Hay muy pocas mujeres en las listas provinciales y menos aún en los lugares de liderazgo. Cómo se distribuyen las mujeres en cada frente, por jurisdicción y, sobre todo, por cargo.

Desde 1861, cuando Simón de Iriondo se convirtió en el primer intendente de la ciudad de Santa Fe, jamás una mujer accedió a ese cargo. El mismo escenario se aplica para la gobernación de la provincia, pero desde 1815.

Si bien las mujeres argentinas hace apenas 62 años que tienen la ciudadanía política, es decir, el derecho a votar y a presentarse en las candidaturas electivas, el escenario general nos devuelve más de 200 años sin mujeres en los cargos de mayor poder y decisión en la provincia y en la ciudad de Santa Fe.

Para empezar a cambiar esta historia, desde 1991 la provincia cuenta con una ley de cupo femenino que les garantiza a las mujeres el 33% de los cargos para las listas de diputados, concejales y comisiones comunales. Una ley que se pensó como un piso pero que se transformó en un techo.

En los últimos años, cuando el movimiento de mujeres en el país alcanzó masividad y la amplificación de sus demandas, las leyes de paridad comenzaron a ser exigidas como un paso necesario para lograr la representación política igualitaria.

En noviembre de 2017 la paridad logró convertirse en ley en el Congreso de la Nación, pero en la provincia los intentos vienen siendo frustrados sistemáticamente. Tras la media sanción lograda en 2016, el Senado santafesino cajoneó el proyecto, que perdió estado parlamentario. En 2017, el tema volvió a la agenda y fue otra vez el Senado el que lo postergó, con el argumento de no mezclar una reforma electoral con la campaña política de las elecciones intermedias. En 2018 la Cámara de Diputados logró darle media sanción por segunda vez al proyecto pero, una vez más, el Senado –donde hoy sólo hay una mujer y 18 varones– no avanzó en su tratamiento.

Quienes sí pudieron avanzar en este sentido fueron los concejos municipales de ciudades como Santa Fe y Rosario, con la sanción de ordenanzas que establecen la paridad. Pero al no haber cambios en la ley electoral provincial, estas normativas revisten un carácter más testimonial y de declaración de principios que de aplicación efectiva.

Con este panorama, desde Pausa analizamos las listas de precandidatos y precandidatas presentadas por los diversos frentes electorales de cara a las primarias del 28 de abril, para identificar quiénes pasan de las palabras y los discursos en pos de la igualdad a los nombres y lugares oficiales en el armado electoral.

Gobernador/a

En las Paso, de los siete frentes registrados en la provincia, sólo Juntos (PJ y partidos aliados) tendrá internas. El resto de los espacios políticos logró unificar sus aspiraciones tras una sola fórmula.

De las ocho listas, entonces, sólo dos proponen a mujeres en el cargo máximo. Es el caso de Nueva Izquierda, que lleva como candidata a Jimena Sosa, y de la lista Encuentro por Santa Fe (Juntos) que encabeza María Eugenia Bielsa, quien competirá en las primarias con la lista encabezada por Omar Perotti.

Excepto Espacio Grande, que lleva como candidatos a gobernador y vice a dos varones, el resto de las listas propone, en todos los casos, a un varón como gobernador y a una mujer como candidata a vice.

Diputadxs

La Cámara baja suele ser siempre uno de los espacios con más tendencia a la incorporación de mujeres. De hecho, de este órgano han salido los intentos por sancionar una ley de paridad, frustrada siempre por el Senado.

Para la contienda electoral de abril las listas mantienen ese espíritu igualitario, aunque no se llega a la paridad: hay 1150 precandidatos/as, de los cuales 560 son mujeres (48,7%) y 590 varones (51,3%).

Para estas primarias, en el rubro Diputados se presentaron 12 frentes electorales, de los cuales seis tienen más mujeres que varones en sus listas. Estos son: Unión por la Libertad (el de mayor porcentaje de mujeres, 60%), Nueva Izquierda, Frente de Izquierda y de los Trabajadores, Frente Social y Popular, Alternativa Federal y el Frente Progresista, Cívico y Social (FPCyS). La contracara –la lista con menos mujeres– es Espacio Grande, que tiene un 43%.

En 2016, 2017 y 2018 el Senado pisó la paridad. Los varones protegen su poder, como se revela en los datos. Foto: Gabriela Carvalho.

Si tomamos las principales fuerzas de la provincia, vemos que el espacio que más se aleja de la paridad es Cambiemos (46% mujeres y 54% varones), seguido por Juntos (47,2% mujeres y 52,8% varones), mientras que el Frente Progresista es uno de los espacios que propone a más mujeres: 52% frente a 48%.

En cuanto a las posiciones en las que aparecen varones y mujeres, el escenario sigue siendo parejo pero se inclina aún más para el lado masculino: tomando los primeros 10 nombres de cada lista, encontramos que de un total de 230 candidatos/as, hay 103 mujeres (44,8%) y 127 varones (55,2%). Es decir, en los primeros puestos, donde se concentra el poder, las mujeres siguen están más a la baja todavía.

