Fallutos los patroncitos: votan a Mauricio, pero no con sus dólares

Sábado 23 de abril de 2016. Macri y Lifschitz recorren campos anegados en Rafaela.

Los resultados de las primarias muestran cómo la mancha amarilla oficialista sigue concentrándose en los lugares más beneficiados por el modelo exportador de transgénicos. Sin embargo, a la hora de la verdad, la liquidación de divisas de las cerealeras es la más baja de los últimos 10 años.

¡Que fallutos los patroncitos! Ahí lo dejaron solo al presidente en el barro, la plata no es tonta en estas situaciones. La liquidación de divisas provenientes de la exportación de cereales y oleaginosas es la más baja en 10 años. En julio se liquidaron unos 2253 millones de dólares, un 16,5% menos que en julio de 2018. En lo que va del año, el campo liquidó 12972 millones de dólares, un 9% menos que en el mismo período de 2018. Es la cifra más baja desde los 10971 millones de dólares de los primeros siete meses de 2009. Los datos provienen de la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina y del Centro de Exportadores de Cereales.

Cabe recordar que se están vendiendo los dólares de la cosecha récord que el oficialismo festeja repetidamente y que la comparación se hace con 2018, el año que el oficialismo califica como la peor sequía de los últimos 50 años. La comparación es más significativa utilizando los términos del oficialismo.

Claramente, el campo entiende que el dólar puede subir más o presiona para que ello suceda. A los efectos, es lo mismo. La decisión de la patronal rural es completamente racional en el marco de las (des)regulaciones ofrecidas por el gobierno. Fue el macrismo el que levantó toda obligación de liquidar divisas para el complejo exportador y también fue el macrismo el que retiró toda obligación para que los capitales especulativos estén obligados a quedarse en el país, al menos por un rato. Así van terminando cuatro años de un festival de la renta, el modo más parasitario hacer dinero. No todos sufrimos y pagamos con nuestro esfuerzo. Mientras el bolsillo popular grita con cada suba del dólar, la sonrisa de los ruralistas se agranda hasta convertirse en una mueca, mientras calculan cómo por no hacer nada crecen sus riquezas.

 

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