Por primera vez desde 1983, Argentina apoya un Golpe Militar de Estado

La oposición venezolana está llevando adelante un alzamiento armado con apoyo de fuerzas militares. Como nunca antes hiciera un gobierno democrático argentino, el presidente Mauricio Macri y el canciller Jorge Faurie arrastraron al país a la ciénaga de las naciones que apoyan golpes militares. Macri aprovechó la triste situación para hacer campaña.

En las primeras horas de hoy, el autoproclamado presidente interino de Venezuela, Juan Guaidó, junto a fuerzas militares, llevó adelante el escape de Leopoldo López, dirigente con prisión domiciliaria por haber intentado un golpe de Estado contra Hugo Chávez en 2002. Con este paso, se inició la Operación Libertad, el nombre para un alzamiento armado de fuerzas militares, con convocatoria a la población antichavista, cuyo objetivo es terminar con el mandato constitucional y electo por el voto del presidente Nicolás Maduro. Camina como pato, vuela como pato y nada como pato: en Venezuela, un país que flota sobre petróleo, hay en curso un bruto Golpe Militar de Estado.

La historia americana pareció haber pasado a una nueva etapa, pero nunca fue del todo así. Del derrocamiento del Mel Zelaya en Honduras a los golpes institucionales a Fernando Lugo, en Paraguay, y Dilma Rouseff, en Brasil: los gobiernos democráticos al sur del Río Bravo siempre sufren tanto para sostener la gobernabilidad como para frenar la injerencia norteamericana, a la que en nada importó jamás las formas republicanas ni la voluntad popular.

En este marco, por primera vez desde que Argentina retorno a la democracia, el canciller argentino Jorge Faurie hizo que el país forme parte del oprobioso pelotón de naciones postradas ante el poder norteamericano, arrastrando la mejor tradición argentina de defensa de la democracia, los derechos humanos y la autonomía de los pueblos con una serie de tuits en defensa del Golpe Militar de Estado en curso en Venezuela.

Por su parte, el presidente Mauricio Macri se expresó también en el bando golpista, aprovechando la angustiante situación para hacer campaña electoral. Pura neolengua, a lo Orwell.

Otras joyas de la política, como el presidente medieval de Brasil, tuvieron el mismo gesto: apoyar un Golpe de Estado Militar y llevando agua para su propio molino.

El jefe del operativo, el Secretario de Estado Mike Pompeo, también dio su respaldo.

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