En total, para la categoría Diputados, se presentan 23 listas. Siguiendo con la observación de los primeros diez lugares, en nueve listas hay paridad y en tres las mujeres mandan; en las otras 11 predominan los varones. En las tres listas donde hay mayoría de mujeres (Encuentro por Santa Fe, Frente de Izquierda y Frente Social y Popular) los porcentajes son 60% – 40%. Pero en las que hay mayoría de varones (Cambiemos, Sumar, Pensando en vos y Nacionalista Constitucional Unir), esa brecha se agranda y la diferencia es de 70% de varones y 30% de mujeres.

Senadorxs

El histórico recinto donde reciben un freno las leyes más progresistas, tendientes a la igualdad de derechos de mujeres y del colectivo LGTBI, sigue en estas elecciones con su tradición conservadora. Al Senado, a diferencia de la Cámara de Diputados, no le cabe ni el cupo ni la paridad. Y los números así lo confirman: de 197 precandidatos/as, 51 son mujeres (25,9%) y 146 varones (74,1%).

Los frentes Nueva Izquierda y Santa Fe para Todos son los únicos que tienen paridad 50-50 en sus listas y, en el otro extremo, el Frente Progresista Cívico y Social, que al interior de la provincia aún mantiene alianzas con el radicalismo, es el de peor composición: sólo el 14,3% de sus precandidatas son mujeres. En los otros dos grandes partidos que se disputan la provincia, el PJ tiene 16,9% mujeres y Cambiemos aparece como el de mejor performance con un 20% de precandidatas. Lejísimos siquiera del cupo del 33%, si así lo exigiera la ley.

Intendentxs

La intendencia es otro cargo en el cual “se ven los pingos” porque no rige cupo ni ninguna otra normativa. Para estas primarias, de 252 precandidatos/as que se anotaron en las 46 ciudades que renuevan sus intendencias, sólo hay 48 mujeres (19%) frente 204 varones (81%). Una miseria.

El Frente de Izquierda y de los Trabajadores es el que más se acerca a la paridad: tiene 11 precandidatos/as, de los cuales cinco son mujeres (45,5%) y seis son varones (54,5%). En el otro extremo, el Frente Social y Popular sólo lleva varones en sus cinco precandidaturas.

En los tres partidos grandes también es miserable la cantidad de mujeres compitiendo por las intendencias que se ponen en juego en la provincia: en el PJ sólo representan el 15,3%; en el FPCyS, el 18,9%; y en Cambiemos, el 19,5%.

Al analizar el comportamiento por departamentos, Rosario aparece con los peores índices (8,5% mujeres y 91,5% varones) y La Capital entre los mejores (28,6% y 71,4%), pero tampoco es para tirar manteca al techo. El que mejor proporción presenta es el departamento San Javier, con un 33,3% de mujeres precandidatas. San Justo es el peor: allí, en todo el departamento, no hay una sola mujer que compita por el máximo cargo ejecutivo a nivel municipal.

Foto: Agustina Girardo – CC BY-SA 4.0

Concejalxs

En 2018, tanto en la ciudad de Santa Fe como en Rosario, por tomar sólo los dos grandes conglomerados urbanos de la provincia, sus concejos municipales sancionaron ordenanzas estableciendo la paridad. Pero al no existir una normativa en el mismo sentido a nivel provincial, que es donde se legislan las cuestiones electorales, estas ordenanzas sólo son una demostración de voluntad, de intención política. De todas maneras, aún no existiendo la obligatoriedad de la paridad, ambas ciudades se acercan bastante: en Santa Fe el 46,7% de las precandidatas son mujeres y en Rosario el 48,4%.

En Santa Fe, la mejor proporción la tiene el Frente de Izquierda y de los Trabajadores, con un 66,7% de mujeres y el peor Unite por la Familia y la Vida con un 40%. Verdes y celestes, a cada extremo de la representatividad de las mujeres.

En cuanto a los partidos grandes, Cambiemos y el PJ llevan ambos un 47,2% de precandidatas en sus listas y el FPCyS tiene paridad. En total, sólo cuatro de los 12 frentes están en paridad o con mayoría femenina.

Pero un dato, quizás más importante que la cantidad de mujeres y varones, es quiénes encabezan las listas. Ahí sí las cosas vuelven a su lugar conservador: en Santa Fe sólo seis listas llevan mujeres en la primera posición (20,7%) frente a otras 23 que son encabezadas por varones (79,3%).

El lugar que ocupan las mujeres en las listas define la posibilidad de acceso, o no, a los cuerpos legislativos. En los casos de los frentes que llevan más de una lista y todas ellas son encabezadas por varones, es muy probable que al momento de conformar la lista definitiva para la elección general, sean esos varones los que se lleven las primeras posiciones, apareciendo las mujeres recién en la tercera o cuarta posición, con muy pocas chances de lograr un banca.

Análisis de datos: Juan Pascual

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