El presidente Mauricio Macri, a través de un Decreto de Necesidad y Urgencia, convirtió a la Secretaría de Deportes de la Nación en una Agencia de Deportes Nacional. Más allá de que su nombre es incorrecto, ya que el único deporte nacional es el Pato, es necesario y urgente tratar de dilucidar algunas causas y efectos de esta nueva medida bien macrista.

El portal infobae.com, luego de aparecido el decreto en el Boletín Oficial, titula la noticia diciendo que la Secretaría de Deportes deja de existir para anular el “poder paralelo kirchnerista”, como si la medida se tomara para combatir la corrupción K… o, mejor, para sacarse a los opositores de encima, haciendo explícita la persecución política de los que no iban a perseguir a nadie.

Más allá de que eso pueda o no ser cierto; pueda o no ser una noticia impactante para que se debata en Intratables, hay una realidad que Infobae no desconoce: “En la creación de la ADN hay rastros de (precisamente) ADN macrista. La Agencia contará con más autonomía que la actual Secretaría para ejecutar su presupuesto, pero tendrá, sobre todo, la posibilidad de sumar el aporte de privados y de aprovechar las instalaciones propias con más amplitud. Hay ahí puntos de contacto con el proyecto de ley de Sociedades Anónimas Deportivas, que Macri impulsa como alternativa para los clubes de fútbol”.

En otras palabras, esto significa acelerar el proceso de privatización del deporte y no solo del fútbol, con todo lo que ello implica. Pero, además, “aprovechar las instalaciones propias con más amplitud” quiere decir, según el inciso c.ii del artículo nº 4 de la nueva norma, que se declara como recurso operativo de la ADN las “ventas, locaciones u otras formas de contratación de sus bienes muebles y servicios”. En otras palabras, de ser necesario, el CENARD (Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo) mañana podría ser una imponente torre de departamentos con una exclusiva vista a la nada misma, si así lo creyera conveniente la Agencia.

Pero, ¿por qué desmantelar la Secretaría de Deportes, más allá de que sea, según Infobae, una “unidad básica kirchnerista”? Es decir, ¿por qué desmantelarla más allá de la persecución política? Infobae da una pista: “Aquellas leyes de 2015 establecieron una Asignación Universal por Hijo en el deporte, una AUH deportiva. La vía de financiamiento prevista es la Anses y el beneficio debía alcanzar a 3,6 millones de niños y adolescentes que deseen practicar deportes”. O sea, ni más ni menos porque el Ejecutivo toma plata “prestada” de la Anses para poder cumplir con los compromisos de financiación de la gestión, y entonces es inconveniente “desviar fondos” para otra función, así más no sea la de subsidiar la actividad deportiva de 3,6 millones de pibes y pibas que, sin esa ayuda económica, muy probablemente terminen como mula de algún narcotraficante o, en el mejor de los casos, como trapito o limpiavidrios de los que después, esta misma gente, se queja y quiere eliminar.

Están vaciando la pileta

¿Por qué es tan importante que esto no quede como una mera pelea contra la corrupción K, como pretenden hacerlo pasar? ¿Por qué tiene que quedar en claro que el desmantelamiento de los recursos estatales para la niñez y adolescencia no son solo una cuestión partidaria? Porque son políticas sistemáticas del macrismo. Porque no son acciones improvisadas, sino que tienen una lógica clara y muy bien dirigida y que se aúnan con las políticas públicas en educación.

En la provincia de Buenos Aires se cierran escuelas nocturnas y rurales. También se achica el presupuesto para las escuelas técnicas y se modifican sus currículas. Se desprecia la educación universitaria al insistir en que hay muchas universidades abiertas innecesariamente. El nuevo DNU firmado por Macri va detrás del desfinanciamiento del deporte por parte del Estado. El Estado, gradualmente, deja de hacerse cargo de una actividad recreativa de suma importancia para la niñez, la adolescencia y el futuro de varias generaciones. A esta altura, ganar o no ganar una medalla de oro olímpica, se torna absolutamente irrelevante.

Esto sumado al constante ataque contra la educación y un presupuesto que prevé un feroz ajuste en esta cartera, instala la incertidumbre para un número muy grande de ciudadanos/as que se quedan sin recursos para su desarrollo intelectual, físico y productivo. Sin educación y sin deportes, ¿dónde van a ir a parar esos pibes y pibas, insisto? ¿Qué futuro les depara? ¿Un futuro al desamparo? ¿Un futuro en el que ellos y ellas tienen que hacerse cargo de sí mismos con qué recursos? ¿Con los que proporciona la pobreza? ¿Con los de las villas miserias? Las políticas de Macri, en este sentido, parecieran están fundando una República de Desesperados. Una República de personas capaces de hacer cualquier cosa porque se están quedando sin nada que perder. Y lo peor es que perjudica al menos a dos generaciones de argentinos

¿Estas son las políticas de Cambiemos con las cuales pretenden combatir la pobreza, la inseguridad y, sobre todo, el narcotráfico? ¿Dejando a 3,6 millones de niños y adolescentes a la buena del primer narco que entre a una villa a buscar mano de obra barata? ¿Dejándolos a la merced del primer proxeneta que con la promesa de un poco de plata ponga a una nena en una esquina a laburar porque, si no, no come? Cerrar escuelas y desfinanciar el deporte son dos acciones que solo conseguirán seguir hipotecando el futuro de Argentina y, sobre todo, condenar a los mismos condenados de siempre: los niños y adolescentes que tuvieron la mala suerte de nacer en la pobreza.

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