Foto: Nacho Yuchard

Por algo su padre decía que era un inútil. La especulación financiera volvió a estallar, estamos cerca de una espiral inflacionaria. Para Mauricio Macri, la culpa es del Frente de Todos. «Debería hacer una autocrítica el kirchnerismo», dijo el hombre que nunca es responsable de nada. Cómo lo exponen sus fallidos.

Vamos a recordar varias cosas antes de reseñar las irresponsables e incendiarias declaraciones del presidente de la Nación, un tarambana vago e incapaz que debió ser psicoanalizado a la fuerza para que resuelva sus estúpidos y corrientes complejos con su gigantesco padre. El tano, el verdadero empresario que hizo la plata, nunca perdía oportunidad de señalar la proverbial idiotez de su vástago. En lugar de ir al diván, Mauricio Macri hizo terapia buscando un monumento de bronce que todos pagamos con sangre y miseria.

Pero para decir impropiedades en psicología está Nelson Castro.

Fue el gobierno el que levantó la obligación para que los capitales especulativos deban quedarse al menos un año en el país, en función de evitar corridas como las que padecimos hoy. Fue el gobierno el que eliminó la norma que hacía que los cerealeros deban liquidar sus divisas en el país: ahora se amarrocan todo. Fue el gobierno el que generó una deuda externa absurda, fue el gobierno el que habilitó la mayor fuga de capitales en la historia argentina.

En 2009 y 2015 el kirchnerismo soportó corridas cambiarias organizadas. Aguantó como pudo, a veces mal, con un ojo siempre puesto en el bolsillo y el trabajo. La corrida del 2009 se superpuso, además, sobre el impacto de la mayor crisis internacional desde la de 1930. Llegó así a diciembre de 2015 con la menor tasa de desocupación y el mayor poder adquisitivo del salario desde la década del 80.

Macri no tuvo ninguna inestabilidad internacional mayor. Toda la vulnerabilidad actual es producto de sus decisiones económicas que liberalizaron completamente el mercado financiero. Arriba de eso, el gobierno metió falopa durante cuatro años con una comparación absurda. Argentina jamás puede ser Venezuela. Es el gobierno el que articuló públicamente esos discursos, es el gobierno el que difundió paranoia en medios, foros internacionales, mercados.

Aburre recapitular las cifras. Durante toda la era Cambiemos se fugaron del país unos 72.229 millones de dólares. Es mucho más que los cerca de 56 mil millones que el FMI le prometió al país a partir de 2018. El año pasado y el 2019 serán los dos años con más sangría de dólares en la historia argentina.

Macri quebró el país. Los especuladores lo saben y, por eso, chupan toda la sangre que puedan, a la mayor velocidad posible. Todos estos datos, toda esta realidad, es previa a los resultados de las elecciones de ayer. Sin embargo, en el día después de su irreversible derrota, Macri hoy dijo «Todos tenemos que entender que el problema mayor que tenemos hoy los argentinos es que la alternativa al gobierno, la alternativa kirchnerista, no tiene credibilidad en el mundo. No tiene la confianza necesaria para que vengan a invertir al país. Debería hacer una autocrítica el kirchnerismo».

Yo nunca goberné

Primero fue la pesada herencia. Después fueron las tormentas. Ahora es la democracia y los votantes. Nunca Macri fue responsable de nada. Está bien. Siempre hay que recordar que él no es el principal artífice de la vida pública argentina, sino que apenas está acá «para ayudar». Está de visita, le debemos mucho. La culpa es nuestra. Y del kirchnerismo. Cuántos negros de mierda hay en este país.

«El problema principal de los argentinos es que la alternativa kirchnerista no tiene credibilidad ante el mundo» repitió mil veces, de diferentes formas, el presidente. Estaba intentando justificar la devaluación bomba de hoy, que llevó el dólar de 47 pesos a 57, después de llegar a casi 60. La única respuesta: volver a poner las tasas al 74%, la delirante política del Banco Central. Paco o merca.

