“No puedo creer que una película sobre la menstruación ganó un Oscar”

Con esa frase celebraron el premio las realizadoras del corto “Period. End of Sentence”, que retrata la lucha contra el estigma de la menstruación en una comunidad de mujeres de la India.

Este domingo se realizó la 91º edición de los premios Oscar. Una ceremonia correcta, sin sobresaltos ni mayores sorpresas, pero que puso sobre el escenario un tema que le incumbe a la mitad de la población mundial y que aún hoy, increíblemente, sigue siendo un tabú: la menstruación.

“Period. End of sentence”, que se puede ver en Netflix, nos traslada a Hapur, un pueblo rural a unos 60 kilómetros de Nueva Delhi, India, en donde un grupo de mujeres ha comenzado a luchar contra el estigma de la menstruación. Durante generaciones las mujeres no han tenido acceso a productos sanitarios de primera necesidad, debiendo utilizar retazos de tela y otros materiales, muchos ellos sacados de la basura, durante su período, exponiéndose a infecciones y viéndose obligadas en muchos casos a abandonar sus tareas y estudios (una tercera parte de las niñas indias no va al colegio cuando tiene su período).

En India sólo el 10% de las mujeres en edad de menstruar acceden a toallas higiénicas. “Las vemos en la tele y en los cuentos, pero no nos alcanza para comprarlas”, relata una joven en Period. El desconocimiento, la vergüenza, la idea de “suciedad”, están presentes en los relatos y los rostros de mujeres y varones

Este corto, que se llevó el premio a Mejor Cortometraje Documental, muestra el momento en que un lugareño fabrica una máquina para hacer toallas sanitarias femeninas y un grupo de mujeres comienza a realizarlas. A partir de allí se observan los obstáculos para comercializarlas -los vendedores hombres se niegan a tenerlas en sus negocios- y el gran trabajo de divulgación que hicieron las mujeres indias entre las niñas y jóvenes de su comunidad.

Al buscar el Oscar, la productora Melissa Berton explicó que el origen de esta película está en las mujeres de esta comunidad, “que querían marcar una diferencia”, y añadió que “el periodo debería finalizar una frase, no la educación de una niña”. Su comentario hace referencia al juego de palabras del título: en inglés, period significa tanto “período” como “punto”, el signo de puntuación.

Menstruar en Argentina

En Argentina, el sitio Economía Femini(s)ta lanzó en 2017 MenstruAcción, una campaña que busca visibilizar la menstruación y mostrar que es un factor de desigualdad que se suma a la brecha salarial.

En nuestro país se necesitan entre 700 y 1000 pesos por año para acceder a toallitas y tampones. Las mujeres que no tienen esa plata, faltan a la escuela y son más propensas a infecciones. Por otra parte, muchas personas no conocen otras alternativas, como la copa menstural. Esto está estrechamente relacionado con el estigma sobre la menstruación.

Retomando esta iniciativa, en Santa Fe, la concejala Laura Mondino presentó en 2018 un proyecto de ordenanza para la creación del Plan Municipal de Gestión Menstrual, una iniciativa que contempla que el municipio brinde información sobre las opciones que existen para la gestión menstrual y que propone la provisión gratuita de toallitas y tampones en centros de salud, jardines municipales, solares y las oficinas de atención al público de los centros de distrito de la ciudad. El proyecto aún se encuentra en comisiones.

“La gestión menstrual no es un tema cosmético. Todos los meses requiere hacer frente a un gasto importante y quienes no pueden costearlo ven limitadas sus posibilidades de desarrollar una rutina normal”, explicó la concejala del Frente Progresista. “Por eso es central que el Estado municipal, por su cercanía en los barrios y con las y los vecinos, pueda generar acciones que permitan el acceso de esos productos de gestión menstrual a todas las personas que los necesiten. No se trata de un privilegio sino de la atención de una necesidad básica”.

 

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