El Primer Foro Mundial de Pensamiento Crítico que organiza el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales fue el marco de un nuevo retorno público de CFK. Foto: Mauricio Centurión.

Sinceramente es un libro histórico político escrito en primera persona. Pero no es una autobiografía. Esta mujer, que ocupó distintos cargos en el Congreso y fue ungida dos veces como presidente del país, también fue primera dama en el gobierno de su esposo y, en este momento, posible candidata de las elecciones presidenciales de este año. Por esto, es ingenuo suponer que el impacto que está teniendo, esté desvinculado de este acontecer inmediato.

Es un libro largo, escrito con una voz reconocible para quienes escuchamos sus largos discursos como gobernante, explicativo, argumentativo, contestatario, de una persona muy culta que despliega un lenguaje de mucha precisión se trate del tema que sea: el de la economía, la política, lo ideológico. Eso no la distrae de utilizar profusamente un lenguaje propio de la oralidad, frases coloquiales si viene al caso, expresado esto en el uso de frecuentes exclamaciones tipo: ¡Mamita!, ¡Qué increíble!, o ¡Dios mío!, o Perdón, no debería ser así, medio soberbia. Asimismo se vuelve casi íntima cuando fantasea con diálogos futuros, realizados a sus 80 años, de sus nietas con sus amigas, en donde se les pide cuentas sobre el voto de su abuela respecto de la despenalización del aborto: «Che, ¿qué votó tu abuela?” Y ellas van a contestar: Esa vieja votó en contra. ¡No, señor!, Eso no lo voy a permitir. De ninguna manera estoy dispuesta a ser recordada mal por mis nietas». Y ese esfuerzo constante, es cifra de su esfuerzo por ser comprendida, por su anhelo de que su discurso alcance accesibilidad y resulte más ameno.

Y, como todo discurso, es dialógico, y prevé a un interlocutor informado, comprometido con la política, que puede saber qué quiere decir «Consenso de Washington» o «crisis de Lehman Brothers», que va a entender que no sólo viene aquí a disputar nuevamente un espacio político, sino también a contestar a sus adversarios, y a recordarnos cuáles fueron los hitos más representativos de los doce años de gobierno K, cuáles fueron sus aciertos, cuáles, eventualmente, sus errores, en un relato que ciñe tanto la historia de nuestro país en esos años, como la historia de su propia vida. Lógico: son inescindibles.

Anoche una piba me decía: si yo tuviera que soportar la carga de toda la artillería pesada de los medios hegemónicos y de la justicia argentina que abruman a esta mujer, creo que me suicidaría. Recordé el episodio de la muerte de Timerman que relata este libro, donde lo muestra abatido por la incomprensión y la infamia hasta que lo llevan a la enfermedad y la muerte y pensé que ella, por el contrario, sabe muy bien que la mitad de este país, por lo menos, reconoce en esos doce años los mejores de sus vidas, porque se lo han comunicado largamente en diferentes momentos de la historia: ella misma relata lo que sintió cuando cruzó la Plaza durante los festejos del Bicentenario con otros mandatarios de distintos países, casi sin custodia; lo que sintió cuando el pueblo salió a la calle a despedir su gestión, etc. Entonces, si bien la persecución es feroz, no pone la cabeza en la guillotina alegremente, si no que se resguarda, no hace apariciones públicas porque sabe que cualquier cosa que diga va a ser usada en su contra, y, en cambio, de forma inesperada, casi violenta, publica un libro que es vorazmente consumido tanto por todos los que la siguen necesitando como por todos los que la odian, con razón o con la razón de TN.

Sobresalen sus afectos y sus desdenes. Amorosa, y pocas veces crítica, de quien fuera su marido, delinea su relación sin esquivar los malentendidos: cuenta cómo se enojó con ella y con Zannini en ocasión de la escritura de un discurso que a él no le gustó, cómo ella se asustó y se apresuró a reescribir. Retrata a Néstor como «un hombre de acción», que no toleraba los discursos extensos  o las sesiones parlamentarias donde aparentemente no había diferencias entre los disertantes. Dice de él que era muy fuerte pero también muy vulnerable, que sufría mucho el rechazo. «Distinto a todos e irrepetible».

