto. Dividir la reflexión y la intervención es un prejuicio. Vivimos en una sociedad donde se ha instalado la idea de que el intelectual o el docente es una persona que se queda en la palabra y no se embarra. Yo estoy en desacuerdo. O sea, esa lectura de que la teoría y la práctica están escindidas es un error. Me parece que una forma de intervención práctica y concreta en la sociedad tiene que ver con una docencia emancipatoria, donde la circulación de las ideas vaya generando una transformación del sentido común que nos impregna día a día. Ese sentido común expresa hoy al poder de manera directa. Y me parece que el trabajo de reflexión sobre ese poder genera evidentemente una transformación práctica.

-¿Se puede entender la filosofía como un discurso dedicado a la denuncia del poder político?

-Hay de todo: hay filosofías críticas al poder y filosofías afines al poder. Del mismo modo que en el ámbito político hay políticas que están pensadas en función de la expansión de lo propio y hay políticas que están pensadas para la emancipación del otro. Entonces yo me correría de las categorías homogéneas. Me parece que está bueno entender que no hay una filosofía, sino varias filosofías. Y que veamos también en ese plano que hay filosofías que en la denuncia del poder político encuentran un lugar de comodidad: se instalan en un lugar de crítica permanente pero nunca pueden articular formas para estructurar un contrapoder. Entonces yo creo que la filosofía tiene que denunciar la comodidad. La que fuera. Y eso es lo más difícil, porque también implica denunciarse a sí misma. Y por otro lado, creo que no está claro lo que es el poder político o por donde pasa el poder. Hoy la filosofía tiene esa tarea abierta. Sobre todo para salirse de los lugares comunes, porque muchas veces las resistencias al poder parecen sentirse cómodas en eso. Y ahí el poder ganó.

-¿Cuál es el lugar de los varones en este contexto de “revuelta feminista”?

-En relación a nuestra propia identidad, claramente el lugar de los varones tiene que ver con un proceso de resignificación de la masculinidad, la cual es parte y cómplice del patriarcado. Pero, en relación al paradigma en su conjunto, te diría que la revuelta feminista es la punta de lanza de una deconstrucción de la identidad toda. Entonces, obviamente que estamos todos con esta nueva filosofía. Esperemos que esta deconstrucción siga fondo y realmente resignifique los lugares que históricamente han generado esta asimetría estructural entre el varón y la mujer.

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