Cuatro de los diez integrantes de la mítica fanpage Eameo estuvieron presentes en Santa Fe. Humor, política, redes sociales, creatividad y más, en una conversación imperdible.

Entraron con la banda de sonido de Rocky y pasaron un video de memes seleccionados, con esa musiquita típica de las viejas propagandas de ayuda a la persona con discapacidad. Show. El cierre del 1er Encuentro Internacional de Comunicación Política del Litoral no estuvo en manos de asesores de campaña ni investigadores de Conicet, sino de dos encapuchados, una encapuchada y un galante señor de antifaz, el cuarteto que vino en representación del equipo de Eameo, la página de Facebook que pone el meme justo en el momento indicado para sacar una risa incluso después de los resultados electorales.

Podrían haberse llamado “Mondiola” –era uno de los nombres posibles– o haberse quedado con el nombre original, que era “What”. Como Eameo, en apenas cinco años este equipo de diez humoristas llega a millones de personas a través de sus memes. Entre sus referencias, reconocen a una vastedad de históricos del humor, desde Dolina a Kids in the Hall, pasando por el Gato Moncholo, Buster Keaton y hasta Mr Bean. Les Luthiers, Tato Bores, Capusotto y Saborido y “lo primero de Cha Cha Cha” también forman parte del combo de locales. “Tenemos muy buenos humoristas, tenemos una historia”, sentenciaron.

El sábado 10 por el mediodía se sentaron en el salón de actos de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la UNL, para cerrar el Encuentro organizado por la universidad y la Red Copam. El auditorio estaba lleno, las preguntas se sucedieron y las respuestas supieron ser interrumpidas con aplausos. Estos fueron los principales conceptos de la conversación:

“Trabajamos de forma individual. Nos manejamos bastante con lo coyuntural, con cuestiones históricas del país, del mundo de la música, del arte, del cine. Cada uno crea su propia imagen y la subimos a un grupo secreto que tenemos nosotros. Y después la vemos entre nosotros para ver si genera algo. O si subimos ideas parecidas, las elegimos. No es una votación que hacemos entre los diez, sino que confiamos en el criterio de todos. Después de tantos años ya nos conocemos. El proceso es individual y en lo que colabora el compañero es acercar detalles o corregir algo”.

“En cuestiones políticas, alguna vez nos hemos preguntado si algo es un poco fuerte. Pero después de haberse bajado la página varias veces por cuestiones de reglas de las redes sociales, ya fue. Tratamos de no tener ningún límite a la hora de subir. La cosa colaborativa no está dada al momento de la creación, es personal. Pero después sí, se corrige algún detalle”.

“Tenemos límites éticos, pero no porque seamos moralistas o porque tengamos que hablarle de moral a nadie. Simplemente hay cosas que nos causan gracia y cosas que no nos causan gracia. Por ejemplo, nunca se nos ocurrió ningún chiste pornográfico. No necesariamente son malos chistes, pero nunca se nos ocurrieron, nos divertimos con otras cosas. Ahí ya aparece un problema accesorio: si nos divirtiera el chiste pornográfico, Facebook no nos permitiría publicarlo. Tendríamos una dificultad con el canal de comunicación. Cualquier persona que ande con el celular mirando la página de Eameo puede quedarse muy tranquila que nunca le va a aparecer nada raro. Ningún grito, nada. Maldito grito”.

“La página nuestra no tiene un poder de influencia. Si alguien calcula que nosotros podemos torcer una elección, realmente no creo que podamos cumplirle ese deseo. Fuera de eso, tampoco tenemos la intención”.

“Le damos a todo el mundo. A Patricia le damos mucho. Encima nos reímos de una enfermedad de Patricia… que es el fascismo. Hemos tenido momentos. Niembro cuando se afanó la guita con una productora se llevó meses. Carrió no nos da respiro desde que arrancamos porque ella misma es un meme. Es un meme caminando”.

“Disfrutamos del éxito del otro, como así del propio. Cada uno hace su imagen en el lugar que puede, muchas veces en su casa o en su laburo, porque tenemos laburos decentes también, y se sube. Después se hace el seguimiento de la imagen, para ver qué onda, y también para contestar. Y si hay algún comentario que nos hace reír, darle el Pepe de Oro, que es un premio que se le da al comentario más ingenioso”.

