Chicas y chicos toman la palabra

El Lecturón, un espacio para niños atraídos por el placer de la lectura, la radio y la televisión.

La lectura sin estructuras, en voz alta y de manera compartida. “Con el mate o el snack que esté delante como vínculo de distensión, en patas, en un sillón, se escucha, se genera la risa y me parece que es lo más valioso”. Quien habla es Belén Lamboglia, coordinadora de El Lecturón, un espacio que no sólo promociona el contacto de la literatura con niñas y niños, sino también se abre como gestor de actividades vinculadas a la comunicación. Ubicada en San Jerónimo 3277, una casa pintada con múltiples colores es el ámbito donde crecen ideas y se llevan a la práctica como los programas No hay tamaño para la radio y El Lectu TV.

“Me enteré de El Lecturón por prima más grande. Ella venía y después me agregué. Me enteré de la radio y justo había un lugar. En mi caso hablo de efemérides. Encuentro todo por Google, pero si tengo información extra como libros, experiencias personales, lo agrego”, comentó Victoria sobre su participación en el ciclo radial que surgió hace tres años y se emite los viernes, de 20 a 22, por Radio de Noticias.

Ellas y ellos dicen

Morena es una de las integrantes del ciclo televisivo que se estrenará en diciembre con pantalla a confirmar. Según explicó la pequeña, “no es que todos los días uno siempre hace algo. A veces puedo conducir, a veces puede conducir otro. Se enseña sobre muchos temas muy interesantes. A veces hacemos debates y grabamos sobre los temas que hablamos”.

Lucas, por su lado, es el encargado de la sección Tendencias en No hay tamaño para la radio. Él también elige los temas, como el spinner, que tiempo atrás tuvo su auge, o el fenómeno de la ballena azul. “También hablo de juegos. Me gusta mucho mi sección. Lo hago yo solo. Busco por internet, busco varias páginas, veo cuál es mejor y voy recopilando información”.

Este grupo de chicas y chicos encuentra en los medios una suerte de descubrimiento del que hablan con un notorio compromiso. “En mi caso nunca estuve familiarizada con la comunicación –sostuvo Victoria–. Así que fue una experiencia nueva. Uno puede hablar de lo quiera y puede saber cómo armar sus temas y podemos expresarnos a través del aire y sabemos que la gente nos va a escuchar. Y eso es lo que más me gusta de la radio”. Angelina, por su lado, relató de qué manera lleva adelante su sección “Anti Princesas y anti príncipes”. “Reconocer otras personas que fueron importantes es un buen tema. Ya he contado de Evita Perón, Coco Chanel y Manu Ginóbili”, entre otras figuras de la historia y de la actualidad.

Marcos se enteró del ciclo radial gracias a su mamá. “Cuando todavía no me había metido, pensé que era ‘agarrá y estudiá esto para mañana’ y lo que me gustó es que te dejan hablar de lo que quieras. Eso está muy bueno y estoy consciente. Me siento afortunado yendo a la radio”, afirmó convencido sobre el ciclo que cuenta también con entrevistas (como las hechas a Las Pastillas del Abuelo y Pablo Bernasconi, por citar sólo dos), teatro, cine y El Musicarón que indaga en el repertorio de Latinoamérica.

Cosas de nuestra edad

Inquietas e inquietos por su realidad más cercana –que no se distancia de lo que ocurre en la sociedad–, los artífices de El Lecturón tomaron la problemática del bullying y se han encargado de investigar y armar especiales desde hace dos años. Y hasta llegaron con un proyecto al Concejo Municipal con el fin de promover valores y evitar ese hostigamiento que tanto les preocupa.

“El bullying es un tema que hablamos mucho porque son cosas que nos pasaron a nosotros y a gente de nuestra edad. Nos parece bueno poder cambiarlo desde nuestro lugar”, destacó Emilia. Además de lecturas, la producción contó incluso con la búsqueda de estadísticas en Unicef y la Unesco y de un relevamiento en escuelas a través de encuestas.

Locuaz e instruida, Clara argumentó al respecto que le “llama mucho la atención que siempre el bullying está presente, por más que sea indirecto. Hablamos y sin darnos cuenta decimos un montón de palabras que hieren a las personas, pero las naturalizamos. Entonces, no sabemos el daño que podemos causar –planteó–. Cuando hacemos los trabajos los encaramos de distintas formas, no solo desde la víctima sino también desde el abusador, desde dónde se generan todos estos problemas. Generalmente, es más en la familia porque los padres pueden tratarlos de una forma que no saben que en un futuro los va a afectar”.

Textos y empatía

La historia del El Lecturón tiene su punto de inicio en 2010, cuando Lamboglia se encontró desocupada y comenzó a estudiar el Profesorado de Lengua en la Escuela Normal Superior. En el segundo año del cursado se gestó la idea de armar un maratón de lectura al hilo de las herramientas propias de la comunicación. Así se gestó el proyecto de la mano de la escritora Beatriz Actis. “Y un día me dijeron por qué no probaba hacerlo. Así abrí un espacio en mi casa en 2012. Empecé en El Lecturón con ocho chicos y ahora son 40”, ponderó.

Acerca del vínculo que media entre la lectura y la infancia, la responsable del espacio aseveró: “El Lecturón también surge como la posibilidad de leer las acciones de los seres humanos, la realidad, la historia de un lugar. Más allá de ser un campo de recreación, la literatura se vincula con la comunicación y la comunicación es, justamente, la relación que tenemos con los otros y el desafío de poder hacerla empática”, definió asumiendo el desafío.

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