Varios de sus ministros y amigos que gozan de su afecto, son retratados con pinceladas rápidas, a veces más morosas (como cuando narra su relación con Bergoglio, anotando qué llevaba puesto: «un sombrero y un tapadito divinos» hasta los regalos que se hacían mutuamente,  de qué temas conversaban, y en dónde se reunían, etc.) Así desfilan Zannini, Boudou, Lavagna, Timerman, Massa, Chávez, Lula, Putin, su suegra, su hermana, su madre. Con distintos tonos, pero con pocas adjetivaciones, te muestra a estos sujetos de su vida en su movimiento, en su quehacer.

Alguno es casi defenestrado, como De Narváez. «Recuerdo que le dije a Néstor que me costaba vivir en un país en el que la gente votase a alguien que dice alica alicate en un programa de televisión y que encima les pareciera gracioso».

No pocas veces Cristina se interroga sobre la sociedad en la que vive y a la quien gobierna, en el presente del relato. Abundan, en realidad, las preguntas sobre «¿A quién estoy gobernando”, “¿No habrán sabido reconocer cuál era el adversario político real?”, “¿No habrán sabido lo que teníamos enfrente?”.

Momentos importantes del libro, entiendo que son dos: por un lado, contestar a las demandas judiciales que la acosan, y detallar meticulosamente las medidas de gobierno de ellos dos.

Al principio da cuenta de por qué Florencia está en Cuba, con las razones que todos conocemos. En cuanto a los logros, primero narra el origen de determinada ley: quién la propone, quiénes integran las primeras reuniones (por ejemplo, cuando Massa la llama para decirle que Boudou proponía la cuestión AFJP, que para ella fue la medida más importante de su primer gobierno, así como fue, en el segundo, la recuperación de YPF). Después se justifica la iniciativa: «El Estado está pagando la mayor cantidad de jubilaciones, las AFJP se quedan con la crema del negocio y sus ejecutivos cobran cifras millonarias en concepto de comisiones». Y finalmente, la explicación global: con respecto de Fútbol para Todos, se dice: «habíamos hecho algo más que promoción deportiva: habíamos dado un paso enorme en la democratización de la sociedad argentina». Generalmente intercala alguna anécdota: «Néstor no dijo una sola palabra (cuando Boudou les presenta el proyecto de estatizar las AFJP), se levantó y le dio la mano a Boudou y dijo: Totalmente de acuerdo». «Quería una sociedad más libre y en esa lucha por la libertad entraban en tensión los derechos de la ciudadanía y el poder de las corporaciones que iban a seguir existiendo, pero que era fundamental que no fueran monopólicas, porque de ese modo se corría el riesgo de que pretendieran adueñarse de la vida, de la opinión, del patrimonio y del honor de los argentinos».

En algunas ocasiones, y no siempre, contrapone, a sus decisiones, los decires o acciones de los medios que llama hegemónicos en concordancia con decires, acciones o políticas del actual macrismo.

En otros momentos, remonta su relato a los antecedentes históricos de determinadas medidas, con la voluntad de que sepamos que no todo se inventó en sus gobiernos, y los diferentes obstáculos que tuvieron o no pudieron eludir, dirigentes anteriores. (Por ejemplo, la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual: «… los presidentes Alfonsín, en 1988, y De la Rúa, en 2001, presentaron sendos proyectos de ley, pero no pudieron ser tratados debido a las fuertes presiones ejercidas por parte de los sectores involucrados»).

Un tema aparte es el famoso antifeminismo de Cristina. Refiere los programas Ellas hacen como un instrumento que podía contribuir a la autonomía de las mujeres, así como lo efectuaba la regulación del trabajo doméstico. Ella, es sabido, votó a favor de la interrupción legal del embarazo, mientras antes se declaraba en contra, y reivindica su derecho a cambiar de opinión. Que no use lenguaje inclusivo o que no milite tanto este tema a mí personalmente no me preocupa mucho, dada la cantidad de hechos políticos que los K realizaron para mejorar la vida de los argentinos: desde la estatización de las AFJP hasta Argentina sonríe, desde su preocupación por los derechos humanos [1] hasta Tecnópolis y los Arsat [2]. O sea, nadie es perfecto. Sin embargo, se despacha extensamente sobre la ausencia de mujeres en la dirigencia sindical.

