Quizás entraste a esta nota enojado por el título y lo que viene no haga honor a lo que esperás. Quizás el título fue una provocación o una estrategia de marketing barata, quizás termines molesto o te ayude a pensar. Y sí, digo molesto porque escribo para varones. No sería tan ingenuo de escribir sobre feminismo desde afuera y lleno de privilegios, en todo caso escribo de un no feminismo, desde un no lugar, o desde una búsqueda.

Estos fueron días horribles, quedaron absueltos los asesinos de Lucía Pérez, pasé esa jornada preguntándome qué había detrás de tanto cinismo: una fiscal y una perito (mujeres) corridas de su cargo, para quedar tres hombres disfrazados de jueces, exonerando de culpa a tres hombres acusados de drogar, violar y asesinar a una piba de 16 años. Me rondaba la pregunta de si estos jueces defienden intereses específicos, si había alguien poderoso a quien proteger o era puro montaje en defensa ilegitima del patriarcado ante un caso que fue impulsor del primer paro de mujeres.

Cuando mi compañera llegó a casa tenía una mirada desgarradora, me expresó que tenía un nudo en la panza y me pidió un abrazo. Ahí comprendí que no podía sentir ni de cerca lo que significaba para ella o para cualquier mujer cis o trans esta condena, el mensaje iba directo a ellas: te pueden drogar, violar y matar y no va a pasar nada, al menos en lo que respecta a la justicia. Podemos con todos nuestros esfuerzos intentar comprender e incluso enojarnos, pero no podemos sentir lo que siente una mujer.

Se me venían las palabras que mujeres zapatistas ponían en la boca del sup Marcos “Por muy sensibles y receptivos que sean, no pueden ser feministas, porque nunca van a poder ponerse de este lado, nunca van a menstruar, nunca van a desear o temer embarazarse, nunca van a parir, nunca van a padecer la menopausia, nunca van a sentir miedo salir a la calle a plena luz del día, de pasar frente a un grupo de hombres, nunca van a ver nacer, crecer, vivir con el temor que surge de ser lo que se es. Y no es que no deseemos ser mujeres, y que maldigamos el haber nacido mujeres y que hubiera sido mejor nacer varones. No, lo que deseamos y luchamos por ello, es que podamos serlo sin que eso sea un pecado, una falta, una marca, algo que nos predestina ya a estar siempre a la defensiva o a ser víctimas directas. Así que no me vengan con que hay hombres feministas. Hay hombres más a modo, sí, pero no feministas. Cuando estos hombres me traigan una toalla femenina manchada de su sangre menstrual, entonces hablamos y tal vez ni así.”

Sí ya se, el patriarcado también nos afecta, ya escuchamos a Segato, somos la auto víctima primaria, nuestros privilegios nos oprimen pero no nos hacen andar con miedo a que nos maten y violen cada día que salimos a la calle o incluso y sobretodo dentro de nuestra casa.

Quizás con este ejemplo que me aparecía en el insomnio de la noche, se comprenda mejor. Cuando sucedió el crimen de Lucía la rabia movilizó al primer paro nacional de mujeres. Muchas feministas dicen que fue un hecho bisagra, que a partir de ahí hubo un cambio cualitativo en la lucha, la frase fue: “estamos en guerra”.

Nos pregunto ¿qué lugar ocupamos como varones en esa guerra entre el feminismo y el patriarcado? ¿Estamos de un bando o del otro ? Yo creo que la mayoría de varones estamos del lado del enemigo. Como todo soldado defendemos y sostenemos algo que nos oprime. Estamos matando y muriendo en nombre del patriarcado.

Pero, ¿y los que intentamos deconstruirnos? Considero que los varones que vienen con un camino honesto de deconstrucción estarían en un no lado, cómo aquellas familias que habitan las casas que quedan atrapadas en la zona de guerra, que simpatizan con un bando pero en realidad no son enemigos de ninguno de los dos. A veces dan agua a los soldados pero no están realmente dando pelea.

Nos tocará pensar qué hacer para dar una batalla real contra el patriarcado, cómo hacer de ese no lugar un espacio desde donde mirarse y luego de asumir que aún queda lo machista y patriarcal, comenzar a pensar la estrategia, la forma no opresiva de dar la lucha. No esperemos medallas y condecoraciones por intentar dejar de ser el enemigo.

*Cada vez que se nombra varón se refiere a varón cis heterosexual, ya que tampoco podría hablar de y en nombre de otras masculinidades.

4 Comentarios

  1. Dos frases resonantes ‘Varones con un camino honesto de deconstrucción” y “No esperaremos medallas y condecoraciones por dejar de ser el enemigo”.
    Muchos si entendimos la nota debemos revisar los discursos y nuestros actos. Muy buena nota.

  2. A mi me parece que esta nota está buenísima, pero: creo que el feminismo es la única lógica que se posiciona firmemente contra el patriarcado que nos azota a todes, a las mujeres y al colectivo lgbti más, pero a todes, por ende considero que si viene a romper con el esteriotipo de mujer en una primer instancia, rompe en consecuencia con el del macho… porque una vez rota una parte de la lógica binaria, la otra queda sin sentido y se cae, no por arte de magia, pero sí por consecuencia. Pienso que en la nota se confunde ponerse en el lugar de las mujeres con el ser feminista. La primera es imposible (porque incluso existen mujeres que no se ponen en el lugar de las mujeres sad but true) mientras que, para mí, la segunda no. Existe la empatía, el educarse e informarse para justamente, sin tener que ser el otre, respetarle, defenderle y apoyarle de verdad. Me parece que las identidades pueden ser diversas y convivir si se tiene un denominador común: la libertad y el respeto. Mientras que generar más espacios como entendí, solo para varones en deconstrucción para después dialogar con el feminismo, no se… me suena a ley de mercado=divide y reinarás. Somos seres sociales, nos necesitamos. Buscar un consenso creo lamentablemente que es súper utópico, pero prefiero creer y trabajar en eso.

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