Octavio Crivaro, precandidato del FIT (en la foto junto a Nicolás del Caño), quedó fuera de las generales por no superar el piso del 1,5%.

El FIT y Nueva Izquierda fueron divididos a las primarias y no lograron superar el piso electoral. El contraste son las nuevas construcciones, como Barrio 88 y Ciudad Futura, y el reagrupamiento de organizaciones en el Frente Social y Popular.

Dividida, la izquierda santafesina hizo una de las peores elecciones de su historia y no clasificó candidatos en ninguna de las categorías importantes. Ni el Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT) ni Nueva Izquierda pudieron superar el umbral electoral para competir en junio por los cargos de gobernador y diputados provinciales. Tampoco tendrán candidatos para las intendencias de Santa Fe y Rosario, ni listas de concejales.

La imposibilidad de articular acuerdos electorales ha alejado a las fuerzas de izquierda de cualquier espacio de poder. Sus precandidatos ni siquiera superaron, en las primarias, el piso del 1,5% del padrón para pasar a las generales.

Otros espacios que disputan franjas similares del electorado supieron construir propuestas que resultaron más atractivas. El Frente Social y Popular volverá a competir en la categoría de diputados a partir de la buena performance de Carlos Del Frade. Lo mismo el espacio Igualdad y Participación, liderado por Rubén Giustiniani.

A nivel local, el joven partido Barrio 88 duplicó sus votos de dos años atrás y clasificó a las generales para disputar la intendencia y las bancas que se ponen en juego en el Concejo Municipal. Lo mismo ocurrió con Ciudad Futura en Rosario, que ya no es más la “revelación electoral” de 2015 sino que se ha constituido en la cuarta fuerza política en la ciudad más poblada de la provincia.

Aunque no logren llegar a cargos ejecutivos, esos espacios sí discuten poder en la provincia. Una “lección” que la izquierda tradicional debería atender.

Lo hicieron

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