Desde la llegada de Mauricio Macri al poder, 80.838 trabajadores registrados privados perdieron su puesto. Proliferan los monotributistas. El sector industrial es el más golpeado, con un retroceso de una década.

El presidente insiste conque nunca nadie hizo más cosas que él en favor de crear “empleo de calidad”, su denominación para el trabajo registrado privado. Desde que asumió, no hubo un sector más afectado que el privado. En promedio mensual, unos 2378 trabajadores perdieron su trabajo en blanco en las empresas desde que Macri llegó. Antes, unas 7311 personas conseguían un trabajo registrado privado por mes, en un promedio a partir de enero de 2009. Las dos cifras pintan el contraste de dos políticas económicas opuestas.

Cabe recordar que el mercado laboral tiene que crecer al menos un 1,5% por año para incorporar a los jóvenes y, al menos, mantenerse al paso del crecimiento de la población. Con Cambiemos, el trabajo registrado total apenas creció 1,17% desde diciembre de 2015, según los últimos datos de la Secretaría de Trabajo: son unas 140.332 personas. Sin embargo, todo indica que el gobierno terminará su mandato con la misma cantidad de trabajadores en blanco que recibió: desde que comenzó la cuesta abajo de 2018, 202.608 trabajadores registrados perdieron su puesto. Si la merma sigue en el mismo ritmo, Macri llegará a diciembre de 2019 con menos de los 12.042.018 trabajadores registrados que recibió.

Además, las cifras (no) esconden la brutal precarización laboral. La cifra total de nuevos trabajadores registrados desde que llegó Cambiemos es de 140.332 personas. Pobrísima. Pero en el mismo período, se perdieron 80.838 trabajos privados, 10.807 autónomos y 8838 monotributos sociales. ¿Qué salvó las papas? Unas 144.957 personas que se inscribieron como monotributistas y compensaron las caídas.

Todos los principales sectores del trabajo privado están crisis, sobre todo la industria. Ahí se define el corazón del modelo Cambiemos: destrozaron el sector más dinámico de la economía, el que más empleo genera, el que más desarrollo produce, el más moderno y el único que puede sustentar independencia y autonomía. Para el asentamiento del colonialismo financiero, buena parte de la responsabilidad la tuvo el pánfilo empresariado nacional, que por tercera vez en los últimos 40 años puso los porotos en la misma runfla de rentistas conchetos. El resultado fue obviamente el mismo. Ahora, eso se traduce en un salto atrás de una década en el empleo registrado industrial: había más trabajadores registrados en la industria en enero de 2009 (1.181.853 obreros) que en septiembre de 2018 (1.149.063). Cuando llegó al gobierno Macri, había 1.209.466 trabajadores industriales. Macri destruyó el 143% del trabajo registrado industrial que se creó entre enero de 2009 y el momento en que tomó el mando. Antes de que él llegase, se sumaban 899 trabajadores registrados al sector cada mes. Después, perdieron su trabajo en blanco 3158 obreros industriales en blanco, por mes.

Esa es la definición exacta de Cambiemos, pero la crisis desatada por la devaluación también se extiende a otros sectores claves de la economía. La construcción –que emplea fuerte en los sectores más populares– otra vez está en baja: en septiembre de 2018 hay menos trabajadores registrados en el sector que en septiembre de 2015. Lo mismo sucede con el campo y la minería (sumados). Comercio y hoteles y restaurantes (sumados) están apenitas por encima en la misma comparación, pero todo indica que quedarán por debajo.

“Crear argentinos que sean capaces de vivir en la incertidumbre y disfrutarla”, dijo Esteban Bullrich cuando era ministro de Educación, un tipo que jamás en su vida tuvo que pasar por una entrevista laboral. “Hay que generarse uno mismo el trabajo”, dijo la vicepresidenta Gabriela Michetti, una crota gangosa que jamás podrá oficiar un protocolo decente, mucho menos maltratando el francés. No tendrán vergüenza, pero sí tienen muy en claro lo que buscan.

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