A 20 días, el hambre no espera y Esteban se pone de la cabeza (porque no hay más fondos)

Esteban Bullrich, aristócrata, poeta, performer, lungo, senador.

Alberto Fernández anunció el plan Argentina contra el Hambre, unió a Syngenta con Grabois y presentó otro posible ministro. Macri se disculpó otra vez por la inflación. Lavagna visitó la UIA. Faurie, poco diplomático. Esteban, de tan opa ya es casi adorable, como un animal mutilado.

Consideró en la Casa de Ana Frank, en Alemania, que el problema con el nazismo había sido la «falta de diálogo». Se refirió a su política educativa como «Campaña del Desierto». Durante uno de los debates más profundos y álgidos de la historia reciente, leyó un poema de lírica escolar escrito desde la perspectiva de un feto. Sólo le falta manejar el francés y el italiano como Gabriela Michetti. Esteban Bullrich en un tuit de hoy, de tan pavote dan ganas de abrazarlo.

Delicias de la aristocracia argentina, bruta y grasa como no se consigue en el resto de América. No es el caso del Canciller Jorge Faurie, santafesino sin origen en el patriciado local, aunque acredite egreso de la Inmaculada. Faurie se destaca por su muy buen vestir, que se diferencia del uniforme de playboy parvenú –náuticas, camperitas Uniclo, camisita pastel– que tiene la mayor parte del gabinete.

Faurie sabe de pañuelos y chalinas y también compra buenísimos zapatos. Deslumbró a la ciudad en la Cumbre del Mercosur. Una lástima que nuestro coterráneo haya perdido la compostura. Es un diplomático y representa a la Nación. Va a ser sucedido por Felipe Solá, no queda bien que diga que el bonaerense tiene «que aprender primero a hablar». Peor todavía queda el reconocimiento de Faurie sobre el estado de la economía: «Argentina hoy no tiene fondos, depende del financiamiento internacional y es agudo lo que nos pasa. No es que nos vamos a quedar sin plata, no, ya no hay. Ahora ni el Banco Central ni Anses tienen recursos para sacarles. Van a tener que depender de que alguien preste la plata o emitir moneda».

Otro ministro

Ayer enlistamos como futuros ministros a Solá, junto a Santiago Cafiero, Wado de Pedro, María Eugenia Bielsa y Victoria Donda. Hoy, Alberto Fernández pareció presentar a otro ministro, el diputado nacional Daniel Arroyo. ¿Será Desarrollo Social? Está por verse. Por lo pronto, desarrolló los lineamientos del plan Argentina contra el hambre.

Arroyo presentó el Consejo Federal Argentina contra el hambre y el Observatorio Nacional Argentina contra el hambre. El primero nuclea a todo tipo de organizaciones privadas y públicas para definir políticas de soberanía alimentaria, el segundo está compuesto por universidades y centros de estudios. Arroyo apuntó directo a dos problemas concretos en las mesas familiares: «De todos los problemas sociales hay dos que son más graves y se ha consolidado: el costo de los alimentos y el endeudamiento de las familias, que se endeudaron para poder pagar alimentos y tarifas».

Tras su alocución, habló Alberto Fernández, que dejó una definición: «No me importa de dónde vienen, no me importa como piensan: no podemos vivir en paz con semejante flagelo. Hagamos la batalla más sensata que podemos hacer que es hacer que los argentinos dejen de padecer el hambre». Prueba de la primera afirmación estuvo en la concurrencia al acto, que entremezcló al Padre «Pepe» con el Premio Nobel Adolfo Pérez Esquivel, el director general de Syngenta, Antonio Aracre y los dirigentes sociales Emilio Pérsico (Evita), Juan Grabois (CTEP) y Juan Carlos Alderete (CCC).

Almorzando con un industrial

Roberto Lavagna y el marido de Isabel Macedo estuvieron almorzando con la dirigencia de la Unión Industrial Argentina, que anda repartiendo su pliego de condiciones llamado Plan Productivo 2020-2023. El sector industrial está hecho pedazos, como se sabe, e intenta sobrevivir a su tercer suicidio, después de haber apoyado enfáticamente a José Alfredo Martínez de Hoz, Domingo Cavallo y Mauricio Macri.

Lavagna dejó música para los oídos de los golpeados empresarios, prometiendo bajar los impuestos para subir el empleo. En la misma sintonía estuvo hoy Mauricio Macri, quien dijo que tras su reelección va a quitar los aportes patronales al primer empleo joven, en función de reducir sus feroces tasas de desempleo.

¿De dónde va a salir la plata para pagarle a los jubilados? Andá a preguntarle a la Anses.

El mensaje fue dirigido también a la UIA. Recientemente, en Córdoba, Macri dio cuenta, mientras tenía la palabra, de que el presidente de la entidad, Miguel Acevedo, se estaba retirando. El marco era el Coloquio de la propia UIA.

Los anuncios impositivos tuvieron lugar hoy, quizás desde Tucumán, donde protagonizó un capítulo más de su gira Sí Se Puede. Prometió alivio, trabajo, crecimiento, exportación de limones y más ante sus seguidores. Se le cantó el cumpleaños a una mujer. Después, Macri le besó los pies y la llamó «Mi Cenicienta».

Más temprano, por Canal 10 de la localidad norteña, Macri reconoció haber creído que la inflación «se iba a resolver más rápido».

Probablemente tampoco en eso fue sincero.

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