En un artículo sobre Cristina y este libro, que el autor no leyó, se dice una frase interesante para comentar en este espacio. Se hace hincapié en las acusaciones judiciales con que la bombardean constantemente a CFK. Se dice que “se es corrupto o no se es”. Me parece aquí se trata de recordar a la gente que, aunque CFK escriba libros, sigue siendo corrupta. Me fascina personalmente esta confianza en la ley y la justicia. Y mucho más cuando es público y notorio que en nuestro país pugnan dos modelos políticos: uno neoliberal, otro, más popular, como lo define Cristina y que están ferozmente enfrentados. En realidad hay una distancia no menor entre ser acusado de corrupto, ser juzgado por ello y ser declarado culpable. Y esto último, no deberá verse como proveniente de una justicia sin mácula, toda vez que sabemos que, si las cárceles están llenas de “negros pobres” no es porque no haya delincuentes rubios o ricos. Porque una cosa es robar como delito, y otra muy distinta es robar sin que la ley te persiga, por hache o por be.  Pero ésta es otra discusión. Supongamos que algunos creen que la justicia, es decir, los jueces que se ocupan de sancionar a los delincuentes, es justa. Yo creo todo lo contrario, creo que nunca lo es. Y si hubo un momento en la historia de occidente donde esto se vio más claro que el sol, fue durante los doce años que duraron los eventos del llamado caso Dreyfus en Francia, la cuna de la república, donde un rejunte de militares, políticos, jueces, intelectuales y periodistas, tuvieron de rehenes de su antisemitismo, su nacionalismo, su arbitrariedad y su arrogancia a toda la sociedad francesa, que aparentemente no soportaba tener en prisión a un inocente, sin desmedro de su propio antisemitismo.

También para eso está este libro, para contestar punto por punto todas las ridiculeces, fantasías, infamias y canalladas con que el gobierno actual y su justicia la persiguen sin descanso.

Es un libro acontecimiento, se dice por ahí. Por el sigilo de su escritura y publicación, por el momento en que aparece, por el impacto que causa. Escrito por una mina que es capaz de manejar todos los temas, políticos y geopolíticos, de la agenda de una gobernante cuya talla no es difícil de mensurar porque ha entrado definitivamente por la puerta grande de la historia. Para cerrar, citamos dos hechos que justifican esta apreciación: la despedida de su gobierno, y el éxito de su libro.

[1] Expresada en el reconocimiento de las luchas de Madres y Abuelas y de otros organismos de DDHH, y el impulso de los juicios a los genocidas más la ley de matrimonio igualitario, etc.
[2] «… convencidos de que la ciencia, la tecnología y el conocimiento iban a poder brindarnos el valor agregado definitivo para dar el salto cuantitativo y cualitativo que estábamos buscando…»

14 Comentarios

  1. Buena reseña. Creo que no existe algo como «antifeminismo de Cristina», y que en el libro politiza lo personal todo el tiempo, ejercicio feminista si los hay.
    P/D quiero el libro en papel, basta de PDF en el celu

  2. ¡Quiero participar por el sorteo del libro! ¿Siendo suscriptor del Pausa en tiempos de macrisis tendré doble chance? Jajaja, saludos!

  3. Buen artículo, algo extenso, no es para leer del celu. Sí hubiese leído el libro seguramente le sacaría más provecho. Me gusta q la autora del artículo se anime a destacar lo q considera las partes más importantes del libro

  4. Es una nota muy linda para mi, completa desde el punto de vista del análisis del libro. Se nota que además de leerlo, le gustó y la quiere como cada une de les que reconocemos en ella y Néstor las personas que nos brindaron la posiblidad de un país donde los números cierren con la gente dentro….
    Me gustó mucho la nota, les dejo un saludo grande

  5. «Supongamos que algunos creen que la justicia, es decir, los jueces que se ocupan de sancionar a los delincuentes, es justa. Yo creo todo lo contrario, creo que nunca lo es.» Me gustó mucho esto.

  6. Tremendo artículo, después de leerlo sólo quiero tener ese libro en mis manos! Quiero participar del sorteo a ver si tengo suerte..

  7. Tremendo artículo! Muy completo y con muchos detalles sobre el libro. Después de leerlo sólo quiero tener ese libro en mis manos ya que el PDF en el celular me va a dejar ciega..

  8. Muy interesante la reseña, la decisión de incluir citas directas del libro aumentan las ganas de ir a leerlo. Me gustaría mucho tener el libro porque no les voy a mentir: entre la macrisis y la facu y Sinceramente se están prefundizando mi miopía y mi astigmatismo. Saludos!

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