En la noche de los globos pinchados y el Papa Peroncho a puro Topo Gigio, las PASO estuvieron signadas por el ocultismo oficialista y la falsa modestia de una oposición que le ganó por goleada a las encuestas.

Solamente había pasado un ratito del cierre de urnas, la militancia fiscalizadora empezaba a wasapear planillas que empezaban a levantar la sospecha de que las encuestadoras habían pifiado feo. Todavía faltaba un rato para que lleguen los primeros números del escrutinio provisorio (un rato más largo del que imaginábamos), pero en el búnker de Juntos por el Cambio ya estaba pinchado el globo.

Ya había algunos silencios incómodos respecto del escrutinio provisorio cuando el diputado provincial Leandro Busatto se animó a publicar una primera tendencia a favor de FF: en la provincia de Santa Fe ya se hablaba de más de 10 puntos de ventaja. Crónica daba también redondeaba en 10 pero a nivel nacional. Terminaron siendo 15.

«Alberto está muy contento. Superamos los 40 puntos. Y ganamos Buenos Aires», revelaba entre bastidores algún asesor pejotista.

Con la tranquilidad de un Buda y una modestia canchera, Alberto arrancó para el búnker. Contó que merendó «un vaso de leche solo».

 

 

Con los padrones tachados al 75,85% y las escuelas ya cerradas, una fe ciega dominaba a les expectantes que esperábamos hacia las 21 los primeros datos propinados por Smartmatic, adjudicataria del escaneo de los documentos y la transmisión desde las escuelas del escrutinio provisorio. Era la peor de las empresas que se presentaron, y la más barata. Hubo unos buenos memes.

Ya eran más de las 22 y no conocíamos ningún número oficial. ¿Y Smartmatic? Ndea. Obvio, antes de largar datos, Macri salió a reconocer una «mala elección» y mandó a la gente a que haga pichí y se acueste a dormir. Vidal estaba desahuciada. Pichetto apenas si se movía.

Alrededor de las 22.30 empieza la carga de datos (con más del 50%) y la tendencia ya era irreversible en las presidenciales. El papa peroncho, contracara del solitario Mago sin Dientes.

«Así, como estamos, no estamos bien», dijo Cristina a la militancia presente en el búnker del Frente de Todos, aunque fue retransmitido por todos lados. No hay con qué darle, cada vez que habla ella, parece cadena nacional. Su ánimo fue menos efusivo que el de AF y reparó en que las elecciones no son «un partido de fútbol» (¡con lo que le gusta hacer chiestes de Boquita al presidente!). El video parece haberse grabado un rato antes de las 23, que fue cuando lo pasaron.

Después de CFK le tocó a Axel, que le arrebató votos a Mariu descaradamente. Se jactó de no gastar una guasada en la campaña, de la cantidad de kilómetros recorridos y de no haber recurrido a mentiras (¿fake news?).

Zloto ya hablaba del «próximo presidente de la República Argentina» y los ganadores de la noche ya caminaban para el escenario meta agite.

«Mis primeras palabras de gratitud es para el pueblo argentino que me dio todas las fuerzas. Mi segundo agradecimiento es para Cristina. Nada hubiera sido posible sin la grandeza, la generosidad y la capacidad de estadista de Cristina», empezó AF, acompañado de cerca por Máximo y Sergio Massa.

 

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