“Generalmente, nos bancamos cualquier comentario, más de lo que soportaría cualquier mortal”.

“Arrancamos en septiembre de 2014. Nos conocíamos de un grupo de humor en una red social, por comentarios que hacíamos a las imágenes que se publicaban, pegamos mucha afinidad y un iluminado acá presente dijo ‘Che, ¿por qué no armamos un grupo aparte?’. Empezaron a llamar gente hasta que se cerró el grupo en diez. Y se formó así, sin pensar que iba a terminar en esto ni en nada planificado. Es más, nosotros empezamos trabajando con imágenes que no tenían que ver con la coyuntura, con la agenda política. Eran cosas más abstractas. Después de un tiempo viró a la cuestión editorial”.

“Nunca promocionamos productos en la página. La mayoría de las veces están interesados en nuestros seguidores, en el público, en llegar a millones de personas, pero si están interesados en nuestra creatividad, nos pueden contactar. De hecho laburamos para agencias, pero no lo sabe nadie. Alguna vez apareció el logo de Eameo en alguna campaña. Una multinacional de medios también nos demoró cinco meses para pagarnos. A veces los medios son muy ratas. También es probable que los políticos nunca nos llamen. No hay un solo político que, si está interesado en la página, no haya visto un chiste en su contra”.

“Como nos gustaba tanto lo que hacíamos, nos reíamos mucho, a alguno de nosotros se nos ocurrió compartir con amigos. Y abrimos la puerta y entraron dos millones de personas”.

“Hay algunas especialidades. La mayoría maneja todo. Pero hay cosas que se escapan. Yo del Bailando no puedo hacer ningún meme, porque no lo veo, pero el que lo ve hace algo. Somos diseñadores, no todos, la mitad más o menos. Tenemos un psicólogo, un maestro mayor de obras, un flaco que labura en bienes raíces, docentes, publicistas, pero el que no viene del palo del diseño tuvo que aprender las herramientas. Y las manejan mejor que los diseñadores, muchas veces”.

“A veces hay chorreadas de insultos en los comentarios. Y a veces hay amenazas, cosas así. No somos de bloquear mucho, pero cuando se zarpan sí. O comentarios muy fuera de lugar. Nos gusta mucho nuestra página y queremos cuidarla. Si entre los comentaristas la pelea es muy ácida o muy desagradable, irrespetuosa, en la medida de lo posible lo regulamos. Privilegiamos a los que dicen cosas lindas, le ponemos que nos gusta y eso queda en el tope de los comentarios. El último tiempo se han puesto muy de moda los haters, en todos lados. Son personas que andan con una violencia interna y un odio que es desagradable. Pero también es inevitable, es parte de la sociedad. De la misma sociedad que con su likes hizo que a nuestra página le vaya bien”.

“Nosotros tenemos un chiste interno que decimos cuando creemos que una imagen no va a funcionar: ‘Acá les traigo 15 likes’. Y resulta que después explota. No tenemos la máquina de saber cuándo va a funcionar algo… pero sabemos que algunas cuestiones van a funcionar: si lanzás una imagen un segundo después de un Boca-River, riéndote de la víctima de un gol. Esas a mí no me satisfacen del todo. No estamos tan pendientes. Si hago una imagen que tiene que ver con mis gustos personales, y tiene éxito, se siente bien”.

“Lo que hacemos puede llegar a pegar más en un público que otro y eso va variando.  El público al que le gustó la imagen de Cristina no es el mismo que el que le gustó la imagen de Macri. Lo que hay de común es el tipo de humor, que está en la combinación de imágenes y la ausencia de palabra. Obliga al espectador a hacer el esfuerzo de entender y a crear vos mismo tu propia editorial. La gracia está ahí, más allá del chiste original. Cada persona que lo ve se siente recompensada por entender el chiste después de agilizar las neuronas un poquito. Cuando eso no sucedió, se alegra cuando en los comentarios se encuentra con la empatía de otras personas que no entendieron, o con la respuesta”.

“A veces tenemos respuestas negativas de algunas imágenes, incluso las políticas. Nos han bajado la página un par de veces por cuestiones ajenas al pensamiento de algún grupo de trolls. La idea de generar polémica también es interesante: vivimos en una realidad que no sólo vive de la risa”.

Fotos: Mauricio Centurión.

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