Miles de mujeres marcharon por las calles de la ciudad en el marco del Paro Internacional de Mujeres. Hubo fuertes críticas a las políticas de ajuste y los reclamos históricos: aborto legal, educación sexual e igualdad salarial, entre otros.

Fue el tercer Paro Internacional y el cuarto en Argentina. El movimiento de mujeres local fue punta de lanza en aquel octubre de 2016 cuando ante el hartazgo y el dolor por los femicidios imparables, decidió salir a las calles y realizar un paro nacional.

Fue el primer paro al gobierno de Mauricio Macri, aunque casi no se lo reconoce como tal. Las centrales obreras sólo hacen recuento de sus paros y estos, los de las mujeres, todavía parece que no los interpelan. “Sí se puede, sí se puede: hacerle un paro a Macri, se lo hacemos las mujeres”, corearon las casi 5 mil mujeres que a lo largo de seis cuadras se hicieron ver y oír.

La concentración comenzó a las 16.30 en la Plaza del Soldado y para las 17 ya era difícil moverse por la zona y encontrar a las amigas y compañeras, esas con las que se intercambiaron besos y abrazos a lo largo de toda la jornada.

La marcha comenzó cerca de las 17.30, cuando ya era incontenible la marea verde y violeta. Encabezando la columna, como siempre, la bandera de la Mesa Ni Una Menos Santa Fe, sostenida por mujeres, lesbianas, trans y travestis. La presencia de las compañeras trans y travestis no es nuevo en estas marchas pero este año cobró una relevancia central ante la aparición de sectores radicalizados, biologicistas y transfóbicos dentro del movimiento feminista.

La convocatoria fue masiva y plural: coincidieron agrupaciones feministas y de las disidencias sexuales, organismos de derechos humanos, organizaciones barriales y sociales, militantes gremiales que forman parte del Movimiento Obrero Santafesino, partidos políticos, agrupaciones estudiantiles y miles de ciudadanas que se sumaron a la convocatoria.

El recorrido estuvo planificado para que las demandas del colectivo resuenen en todos los ámbitos del poder: hubo una primera parada frente la Municipalidad, sobre calle Salta, donde aparecieron con fuerza los cánticos contra las políticas de ajuste del gobierno de Mauricio Macri.

La segunda parada fue frente a la Legislatura, donde se reclamó por las leyes de paridad, educación sexual integral y cupo laboral trans, todas normativas fuertemente demandadas durante todo el año pasado pero que fueron cajoneadas u obstaculizadas para su tratamiento. «ESI, paridad y cupo laboral, que se vaya a la mierda el senado provincial», fue el cántico frente a la Legislatura.

A pocas cuadras ya de la Plaza 25 de Mayo, y de la sede del Arzobispado, se intensificaron los cánticos pidiendo aborto legal y rechazando la injerencia de la Iglesia Católica en temas de salud sexual y reproductiva.

La llegada a la Plaza 25 de Mayo, donde se realizó el acto central, fue acompañada por los tambores de las mujeres candomberas, que siempre le ponen ritmo y color a las marchas.

Reclamos y reivindicaciones

A lo largo de la jornada, las miles de mujeres de todas las edades, llenas de glitter y pañuelos verdes, fueron visibilizando los temas en agenda: el aborto legal, la educación sexual, la violencia machista, la desigualdad laboral y salarial. Muchos carteles pusieron el acento en los casos aberrantes de niñas violadas y obligadas a parir que en los últimos meses sacudieron al país. «Niñas, no madres», se leyó en varios de los carteles que poblaron la manifestación, muchos de ellos en manos de niños y niñas.

Antes de la lectura del documento, se vivió uno de los momentos más especiales de la tarde cuando subió al escenario Bernarda Massolo, la joven que fue quemada por su pareja en Brasil, a fines de 2018, y que logró sobrevivir al ataque. Bernarda leyó el poema que una amiga le regalo mientras estaba luchando por su vida y luego agradeció a todas las mujeres presentes.

El documento

«Denunciamos injusticias viejas en contextos nuevos o reciclados, con la misma osadía con la que lo hicieron nuestras hermanas por siglos», indicaron las voces sobre el escenario, dando comienzo a la lectura del documento oficial.

«Nos matan por defender los bienes comunes como las semillas, la tierra, el agua de la voracidad capitalista como a Berta Cáceres, nos acribillan a balazos por denunciar el racismo y el atropello policial en las favelas como a Marielle Franco o nos encarcelan por ser una kolla, dirigente social y política como a Milagro Sala«.

Las críticas al modelo neoliberal y las políticas de ajuste del Gobierno Nacional fueron contundentes: «Nos asfixian con políticas neoliberales dictadas por el FMI, de ajuste, recesión y endeudamiento que implica un golpe mortal para la clase trabajadora y ganancias extraordinarias para las  empresas multinacionales y para el capital financiero y especulativo. Las mujeres, lesbianas, travestis y trans llevamos las marcas de las políticas de  saqueo en nuestros cuerpos, nuestros tiempos, nuestros derechos. Somos las primeras en ser despedidas, las más precarizadas entre los precarizados y las que debemos hacernos cargo gratuitamente de infinitas tareas de cuidado en nuestras casas y en nuestras comunidades».

Hubo un párrafo aparte para la relación de las iglesias con los Estados nacional y provincial. Desde el escenario se indicó que ésta fue decisiva «para que el aborto seguro, legal y gratuito no fuera un derecho consagrado por ley, para que la Educación Sexual Integral, ley nacional, no se implemente en todas las jurisdicciones y que en Santa Fe el proyecto de ley se encuentre trabado en el senado provincial, que conspiran con la anuencia de gobiernos e instituciones para impedirnos el real ejercicio de nuestros derechos sexuales, reproductivos y no reproductivos y responsables junto a ministerios y profesionales objetores de conciencia, de la tortura de niñas a las que obligan a parir en flagrante violación de todos sus derechos y garantías».

Hacia el cierre, se plantearon una serie de demandas concretas, que finalizaron al grito de «Vivas, libres y soberanas nos queremos. Viva la lucha del heroico movimiento feministas».


Si no hay baile no es mi revolución

Con la alegría de saberse juntas y en lucha, las mujeres, lesbianas, trans y travestis santafesinas, cerraron la jornada del 8M a puro baile junto a las dj’s Vülvas Soul.

Antes, hubo otras expresiones artísticas que reflejaron el sentir de esta revolución: el colectivo Cardumen Fem realizó la performance “Pornolimpieza” -en base a un texto de Paul Preciado-; actuaron las músicas Elina Goldsack, Natalia Perez, Negra Niere y Ana Suñé; tocó el Colectivo de Mujeres Murguistas; Agustina Mignone pintó en vivo; e intervinieron las escalinatas de la Casa de Gobierno mujeres del Frente Feminista de Artistas y Trabajadoras de la Cultura.

Cobertura: María Luisa Lelli, Ileana Manucci, Marcelo Przylucki, Gonzalo Andrés y Ezequiel Nieva.

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