En Campaña hasta que sea ley

Por octava vez, la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito vuelve al Congreso. Hoy se cumple un año de la media sanción en Diputados.

Hace un año las calles vibraban con la noticia: el proyecto de ley de interrupción voluntaria del embarazo había logrado la media sanción en Diputados. En la mañana del jueves 14 de junio el tablero de la Cámara Baja marcó 131 votos afirmativos, 123 negativos y una abstención. Lo que siguió fue una fiesta verde, de abrazos, de lágrimas, de alegría compartida por miles: estábamos a un paso de ser libres de decidir sobre nuestros cuerpos. La movilización de un millón de personas se revivió en agosto, ante un Senado que votó en contra de los derechos de las mujeres y de las personas con capacidad de gestar, y que prolongó en el tiempo la sanción de la ley. El pasado 28 de mayo, el proyecto se volvió a presentar, aunque con modificaciones. Otra vez, las calles fueron marea de pañuelos, de cantitos, de la euforia de la lucha común y sostenida a través de los años.

#28M: octava presentación del proyecto de ley

Si bien en 2018 fue la primera vez que se logró el debate en ambas cámaras, el proyecto de ley había sido ingresado otras seis veces, perdiendo estado parlamentario. El pasado 28 de mayo -Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres- se presentó por octava vez. “La Campaña es una organización absolutamente plural y heterogénea, conformada por mujeres que provenimos de distintos y muy diversos espacios políticos, sociales, profesionales de distintas áreas, edades y experiencias territoriales. Esa construcción colectiva permitió un texto de la ley, que se ha trabajado de esa misma forma horizontal, plural y colectiva; que creo que no debe tener ninguna ley ni ningún proyecto de ley redactado en nuestro país, y que le da ese enorme aval, además de las 70 firmas de diputadas y diputados”, describió Silvia Augsburger, histórica integrante de la Campaña, que acompañó todas las presentaciones de los proyectos de ley hasta la fecha.

“La presentación fue hermosa. Tuvo muchísima participación adentro del Congreso, con legisladores y legisladoras que claramente se disputaban los lugares para estar, las Actrices Argentinas que se sacaban fotos. Estábamos muchísimas compañeras de la Campaña de distintos lugares del país”, contó Lucila Puyol, integrante de la Regional Santa Fe de la Campaña.

“Afuera fue una fiesta, como a las que nos tiene muy bien acostumbradas este movimiento feminista, con mucho verde y violeta, con mucho glitter, las pibas jóvenes con muchos pañuelos, canciones, bombos, esperanzas y sueños en las calles de Buenos Aires. Cuadras y cuadras de gente movilizada” describió Puyol. “Desafiamos a cualquier partido político u organización que nos cuente quién, para la presentación de un proyecto de ley, ha juntado estas miles de mujeres jóvenes, adolescentes, niñas, travestis y trans en las calles. No hay otro movimiento que tenga esa capacidad”, manifestó Puyol. “Hay un salto gigantezco entre aquella foto que nos sacamos muy poquitas mujeres en 2008 cuando lo presentamos por primera vez, y la marea verde que el pasado 28 de mayo se congregó en el Congreso para recibir el nuevo proyecto”, comparó Augsburger.

La Campaña se conformó en 2005 con el objetivo de que exista una ley que reconozca el derecho al aborto voluntario en Argentina. Fue a instancias de la lucha de los pañuelos verdes que el debate se instaló en la agenda pública, salió del clóset y fue tema de conversación en las casas, en las plazas, en las escuelas. Mientras el proyecto no era tratado, “Nosotras íbamos discutiendo lo que llamamos la despenalización social, que tiene que ver con construir sentidos en la sociedad toda respecto al derecho al aborto. Si no hay una conciencia respecto de un derecho, es difícil luchar por él y exigirlo” explica Celeste Mac Dougall, docente e integrante de la Campaña en la Ciudad de Buenos Aires.

“Elaboramos múltiples estrategias, desde el aspecto educativo y formativo, como hacer cátedras en diferentes lugares, hasta hacer actividades callejeras en los barrios o en las escuelas, pasando por construir una Red de Profesionales de la Salud por el Derecho a Decidir, a hacer festivales y trabajar con el mundo de la cultura”, relata Mac Dougall, quien también es integrante de la Red de Docentes por el Derecho al Aborto. “El año pasado ese bagaje de construcción de años tomó una dimensión superlativa. Hemos conquistado claramente la despenalización social del aborto. Esa es la garantía de que cuando se apruebe la ley no será letra muerta, sino ejercicio efectivo del derecho” afirma.

Las modificaciones al proyecto

El texto que se presentó este año en la Cámara de Diputados presenta diferencias respecto a los de años anteriores. Lo que persiste a través del tiempo es la manera de redactarlo: de forma consensuada, federal, en base a discusiones y a acuerdos sostenidos a través de encuentros entre compañeras de diversas pertenencias, geografías y realidades locales. Una Comisión Redactora elaboró un borrador, puesto a consideración de una Plenaria Nacional en marzo pasado.