¿Qué es el mundo para el presidente? Dos o tres fondos de inversión, Estados Unidos, el FMI y pará de contar. No entiende mucho más que lo poco que su ignorante clase maneja. Hay una casta de vasallos coloniales cuyo horizonte apenas tiene esas referencias. Esa casta llegó al gobierno con sus propios representantes, algo que no pasaba desde que Hipólito Yrigoyen los hundiera por casi un siglo. China no existe, Rusia menos, África tampoco.

La pobreza es culpa del kirchnerismo. «Hoy estamos más pobres que antes de las Paso», lamenta Macri. A su lado, Miguel Pichetto se expuso, desnudo: «No le echamos la culpa a la gente de cómo ha votado, pero es interesante que la gente estudie los efectos y consecuencias de ese voto».

«De la euforia de los mercados del viernes, a partir de encuestas equivocadas, el día lunes ante el resultado adverso al gobierno y favorable al kirchnerismo, hemos tenido un día muy malo». Macri cree que un día bueno en la Bolsa de Comercio fue un signo fuerte. ¿Habrá sido hecha esa jugada en función del relato del día después? ¿Qué van a hacer los especuladores que ahora saben que fueron engañados por los amigos del gobierno, sino por le gobierno mismo?

«El mundo», entonces, no le cree al kirchnerismo. «Esto demuestra que hay un problema grave entre el kirchnerismo y el mundo», dice Macri. «Tienen ellos que trabajar en generar esa credibilidad. Tienen que demostrar que van a hacer algo distinto de lo que hicieron antes», dice Macri. «Aquellos que ahora tienen visibilidad, Alberto Fernández y el kirchnerismo, tienen más responsabilidad en esta actitud de tranquilizar a la comunidad mundial», dice Macri. «El kirchnerismo ya gobernó. Tiene que hacer un esfuerzo adicional de convencer de que va a hacer algo distinto. Hay muchos votantes argentinos que creen que ellos pueden mejorar la economía. No creo que si caemos en las políticas del pasado haya una mejora», dice Macri.

La amenaza es total. «Si se confirmase que el kirchnerismo gana la elección el problema va a estar. Esto es apenas una muestra de lo que va pasar», dijo el presidente. Quiera o no, lo advertimos ayer, Macri está prendiendo fuego en la pradera.

Alberto Fernández (todavía no) es el presidente

¿Y qué va a hacer?

Macri es incapaz de explicar el sentido profundo, el detalle técnico y el efecto concreto de las políticas económicas de su gobierno. Para llevar él tranquilidad a los especuladores (y a la población, ya que estamos) apenas pudo decir

«He instruido al equipo económico para que tome todas las medidas necesarias»

«Estamos gobernando como corresponde. Nos estamos haciendo cargo. El equipo económico dialoga con las autoridades del Fondo».

«Ya nos estamos haciendo cargo. El Banco Central se estuvo haciendo cargo, el Ministerio de Economía también».

¿Pero cuáles son las medidas, señor presidente? ¿Qué va a pasar? «No puedo detallar medidas concretas porque recién están trabajando», respondió el tan descansado.

Máquina de síntomas perversos

Es válido preocuparse por la psiquis de un tipo que en una entrevista admitió que trata de no ponerse loco porque nos puede hacer mucho daño.

Para Macri hay «bronca acumulada» y por eso no lo votaron. Un sentimiento irracional, una afectación, no un razonamiento. Eso le «duele en el alma». Te juramos que no te vamos a hacer volver enojar, Mauricio. Todo lo que nos hacés, lo merecemos.

Perdido en su delirio, Macri dijo «Esta elección no sucedió». La frase salió sola, separada de las demás, rodeada de dos silencios. Una confesión de algo que le habla desde adentro. La verdadera voz de su locura.

«Lo que le decimos al kirchnerismo es que actúe con responsabilidad, que se haga cargo».

Ay Mauricio, cómo te habla esa voz desde adentro. Dale, entonces. Dale, correte de una vez, volvé a la reposera, adelantá las elecciones de octubre, que ya pasaron ayer, o andate directamente. Hay quienes se pueden hacer cargo de lo que a vos te quedó muy grande.

 

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