Hablamos con el cantante de Mi primer año sabático, previo al show junto a Jedy y Bestia Bebé en Tribus.

Cuando Pato Fontana se pone en modo Pato Sabático, se expone casi sin excepción a la tensión entre lo planificado y lo urgente. “Cuando recién empezamos estábamos con la idea de que nos iban a ir invitando para tocar… y no”, dice entre esas risitas con las que reconocemos lo ingenuos que fuimos. Pero también está lo otro, o sea estar pillo para resolver las contingencias: otra vuelta, ya entrados en la lógica autogestiva, tuvieron que resignar prácticamente toda la ganancia de la fecha porque a los dueños del lugar se les ocurrió a último momento no pagar el sonido. Tan convencidos están de que la autogestión es la que va, que la fecha soñada de Pato sería con los Ramones y los Cadillacs (de los 90), en una plaza cualquiera, con entrada libre y gratuita.

A pesar de lo difícil que se hace sostener un proyecto entre tanta mezquindad de todo tipo, sus discos lograron una buena repercusión que se tradujo en devoluciones amables de propios y extraños, así como en las invitaciones que, al final, sí terminaron recibiendo para tocar con bandas que admiraban, como Él mató… y Bestia Bebé, con los que van a actuar de nuevo el lunes 19. 

En unos y otros existen similitudes, quizás, ambientales. Una nostalgia alegre, como la que se nos viene al pensar en el Bati con la 9 de la Selección, el verano que se va o una serie que estoy guardando para que veamos juntes. Con base en estas pocas imágenes y algún que otro consumo, como el fichín hermoso que se llamaba Cadillacs and Dinosaurs, los sabáticos compusieron su primer disco, Vacaciones de verano.

Unos días antes del show, Pato charla con Pausa de un mes que se viene movido con una racha de shows que va a terminar en la segunda fiesta de disfraces que están organizando. Es riguroso y muy dedicado a su banda. Tiene un bloc de notas en el que lleva documentados 44 recitales y no le cuesta alargar la perspectiva y distinguir cómo fue cambiando el sonido de Mi primer año sabático: “Hasta el cambio de baterista veníamos siendo más ramoneros y nos volvimos más californianos (…); después, yo mejoré muchísimo como guitarrista, pasé de aportar solo rítmicas a animarme a hacer solos, a buscar riffs… Y bueno, cuando entró Juan (Saba) ya es otro cantante más, es un músico con actitud, llegó y trajo todo lo suyo y nos enriqueció mucho también”. Y es verdad, los matices que se advierten en Vacaciones de invierno ya se corresponden con una banda que le echa mano a cada detalle, como a alargar un tiempo más un coro o limpiar un poco la guitarra.

¿Y qué es lo que se mantiene? ¿cuál es su valor agregado? La más evidente, es la decisión de seguir enfocándose en una onda Lo-fi y seguir hablando de esas situaciones de fisura que tanto nos gustan, como pasarse el domingo mirando Los Simpsons. Pato revela haber hecho esfuerzos infructuosos por montar ficciones, pero demuestra habilidad para construir canciones completas alrededor de circunstancias tan llanas como ubicarse abajo del aire acondicionado.  

Más allá de los cambios propios de la rotación de personas y del devenir mismo del tiempo, la seguridad que ostenta Pato cuando dice “estamos re aceitados, si sale un show hoy mismo estamos para tocar” es posible únicamente cuando se ensaya mucho y bien. Desde hace poco, los Sabáticos consiguieron un cuarto en el que montaron su sala, donde se pueden dar el tiempo para “colgarla un rato, cambiar de instrumentos y no tener que estar mirando el reloj”. Aunque la primera barrida del lugar todavía está en espera, el cuidado con el que la mantienen ya tiene nivel de acuerdo vecinal, “así que no le damos más allá de las 9 de la noche, aunque un par de veces ya nos mandaron a la policía”.

La fecha

Mi primer año sabático va a tocar en Tribus (República de Siria 3572) el 19 junto con los también santafesinos punks de Jedy y los platenses de Bestia Bebé, desde las 21. Anticipadas en venta a través de sistema Ticketway y sus puntos de venta físicos: Credifé (Santa Fe, Rafaela y Esperanza), Nexon Santa Fe (sucursal Aristóbulo del Valle – sucursal Peatonal San Martín), Nexon Paraná (Centro), Nexon Santo Tomé. También se pueden comprar en boletería de Tribus, de miércoles a domingo desde las 18.

Bestiales bebés de Boedo

La banda se armó en Boedo, barrio porteño que reunió a Tom Quintans con el Polaco Orcoso, batero, el bajista Chicho Guisolfi y el Topo Topino a las guitarras para pasar a nombrarse Bestia Bebé. En sus canciones, la banda retrata momentos significativos para cualquier persona de este tiempo: el barrio, los amigos, las fiestas y todas las emociones que alrededor de eso se van prendiendo. Si bien su espíritu los guía hacia un formato indie, no pueden escaparse de ráfagas punk y de la energía metalera. En 2018, después de haber grabado tres materiales (Bestia Bebé, Jungla de Metal 2 y Las Pruebas Destructivas), Topo Topino deja su lugar en la banda para otro amigo, Boui Vilche.

 

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