Entre las particularidades de este proyecto, se encuentran: el sujeto de la ley ya no es solamente la mujer, sino todas las identidades con capacidad de gestar; se eliminó la causal de malformaciones fetales para interrumpir una gestación; no se incorporó la objeción de conciencia; se incluyó la práctica en el Programa Médico Obligatorio y se agregaron artículos relativos a la educación sexual integral (ESI) y a políticas de salud sexual y reproductiva. Se mantuvo el plazo de 14 semanas para el aborto voluntario y la no penalización a las mujeres que abortan.

“Lo que hizo el texto de la ley es recuperar todo el debate acontecido en 2018 y los avances en materia legislativa que se produjeron en nuestro país, como la Ley de Derechos del Paciente, el nuevo Código Civil y Comercial, la Ley de Identidad de Género y el Fallo F.A.L. de la Corte Suprema de Justicia de la Nación”, contextualiza Ausgburger, que formó parte de la Comisión Redactora. En este sentido, por ejemplo, se subraya la importancia de que los varones trans también deban ser considerados en el marco de protección de derechos que ofrece la ley. Otro aspecto tiene que ver con “La incorporación de los avances que se han producido en el Código Civil y Comercial en relación a la capacidad progresiva de las personas menores de edad para poder decidir la interrupción voluntaria del embarazo; y también a las personas con discapacidad en relación a proporcionar todos los medios para que, en forma autónoma y personal, puedan decidir la realización o no de la práctica” señala la activista.

Con respecto a la incorporación de la ESI y de las políticas de salud sexual y reproductiva, Mac Dougall, quien también integró la Comisión Redactora, argumentó: “Fue necesario porque, si bien son ley, nos parecía que era importante reforzar la necesidad de políticas públicas en relación al derecho al aborto respecto a lo que tiene que ver con la educación sexual integral y con los métodos anticonceptivos en general”. Respecto a la relación entre la ESI y el derecho al aborto, la docente indicó que “Hay una falencia respecto a los contenidos curriculares en relación a abordar el tema del aborto como derecho. Hoy las niñas y adolescentes, las personas con capacidad de gestar, tienen derecho a un aborto respecto a lo que establece el Código Penal. Además, si la ley que estamos presentando se aprueba, se debería incluir el aborto voluntario como derecho, como contenido curricular de la ESI. No solamente como idea de prevención del aborto. Pensamos que tiene que haber un contenido que se enseñe respecto del derecho a abortar”, sostuvo.

“Insistimos con la sanción en el Código Penal para aquellos actores del espacio de salud que obstaculicen la práctica, como así también la despenalización total para las mujeres” señaló Ausgburger. “Decidimos también la no incorporación de un artículo sobre objeción de conciencia porque la experiencia en nuestro país demuestra que se ha utilizado como una obstaculización a la práctica, y no como un derecho personal” informó.

Con respecto a las causales para interrumpir un embarazo más allá de las 14 semanas, continuarán vigentes las que establece el Código Penal: causal salud y violación. No se incluyó como causal para la interrupción, como en las iniciativas anteriores, a las malformaciones fetales. “La principal causa para sacarlo tuvo que ver con dónde se pone el eje de la ley de interrupción voluntaria del embarazo. Para la Campaña el eje está en la persona gestante que desea interrumpir ese embarazo. Si ponemos el eje en esa persona, no importa cuáles sean las características del producto de la gestación” explicó Estefanía Cioffi, de la Red de Profesionales de la Salud por el Derecho a Decidir. “El eje está puesto en la decisión, en la autonomía y en la construcción de cómo afecta a la salud de la persona gestante. Entendemos a la salud de forma integral, con todos sus componentes: bío, psico, sociales. Si empezamos a aclarar cuáles cosas son las que afectan a la salud y cuáles no, le sacamos peso a esa integralidad” puntualizó.

Una ley urgente

Es la primera vez que la iniciativa se presenta en un año electoral. Es también un momento histórico en que el aborto no es una palabra dicha por lo bajo, sino un significante que cobró protagonismo a través de las luchas, y que logró atravesar los discursos y la agenda pública. “No hay candidata o candidato para el próximo Congreso Nacional que no deba expedirse o que no le pregunten por este tema. El desafío es exigir que se expresen a favor o en contra e insistir con el debate, porque para nosotras es una ley urgente en función de la cantidad de mujeres que siguen muriendo por abortos clandestinos” expresó Augsburger. “Para el momento de la presentación del proyecto teníamos dos muertas por abortos clandestinos. Claramente la vida de las mujeres no puede esperar” manifestó Puyol. Luego indicó que diputadas nacionales como Mónica Macha, Victoria Donda y Araceli Ferreyra expresaron de manera pública su compromiso con el tratamiento este año.

Por último Puyol expresó: “Tenemos las convicciones, la militancia, las pibas jóvenes en esta transmisión de generación en generación de nuestras lucha. Sabemos que tenemos razón, que es un derecho el decidir sobre nuestros cuerpos, y estamos convencidas de que lo vamos a conseguir. Este es el momento del movimiento feminista en nuestro país y en el mundo entero. Estamos convencidas de que el aborto va a ser ley”.

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