Durante los primeros seis meses de 2019, tras una buena cosecha, la liquidación de dólares del complejo cerealero y oleaginoso argentino está un 7,34% abajo que la de 2018, año de sequía. En verdad, es la más baja desde 2010. Los exportadores se vuelcan por el bolsillo antes que por la preferencia electoral.

Desde el que el gobierno liberó toda traba para que los exportadores de cereales y oleaginosas liquiden sus dólares en el país, el campo está respondiendo con absoluta racionalidad económica. Amarroca y especula. Su alineamiento con el oficialismo es proverbial: la mancha sojera de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos fue la razón del triunfo de Mauricio Macri en 2015. Cuando el presidente se los pide, responden firmes. Pero eso no quita lo que el olfato les advierte: el dólar va explotar y, por lo tanto, no tiene sentido liquidar divisas durante este año.

Quizá razonen que el gobierno cuenta con tooodos los dólares suficientes, gracias a la gigantesca hipoteca acordada con el FMI. Como sea, en los primeros seis meses de 2019 el campo, que es la patria, trajo menos dólares que en 2018, 2017, 2016… y así hasta 2010. La merma respecto de 2018 (año de la sequía) es de 7,34%. Incluso liquidaron en estos seis meses menos dólares que en el primer semestre de 2015 (2,04% abajo).

La gráfica muestra, también, cómo el campo obró como una apretadora de dólares en 2009 y en 2015, los dos momentos de mayor crisis electoral en la era kirchnerista. Sin necesidad, utilizan la liquidación de divisas como herramienta política: los agrodólares son fundamentales para las arcas, para sostener el valor del peso.

Sin embargo, más allá de las razón política está el frío mandato del interés económico. Desde abril de 2016, el gobierno permitió que el sector no tuviera la obligación de liquidar sus divisas en 30 días, extendiendo el plazo a 180 días. En enero de 2017, ese plazo ya se había alargado a 10 años, lo que virtualmente significa que el campo no tiene ninguna obligación de liquidar dólares.

El resultado es que los últimos tres años tuvieron ingresos de agrodólares muy por debajo del promedio de los tres años últimos años del kirchnerismo. Incluso, inferiores al promedio 2008 a 2015, un tramo que incluye los dos torniquetes del campo a las arcas públicas. Responden solícitos al pedido puntual: el gobierno alertó su sequía de verdes en la corrida de 2018 y el campo respondió en junio con una liquidación récord. Pero, a la larga, si no los obliga la ley no los obliga la preferencia política. Acá, una historia comentada de la relación entre el campo, los dólares y la política.

Más claramente: saben que el dólar está maniatado y que va a saltar por el aire más temprano o más tarde. Guardan sus verdes para aprovecharlo. Y los datos duros así lo exponen.

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