Seamos sinceros: ¿desde cuándo alguien elige sufrir haciendo algo obligado para llegar de pedo al 27 de mes sin sentir la más mínima satisfacción por hacerlo, cuando le dan la opción de ganar plata de manera más fácil? ¿Quién de nosotros prefiere sufrir y sacrificarse, a estar tirado en una playa de arena blanca tomando cerveza y contando palmeras? El que quiera ser el sostén de una moral que le esclaviza, perfecto. Pero a mí no me vengan a decir mirándome a los ojos que entre 10 millones de dólares regalados y vivir de rentas, y un contrato de trabajo mal pago sin jubilación ni obra social van a elegir lo segundo argumentando que “el trabajo dignifica” o “las cosas que gano con esfuerzo valen más”, porque dejo de escribir y ustedes tienen que hacer como si eso les importara.

Sacrificarse, sufrir y hacer algo con esfuerzo para poder comer y pagar el alquiler no es una virtud. Eso no dignifica nada. Es lo que nos quisieron hacer creer que teníamos que hacer para que el mundo sea mejor y dejar tranquila nuestra conciencia. Sin embargo es lo que la mayoría hace y el mundo se está cayendo a pedazos y cada vez son más los psicofármacos que se recetan y venden, así que la conciencia tranquila, Magoya.

Y yo sería un poco más extremista. Diría que incluso el trabajo que uno hace por gusto también está sobrevalorado. Trabajar de lo que a uno más le gusta, o eligió, debería satisfacerle, como si en el trabajo se agotara la vida. Yo tengo privilegio de poder trabajar de lo que me gusta. Sin embargo, si mañana heredara la fortuna de Bill Gates, por más que ame la docencia y sepa que sin los #JuevesDeMierda mi vida no sería la misma, ¡sería mucho mejor! ¿Por qué voy a seguir trabajando 10 meses y medio al año, y encima gratis porque siendo millonario cobrarle al Estado me parece una estafa, si puedo estar los 365 días del año haciendo lo que se me recontra cante en un lugar que ninguno de nosotros imagina siquiera que existe porque somos inmundas tuercas de un sistema que no va a dejar de oprimirnos hasta que nos oxidemos y nos tiren a la basura? ¿Por qué voy a elegir lo mismo de siempre pudiendo hacer algo distinto cada día?

Mari Hechim aporta a la causa y me informa que el vocablo «trabajo» viene del latín “tripalium”, que significaba literalmente “tres palos” y que era un instrumento de tortura formado por tres estacas a las que se amarraba al reo. Trabajo y tortura tienen la misma raíz. Gente, si la etimología, una ciencia seria, está del lado garralapala de la vida, ¿para qué seguir resintiéndose?

Quienes insisten en condenar la garralapalez, ponen algunas excusas que se esgrimen para no aceptar que el trabajo no es tan bueno como nos dijeron. Por ejemplo:

1.- “A este país se lo saca adelante trabajando.” O sea que si trabajar es ser torturado, a este país se lo saca adelante torturando. Sufriendo. ¿Y qué significa, entonces, “salir adelante”? ¿Tener un país con más trabajo? ¿Con más tortura y con más sufrimiento? Algo así como que la virtud sería sufrir para en un futuro, sufrir aún más. ¿Para qué voy a querer vivir en un país donde lo mejor que te puede pasar es sufrir?

2.- “Primero hay que saber sufrir”, dice el tango… y un montón de gente que lo repite con orgullo. ¿A quién le gusta sufrir? ¿Cómo podés jactarte de sufrir? ¿Por qué voy a sufrir si puedo evitarlo? Además, ¿desde cuándo pasarla mal es condición para obtener un beneficio? ¿Desde cuándo lo bueno implica un sacrificio? Sufrimiento y sacrificio significan lo opuesto a beneficioso y bueno, ¿o yo estoy loco? ¿O las dos cosas?

3.- “Hay que desconfiar de lo que se consigue fácil.” ¿Por qué conseguir las cosas de manera fácil y sin esfuerzo es algo malo? ¿Por qué lograr lo que uno se propone tiene que implicar esfuerzo? ¿Por qué voy a elegir el camino difícil si puedo elegir el fácil? Yo desconfiaría de lo que no sé hacer, no de lo que me sale fácil hacer. Y me sentiría mal si no me salen, no si me salen rápido y bien. ¿O qué concepto de la productividad manejan ustedes? ¿O sea que está mal ganar tiempo para el ocio? ¿Está mal poder descansar disfrutando de lo que a une le da placer?

4.- “Hay que laburar más y quejarse menos.” Si hay algo por lo que vale la pena quejarse es por lo que no nos gusta o nos parece injusto. Entonces, ¿cómo pretenden que, de voluntad propia, duplique el esfuerzo por algo que solo me da ganas de quejarme? Aunque no con esta intención, decir laburar más y quejarse menos, es ser un carnero. Agachar la cabeza y no traerle problemas al jefe, ¿con la ilusión de qué? ¿De un aumento que solo voy a obtener si él gana el doble de mi aumento? ¿De que no me eche? ¿Este es el trabajo que dignifica? Miravó.

Todo lo anterior, confluye en lo siguiente: la culpa por no trabajar o por no sufrir, como si estuviéramos obligados a hacerlo. Y lo peor: que son nuestros compañeros los que nos la hacen sentir. ¿De dónde salió esta oda al sufrimiento, al esfuerzo, al sacrificio? ¿Y esa condena a “tenerla fácil”? ¿No estaría buenísimo que todos pudiéramos tenerla fácil en la vida, eh? ¿O qué tipo de mundo desean ustedes? ¿Uno donde la gente sufra?

¿Quiénes son los que siempre la tienen difícil y quiénes fácil en el mundo del trabajo? ¿Y quiénes son los que dicen que tenemos que hacer un esfuerzo? Que “si todos ponemos un granito de arena el cambio es posible”. ¿No será que quienes lo piden son que nunca la tuvieron difícil? ¿Y si nos hacen creer todo eso para seguir teniéndola fácil mientras otros se sacrifican para que ellos mismos, los de siempre, la sigan teniéndola fácil? Y si es así, ¿por qué les seguimos haciendo caso?

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