La mitad de los procedimientos antidrogas de la Prefectura se realizan en Alto Verde. Hablamos con tres jóvenes que sufren el acoso policial: "Nunca se fijan si tenés un fierro. Ellos buscan droga nomás". 

En el primer semestre de 2018, en comparación con el mismo período de 2017, en la ciudad de Santa Fe se triplicaron las causas iniciadas por las fuerzas federales de seguridad por el delito de tenencia de drogas para consumo personal. De esta manera, hasta junio las fuerzas federales detuvieron a 292 personas por este motivo.

Cuando Pausa dialogó sobre esta problemática con el fiscal federal Walter Rodríguez, con jurisdicción en nuestra ciudad, el funcionario explicó que esas causas quedan en el archivo, sin efecto, por la doctrina que estableció el fallo Arriola de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, en 2009, que rotula como inconstitucional la persecución del consumo personal de drogas. Además, Rodríguez aseguró que casi el 50% de las causas iniciadas son en Alto Verde, un barrio intervenido de facto por la Prefectura.

El dato de que casi la mitad de las detenciones e inicio de causas por tenencia de sustancias para consumo personal son en Alto Verde deja en evidencia una política estigmatizante por parte del Ministerio de Seguridad de la Nación: solamente los pobres son los que se drogan, según el Estado Nacional. Esta concepción racista se puede ver fácilmente. Apenas se cruza el Puente Palito, en dirección a Alto Verde, hay un puesto de la Prefectura que parece un paso fronterizo. Los oficiales lucen sus armas largas, mientras detienen según su ojo a quien pueda parecer les sospechoso.

Lisandro, Agustín y Federico son tres pibes que viven en Alto Verde. Ellos han sido detenidos por la Prefectura por tener alguna sustancia ilícita.

—Cuando la Prefectura te detiene con un faso, ¿qué pasa? ¿Cómo es el procedimiento?

—Agustín: Si es para consumo personal, no perjudica a nadie, de última a uno mismo. Pero a mí me agarró una vuelta la Prefectura con dos fasos, que eran para consumo propio. Me detuvieron, me revisaron, me llevaron, una banda de chiches... Te llevan al pedo, porque no sirve de nada. Si estamos consumiendo nomás, ¿cuál es el problema? Ese es el error que tienen ellos. Hay cosas que están pasando en el barrio, como muchas muertes, pasan cosas malas y para eso no están. A vos te enganchan con un fasito que vos querés consumir, capaz que después del trabajo, y te llevan seis horas, te tienen ahí cagandote de frío, te pintan los dedos y después todo queda en la nada. Y queda ahí porque no tenemos homicidios, no delinquimos. No somos nadie. Y en vez de preocuparse por las cosas que tienen que hacer, que es la seguridad, no lo están haciendo...

Persecución boba a los consumidores

—¿Y cómo es el procedimiento de cuando los agarran?

—Agustín: Y, depende… hay guardias que son re ortivas. Te verduguean, te cagan a palos, te hacen sacar las zapatillas, te dejan en medias o en patas. Te esposan por un faso y te hacen pasar vergüenza adelante de toda la gente en la calle. Te tratan como el peor delincuente y estás consumiendo un fasito, que es algo personal.

—Federico: A mí me pasó una vuelta que estaba fumando una tuquita y me llevaron... Y yo le decía al prefecto: “¿Por qué me vas a llevar si es un poquito lo que tengo? Es una tuca nomás”.

—¿Se han excedido alguna vez con ustedes?

—Federico: Sí, la mayoría de las veces. Te agarran en la cara y te pegan cachetazos.

—Agustín: Está bien que sean policías pero tampoco uno se va a dejar golpear por eso. Nosotros entendemos que es el trabajo que ellos tienen que hacer, pero tampoco para abusarse de la autoridad que tienen. Creo que la policía tiene que hacerse un poquito más responsable de la seguridad, más de lo que están haciendo los muchachos. Está bien que la calle es pública y no podés estar drogándote, podés irte al campo, a la costa o a cualquier lado... pero ellos te molestan en todos lados, hasta en la puerta de tu casa.

—¿A ustedes dónde los han agarrado?

—Lisandro: Más que nada en la Demetrio Gómez (la calle principal de Alto Verde), pero en realidad por todos lados. Ellos están en todas partes. Por ahí van de a tres o de a seis en camioneta. Te vas a fumar allá atrás, por el río, y también te agarran. Es así acá…

—¿Cuánto tiempo te llevaron la vez que te agarraron?

—Agustín: Estuve como seis horas. Me llevaron a la Prefectura, al destacamento en la Manzana 1. Y después me llevaron por la Alem. Te tienen ahí encerrado como loco, sabiendo que no llega a nada todo el procedimiento, que es personal mi consumo. Dos fasos. No es nada malo. Peor sería que estemos acá a los tiros o robándole a la gente. Eso es lo que creo que tienen que ver ellos.

—Lisandro: La mayoría de los pibes que han agarrado, trabaja. Hay uno que lo traen loco, lo tienen de punto. A donde lo ven, lo llevan en cana. Y el loco trabaja en una empresa. Mientras que hay pibes que andan a los tiros y hacen cagadas, pero cuando los agarran los largan. Al final hacemos algo bien y nos persiguen. Laburamos y nos meten en cana. Te hacen perder un par de horas por un faso, llegás allá y lo único que hacen es verduguearte. Y perdés el día de laburo. Lamentablemente, estamos conviviendo así en este barrio. Lo que buscan siempre que te frenan es droga. Nunca se fijan si tenés un fierro. Ellos buscan droga nomás. Se está matando gente y ellos buscan drogas nomás.

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