Lhermitte: «La lucha de clases existe, existió y va a seguir existiendo»

Foto: Prensa FHUC.

Las fake news, el ascenso de las derechas y del autoritarismo en Latinoamérica, la necesidad de llegar a los no convencidos y más, en una entrevista a Marcel Lhermitte, asesor de campaña de Pepe Mujica.

Marcel Lhermitte es uruguayo, un gentilicio que con razón se puede usar como calificativo: tiene hasta cara de bueno y no exhibe ni un gramo de agrandado, pese a que fue uno de los asesores de campaña principales del ex presidente uruguayo Pepe Mujica. A pedido, hilvana todo tipo de anécdotas del popular mandatario, que es también su referente de ideas.

Lhermite es periodista y magíster en Comunicación Política y Gestión de Campañas Electorales. Estuvo en Santa Fe el 8 y 9 de noviembre, en el marco 1er Encuentro Internacional de Comunicación Política del Litoral, organizado por la UNL y la Red Copam.

–¿Cómo se sale de la crítica a los medios para construir un discurso sobre la corrupción y la seguridad que sea convincente?

–Muchas veces en política no se entiende el tema de los medios de comunicación. Se le echa la culpa al medio y no se entiende el juego. La importancia está en la transparencia. Es fundamental. Tanto el periodista como el ciudadano común debe poder acceder a cualquier material. En Uruguay hay leyes de transparencia y si vos sos periodista, cualquier cosa que quieras saber tienen la obligación de darte la información. Pero el político en sí tiene que ser transparente y tiene que tener valores. Y tiene que dar a los medios el lugar para que cumplan su rol, el de watchdog, perros guardianes de la sociedad. El periodista tiene que laburar, tiene que cuidar los intereses de la sociedad. Los medios son empresas también, la sociedad tiene que tenerlo en cuenta. Saber separar todo: el político transparente, el periodista honesto que tiene que denunciar y buscar información y por otro lado los medios de comunicación que son empresas periodísticas, económicas y editoriales.

–¿Por qué crees que, según Latinobarómetro, la Iglesia, las Fuerzas Armadas y la Policía son las instituciones que mejor imagen tienen en Latinoamérica?

–Las principales preocupaciones que tenemos hoy en Latinoamérica son la corrupción, son los problemas económicos y es la seguridad. Entonces, vos ves cuáles son las instituciones más rígidas, más de padre estricto, donde hay reglas claras, disciplina y castigo, son esas justamente. Si no cumplís con determinadas cosas, si no tenés normas morales, tenés el castigo. El momento que vive Latinoamérica, con las preocupaciones que tiene, hace que esas instituciones se vean más fuertes.

–La derecha avanzó ordenamente en todo el continente, con los golpes a Zelaya, Lugo o Dilma o con victorias electorales. ¿Hay una lectura sobre la coordinación de esa avanzada, del lugar de Estados Unidos en este juego?

–A manera personal, como hipótesis, nada es casual. El hecho que se generen determinados movimientos siempre es alentado por algo. Estos movimientos contrarios a las libertades en Brasil, Honduras, Guatemala ahora… algo que los coordine tiene que haber. Siempre nosotros nos sorprendemos cuando se desarchivan documentos de Estados Unidos. Ahí nos enteraremos. No tengo ninguna prueba, sí sospechas.

–Frente a esta desacreditación del sistema político que indica Latinobarómetro, ¿Se puede decir que ya no está el deseo de las transiciones democráticas de los 80? ¿Estamos en un espacio público más fragmentado y autoritario a la vez?

–Yo creo que es posible, lamentablemente. Por lo menos en Brasil parece que algunas libetades van a ser coartadas. Están haciendo patrullajes el ejército y no la policía, cuando es una institución formada para matar y no para disuadir el delito. Y esas cosas pueden empezar a pasar en el resto de Latinoamérica. Donde siga creciendo la sensación de inseguridad y de corrupción puede ser que la gente comience a reclamar otro tipo de medidas y se empiecen a perder libertades y a debilitarse los sistemas democráticos.

–Hay varios estudios que muestran que las fake news llegan a los ya convencidos de su contenido. ¿Cómo se llega a los no convencidos?

–Dos elementos. Hay algo que se denominan “lentillas partidarias”. Todos tenemos lentillas partidarias. Eso pasa en política, todos vemos con una ideología partidaria. Lo que sucede con las fake news… se va a pudrir todo. Ya hay tecnología de tomas de voz y tomas faciales que permiten hacer videos creíbles. Se puede poner a Donald Trump hablando a favor del comunismo chino, por ejemplo. Eso ya se puede hacer. Hay que esperar un incremento de las fake news.

–En Brasil casi la totalidad de las ciudades pobres votaron por Haddad y casi la totalidad de las ricas por Bolsonaro, en Argentina, la mancha de producción sojera concentra el voto a Cambiemos… Más allá de la distinción entre progresistas y conservadores, ¿no es la división de clase lo que juega?

–¡Por supuesto! Juega muy fuerte. La lucha de clases existe, existió y va a seguir existiendo. Tenés una elite económica que cuida su caudal y es lógico que así lo haga, es valedero y es entendible. Lo que pasa es que también tenés un grupo social sumergido al que le tenés que dar las condiciones básicas mínimas para que sobreviva. Y están asociados, históricamente, unos a las izquierdas y otros a las derechas, progresistas y conservadores. Y eso va a seguir sucediendo, no hay que darle mucha vuelta.

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